BATUSHKA + NOCTEM – Madrid – Sala Caracol – 23/09/2018

BATUSHKA + NOCTEM Madrid Sala Caracol 23/09/2018

“Los himnos de Dios son más metaleros que cualquier música de Black Metal satánico”. Esta lapidaria frase aparecida en You Tube, aunque seguramente algunas cosas más estarían implicadas, parece ser que dio pie a que en la cabeza de Krzysztof Drabikowski se fraguara la idea que subyace, se manifiesta y desarrolla en “Litourgiya” y en toda la imaginería que rodea a Batushka que, desde luego, no es poca ni casual.

Noctem_01@Caracol

Casi tres años han pasado desde la publicación de su primer y único trabajo y, por fin, la peculiar banda polaca pisaba nuestro país para presentarlo y, al mismo tiempo, ofrecernos ser partícipes de su personal liturgia en un día tan apropiado como un domingo. La llamada a la oración surtió efecto y se colgó el cartel de “no hay billetes” para asistir a una ceremonia que, a buen seguro, fue lo más parecido a una misa que muchos de los presentes habían presenciado en años.

Noctem_02@Caracol

La expectación era palpable y había mucho ambiente en los aledaños de la sala. Incluso había bastante gente haciendo cola para entrar bastante antes de la hora estipulada para la apertura de puertas, cosa cada vez más rara de ver y más en eventos de este tipo. A algunos colegas asiduos a conciertos de Black Metal les sorprendió tal afluencia de público porque el estilo, fuera de algunos grandes nombres (y a veces ni eso), no es que sea precisamente masivo.

Noctem_04@Caracol

Sin embargo ha pasado bastante tiempo desde la edición del disco, la polémica y la ambigüedad les ha rodeado (sin duda la mejor publicidad gratuita) y seguro que algunos de los presentes ya les habían visto fuera de nuestras fronteras sumando el boca a boca, otra poderosa arma, al marketing propio. Si al cocktail le añadimos gente venida de otras partes de España creo que era fácil presagiar el éxito de asistencia al bolo del que, dicho sea de paso, me alegro sobremanera porque uno está un poco cansado de ver a los cuatro gatos de siempre en conciertos de todo pelaje.

Noctem_05@Caracol

La fecha en la capital era el colofón a las 24 horas más intensas que los valencianos Noctem, la banda encargada de abrir para Batushka sus conciertos por la península, ha tenido seguramente en su ya dilatada historia. Su inclusión en el cartel me pareció una opción acertada para aunar calidad (demostrada en sus discos y directos) y dar cancha al “producto nacional”, generalmente ignorado por algunos promotores y que en muchos casos (como el que nos ocupa) nada tiene que envidiar a otras bandas foráneas.

Noctem_06@Caracol

Aunque ya están preparando la continuación de “Haeresis”, estos conciertos servían un poco de colofón a la presentación del mismo y el corte que lo cierra, “Pactum With The Indomitable Darlness”, fue el que sirvió para arrancar un bolo que, de inicio, no tuvo el mejor de los sonidos ya que la guitarra de Exo se escuchaba bastante baja. Por suerte no fue la tónica y, con el transcurso del concierto, fue mejorando hasta por ser calificado de notable. Eso sí, la batería de Voor estuvo tal vez demasiado alta.

Batushka_01@Caracol

A pesar de los problemas de espacio que la parafernalia de Batushka ya colocada generaba en el escenario la intensidad y entrega del cuarteto no se vio mermada. Con Beleth al frente, que hizo gala de todas sus poses escénicas como la sangre en su torso, ponerse el pie de micro entre los brazos como si estuviera crucificado o sus muecas de poseído que las lentillas que llevaba intensificaban, los valencianos nos ofrecieron tres cuartos de hora de puro Blackened Death Metal que, por momentos, arrancó el headbanging a parte del respetable mientras otra parte se mostraba más fría seguramente por desconocer su propuesta.

Batushka_02@Caracol

Su repertorio se centró fundamentalmente en temas de sus dos últimos discos, con el permiso de “Cycles Of Tyranny”, que se fueron intercalando entre ellos como “The Dark One”, “Apsu Dethroned”, “Eidolon” o “The Submission Disciple” siendo “A Cruce Salus” el tema más reciente, que no nuevo puesto que salió como single el pasado año, que sonó en su concierto.

