(CRONICA) APOCALYPSE ORCHESTRA + SURVAEL – Madrid – Sala Silikona – 26/01/2020

APOCALYPSE ORCHESTRA + SURVAEL Madrid Sala Silikona 26/01/2020

Tras su paso por Barcelona y Vitoria llegaban a la capital los suecos Apocalypse Orchestra para finiquitar su primera gira por nuestro país. Al igual que en las dos fechas anteriores los locales Survael abrirían para ellos aunque, en la fecha madrileña, no serían de la partida Debler entiendo que porque ellos ya habían tocado en solitario hacía menos de un mes en Madrid.

La ausencia de la banda del momento para la chavalería influyó sin duda en la afluencia de público ya que, a ojo, ni cuarenta personas nos dimos cita en Silikona (que esta noche mostró una mejor versión, tanto en sonido como en lo que a luces se refiere, respecto a otras ocasiones) para disfrutar de estas dos interesantes bandas que, en el caso de los suecos, no es que sea un grupo que se haya prodigado en su historia mucho en directo más allá de algunos festivales y fechas sueltas. Por ello se me antojaba una gran oportunidad de verles y comprobar, en la distancia corta que ofrece una sala, las bondades de su curiosa propuesta. No todos debieron pensar lo mismo.

Puntuales, un par de minutos antes de las ocho y media, los chicos de Survael tomaban posiciones en el escenario mientras sonaba la intro “The Wolf” que precedió al primer tema propiamente dicho de su actuación, “Go Back Home”, con Miguel irrumpiendo sorpresivamente desde la pista arengando a los presentes.

Pese al cansancio acumulado por el viaje desde Vitoria salieron con bastantes ganas de agradar aunque, como les “recriminó” en una de sus intervenciones el vocalista, estuvieron algo más parados que de costumbre. Lástima que el inicio fuera algo accidentado ya que un problema con su guitarra obligó a Alex a abandonar el escenario durante este primer tema desluciéndolo un poco.

Afortunadamente el problema se solucionó satisfactoriamente y, a partir de “The Nature´s Revenge”, pudimos disfrutar del buen hacer de Survael a los que vi muy sólidos como grupo. De hecho es la vez que más me han gustado de cuantas les he visto y, desde la última, creo que han “crecido” como banda notablemente. Al menos esa fue la impresión que me causaron.

Es cierto que hacía bastante tiempo desde mi último concierto suyo pero al bajista Joaquín Bermúdez le vi totalmente asentado y compenetrado con sus compañeros, no en vano ya lleva más de tres años con ellos, y Miguel Jareño ha mejorado mucho como frontman, vocalmente también le vi mejor que en otras ocasiones, desde que abandonó sus tareas al bajo por lo que mi impresión sobre su directo fue muy positiva.

Además sus compañeros, la pareja de guitarrista formada por Alex y David junto al baterista José, cumplieron también con solvencia con su labor y, en el caso de los primeros y Joaquín, apoyaron en los coros a Miguel sonando realmente bien en conjunto. Esa noche también los coros brillaron más que en ocasiones pasadas a mí parecer y mejoraron el resultado final de los temas.

“The Green Eyes”, su homenaje a Gustavo Adolfo Bécquer como la presentó Miguel, prosiguió con un concierto en el que cada vez se les veía más a gusto y en el que, además de tocar temas de su Ep y “Savage Tales”, su única larga duración hasta el momento, presentaron un nuevo tema. “Death Or Submission” fue la elegida y lo cierto es que sonó muy bien mostrando la línea continuista, musicalmente hablando, que parece llevarán las nuevas composiciones.

Tras “Where The Sun Rises” presentaron la única concesión que hicieron a su primer Ep “War Of The Wild” de la mano de “The Watcher”, dejando fuera del repertorio para mí sorpresa ese pequeño “clásico” suyo que es “Desperta Ferro”. Para ello recordaron a su ex cantante Marco Ansón, ya que la letra del tema es suya, quien estaba en la sala apoyando con su presencia a sus antiguos compañeros de banda y seguro que disfrutando de lo que Survael nos estaban ofreciendo que, como he dicho, no fue otra cosa que una gran actuación.

Después del citado tema nuevo Miguel tuvo un pequeño problema con su micrófono antes de afrontar “The Queen Of Wrath” por lo que, mientras se bajaba del escenario para solucionarlo, Alex se encargó de presentarlo bromeando con el vocalista diciéndole que “aún no habían terminado” arrancando las risas de los presentes. También de este tipo de incidentes menores salieron airosos con simpatía sin dejar que los nervios afectaran a la descarga.