Batushka_03@Caracol

El final a una descarga que fue ganando enteros durante su transcurso lo puso “Through The Black Temples Of Disaster” (con agradecimiento a los presentes y dedicatoria “cariñosa” a sus haters en las redes), tema que abre su último trabajo hasta la fecha y donde terminaron de dejarse la piel, y Varu parte de su larguísima melena al engancharse en el clavijero de la guitarra. Recibieron al finalizar una merecida ovación a una actuación muy seria en la que se notó la experiencia acumulada tras muchos bolos dentro y fuera de nuestras fronteras.

Batushka_04@Caracol

Con la sala a reventar, y un calor asfixiante que el aire acondicionado no conseguía disipar, la media hora que duró el cambio entre bandas se hizo eterna y se notaba cierta impaciencia en el respetable. Los últimos retoques a la excelsa, y cuidada hasta el más mínimo detalle, puesta en escena se hicieron con el telón del escenario de la sala corrido. Sin embargo dudo que hubiera muchos que no supieran lo que se nos avecinaba merced a los numerosos vídeos de actuaciones de la banda que circulan por la red.

Batushka_05@Caracol

Aplausos y gritos se sucedieron cuando, con puntualidad absoluta, se abrió el telón y una intro dio inicio a la celebración. A la celebración sí, pero al concierto propiamente dicho no ya que el ritual inicial de encender las velas por parte de uno de los coristas duró casi diez minutos hasta que los acordes de la primera de las ocho letanías (Yekteniya) de que constaba la “liturgia” que íbamos a presenciar enmudecieron la sala.

Batushka_06@Caracol

Como comentaba antes, nada en este grupo y lo que le rodea es por casualidad. La portada del disco así como la fecha de su edición, su estructura y orden de las canciones, elegir el eslavo eclesiástico para cantarlas y, por supuesto, toda su puesta en escena con su simbología y los músicos vestidos como monjes de Gran Esquema sirven a un concepto en el que la mezcla del rito litúrgico ortodoxo, con sus sutiles pero muy intencionadas modificaciones, y la música extrema parece pretender llevar la blasfemia a un nivel superior de complejidad y elaboración.

Batushka_07@Caracol

Esto les ha supuesto ser vetados y boicoteados, por ejemplo, en San Petersburgo y Bielorrusia por parte de asociaciones ultra religiosas ortodoxas que ven en ellos un ultraje a sus tradiciones (como no) lo que ha aumentado su popularidad (como decía antes la mejor publicidad gratuita es un buen escándalo) entre los seguidores del Black Metal al estilo de Nergal con sus polémicas con la iglesia y el gobierno de su país. Desde luego, objetivo cumplido porque con tan sólo un disco editado ya están en boca de cualquier seguidor del género y estos no paran de aumentar.

Batushka_08@Caracol

Coincido plenamente con los que afirman que, por muy bueno que sea “Litourgiya” (que para mí lo es), su concepto alcanza todo su sentido y plenitud en directo, y apoder ser en salas mejor que en festivales. Es sobre las tablas donde toda la parafernalia que les acompaña permite ser partícipe de esa especie de misa negra que despliegan y en la que nos sumergimos desde el instante en que Bartlomiej Krysiuk, el sacerdote que la ofició, entró en escena meciendo un turíbulo e impregnando la sala de olor a incienso. Así se encargó de ambientar aún más el ritual antes de tomar posición en el atril presidido por una imagen distorsionada de la “Mati Mollebnitsa” o Madre Intercesora que, al final del concierto, mostraría a sus “feligreses”.

Batushka_09@Caracol

La parroquia metalera, nunca mejor dicho, se mostró expectante y respetuosa en líneas generales durante las ocho “Yekteniya” de que consta el espectáculo de los polacos. Sin embargo siempre hay indeseables que tienen que hacerse notar a base de gritar, hablar sin parar o tratando de iniciar pogos sin sentido. Debido a esto en algunos momentos varios asistentes chistaron o, directamente, recriminaron y pidieron silencio a aquellos que charlaban rompiendo la solemnidad del momento y fastidiándoles la velada.