Su tiempo se acababa y, tras agradecimientos varios a promotora y banda principal, “Wild Side Of Life” finalizó una actuación que me convenció y dejó claro que progresan en la buena dirección como grupo recibiendo unos merecidos aplausos. Lástima que las circunstancias personales de sus integrantes, que obviamente no viven de la música huelga decir, afecte al proceso compositivo en el que parece que están inmersos para darle continuidad a “Savage Tales”. Esperemos que así sea, más pronto que tarde, y les veamos presentar un nuevo trabajo en directo. Buen inicio para la velada.

Con bastante rapidez se produjo el cambio entre bandas aunque, finalmente, los suecos se hicieron un poco de rogar y no fue hasta las diez menos veinte cuando aparecieron en escena con la intro “Dies Irae” precediendo a “Pyre”, el primero de los cortes que tocaron de su único disco hasta la fecha “The End Is Nigh”, que fue muy bien recibido por la audiencia.

Como era de prever, y dada su aún escasa discografía, su actuación consistió en desgranar todos los temas que componen “The End Is Nigh”. Bueno, en realidad no todos ya que se dejaron en el tintero para mí sorpresa la instrumental “To Embark” que creo que hubiera estado bien haberla tocado para mostrar su lado más puramente medieval. No lo estimaron oportuno, qué le vamos a hacer.

Sin respetar el orden de los temas del disco y, con la atención de un público expectante ya ganada, la siguiente en sonar fue “Theater Of War” en la que ya quedó clara, si es que no lo estaba tras “Pyre”, la importancia total y absoluta que tienen los coros en las canciones del quinteto.

A este respecto algo imaginable, para cualquiera que haya oído el disco, es que se antojaba complicado lograr la grandilocuencia de los mismos en directo por lo que, aunque todos menos el baterista Andreas Skoglund contribuyeron a ellos, llevaban algunas partes vocales e instrumentales grabadas lo que complicaba dilucidar en buena medida qué partes eran en directo y cuáles “enlatadas”.

Con Erik Larsson encapuchado, como también salieron Skoglund y Mikael Lindström (vamos, los que no lucían “pelazo”), muy sólido a la voz principal y a la guitarra ejerciendo de maestro de ceremonias siguieron con su repaso a “The End Is Nigh” a ritmo de “Exhale”, en cuyo inicio vimos al nuevo bajista Jimmy Mattson hacer como que tocaba el teclado grabado que la abre (si, no sólo llevaban algunos coros grabados), la extensa “Here Be Monsters” o la ceremonial “The Great Mortality” con las que pudimos comprobar lo bien que han conseguido aunar en su propuesta el folk más medieval con la pesadez del Doom. Creo que esa mezcla, que en disco me ha atrapado, también funcionó en directo.

Buena culpa de esto la tuvo Mikael Lindström y la zanfona que le acompañó durante toda su actuación ya que la presencia de este instrumento fue clave en el devenir y la ejecución de las canciones. Además de tocarla y de hacer coros, mostró gran complicidad con Erik y en no pocos momentos se “encararon” a modo de “duelo” entre su zanfona y la guitarra del vocalista. Está claro que su aportación musical, y también visual, destacó en la actuación de quinteto.

El coro eclesial grabado que abre “Flagellant´s Song”, una de mis favoritas del debut de Apocalypse Orchestra, (aquí también hubo melodía de teclado “enlatado” y algunos coros de fondo) dejó la guitarra de ocho cuerdas de Jonas Lindh como sustituta de la mandola. El sonido no es el mismo, lógicamente, pero no supuso demasiado inconveniente y con ella llegamos al tramo final de la actuación.

Tras los agradecimientos también a promotores, salas y público nos emplazaron para la próxima vez (ya veremos si la hay…) y Erik anunció el último tema de la noche que, evidentemente, fue el primer single del disco. De este modo Mikael cambió zanfona por gaita para acaparar todo el protagonismo e iniciar un “The Garden Of Earthly Delights” que les quedó francamente bien y con el que cerraron su escueta actuación de unos sesenta y cinco minutos.

Teniendo en cuenta que su debut va camino de cumplir tres años pensé que, al igual que Survael, presentarían algún tema nuevo, o puede que la versión del tema principal de “Juego de Tronos” que han grabado y que les va como anillo al dedo, para aumentar algo la duración de su concierto pero no, no hubo más que lo que estaba previsto en el papel con su repertorio y un outro sonó mientras se despedían.

A pesar de los elementos grabados, que quienes me hayan leído alguna vez saben que soy muy crítico con ellos, y de la escasa duración (con sólo un trabajo editado nadie se esperaría ni noventa minutos, ¿o sí?) disfruté con su curiosa propuesta por lo que ojalá saquen más discos y tengamos la oportunidad de volver a verlos. Buena velada la que, cada uno en su estilo, ofrecieron Survael y Apocalypse Orchestra en lo que deberíamos ya empezar a llamar los madrileños como “domingos Kivents”.

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