Batushka_10@Caracol

Fueron pocos, es cierto, pero tremendamente molestos porque llegaban a romper el ambiente que se intentaba crear y que tan necesario es en el directo de Batushka. Tratándose del tipo de concierto que se estaba ofreciendo me resultan aún más incomprensibles estos comportamientos pero hay gente que supongo que fue al concierto para decir “yo estuve allí” y subirlo a su instagram en lugar de a disfrutar. Si no, no se entiende, aunque tampoco entendí las palmas de la gente al inicio de la tercera Yekteniya…

Batushka_11@Caracol

Como no podía ser de otro modo el disco fue interpretado de principio a fin (no tienen más material tampoco así que…) y en orden, que ya he comentado su importancia y que no es casual, por lo que pasamos desde la inicial “Purificación” (“Yekteniya I”) por las diferentes letanías (“Bendición”, “Sabiduría”, “Misericordia”, Sagrada Entrada”, “Esperanza”, “Verdad”) hasta llegar a la “Salvación” (“Yekteniya VIII”) que dio por concluido el ritual y, por tanto, la descarga.

Batushka_12@Caracol

El concierto, que gozó de buen sonido, se hizo corto. No sólo porque el disco dura poco más de cuarenta minutos, y por mucho que se alargaran algunos interludios no daba para mucho más, sino porque creo que lograron meter en el mismo a la gran mayoría de los presentes por lo que siempre se te pasa más rápido. Además la mezcla de lo sacro y lo profano representado por la mezcolanza entre las partes más “black” con otras más relajadas, o incluso cantadas a capella, unido a los coristas con sus cantos “znamenny” (una especie de gregoriano, para entendernos) proporcionaba un dinamismo que hacía difícil caer en el aburrimiento.

Batushka_13@Caracol

Es cierto que la propia puesta en escena, donde también destacaría la cuidada iluminación que la hizo ganar muchos enteros, con los músicos-monjes anclados en sus posiciones así como el sacerdote-vocalista fijo la mayor parte del tiempo en su “altar” impide el dinamismo escénico que creo que si tienen musicalmente. Para mí no fue un problema pero puedo llegar a entender a los que piensen que terminaba haciéndose aburrido ver todo el rato a la banda en las mismas posiciones.

Batushka_14@Caracol

Sin embargo no se puede tener todo en esta vida y no tendría tampoco sentido, si su objetivo es representar una pseudoliturgia ortodoxa, que eliminaran esa solemnidad a golpe de cambios continuos de posiciones o haciendo headbanging. Sería ridículo y del todo inapropiado bajo mi punto de vista sabiendo la concepción que tienen sus directos.

Batushka_15@Caracol

Con “Salvación” (Yekteniya VIII) llegamos al final. Esta se inició con Bartlomiej mostrando a la audiencia la imagen que presidía su altar, que paseó por delante de sus compañeros posteriormente recibiendo reverencias, antes de volver a colocarla en su lugar rematando la faena ungiendo a las primeras filas con ¿agua bendita (o maldita)? antes de abandonar las tablas entre vítores. A él le siguieron, uno a uno, el resto de miembros siendo el guitarrista e ideólogo de Batushka, Krzysztof Drabikowski, y el baterista Jacek Lazarow (que tocó oculto tras un biombo decorado apropiadamente) los últimos en salir mientras sonaba un outro. Algunos despistados permanecieron impasibles esperando que volvieran a salir, cosa que no sucedería pues la ceremonia había llegado a su fin y los bises no tenían razón de ser.

Batushka_16@Caracol

Que hay “hype” con Batushka me parece algo fuera de toda duda. Que tienen calidad, su propuesta es atractiva, está trabajada y no son sólo ocho tipos disfrazados de monje, también. Luego ya depende del gusto de cada uno seguirles o no, que para gustos los colores. En mi opinión, y en conjunto, mereció la pena asistir a un concierto, que casi se podría calificar de “experiencia”, y creo que pocos de los que fueron deberían salir defraudados con el espectáculo, sobre todo si se sabe a lo que se va.

Batushka_17@Caracol

Otro tema es el lo que pueda aportar Batushka en el futuro porque, sinceramente, no sé hasta qué punto el recorrido de su propuesta (sobre todo en vivo) se ve agotada y limitada a lo que ofrecen en la actualidad. Para eso habrá que esperar pero no sería descabellado pensar que, si Drabikowski ha sido capaz de crear algo de este calibre con un solo disco, pueda reinventarse y engendrar otra cosa que sorprenda a propios y extraños. El tiempo lo dirá pero no se le puede restar mérito a lo que Batushka ofrecieron y han conseguido hasta la fecha.

Texto y Fotos: David Ortego

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