(CRONICA) B-MOVIE + A RITUAL PLAY – Madrid – Sala Independance – 09/03/2019

B-MOVIE + A RITUAL PLAY Madrid Sala Independance 09/03/2019

Vivimos tiempos de aniversarios musicales continuos. En algunos casos estos son bastante (o muy) atractivos para el seguidor pero, en otros tantos, la sensación de estar ante una mera estrategia de reclamo para vender entradas está más que justificada. Ya casi lo de menos es que estemos ante una banda cuasi desaparecida, una de trayectoria más bien reducida (hasta se celebran décimos aniversarios por si acaso se separan después y no llegan al vigésimo…) o una con poca o nula repercusión a día de hoy y cuya época dorada quedó lejos en el tiempo pero fue relevante. En los tiempos en los que la venta de discos para la mayor parte de las bandas ha dejado de ser motivo de ingresos reseñables, cualquier excusa es válida para salir a la carretera a intentar sacar la lícita “tajada” de la gira aniversario de turno.

A Ritual Play _13@Independance Club

Personalmente me resultan más atractivas las giras aniversario de discos concretos que, generalmente, tuvieron un gran impacto o son considerados obras maestras en su género o estilo básicamente porque dan la oportunidad de escuchar íntegros trabajos que, en la mayoría de los casos, ni en su momento fueron interpretados en su totalidad. Claro, luego está la “picaresca” de hacer varios aniversarios del mismo disco, dando el margen de un lustro, para seguir haciendo caja (¿he oído W.A.S.P.? aunque esto no suele ser lo habitual.

A Ritual Play _11@Independance Club

De este modo B-Movie volvía a nuestros escenarios con su formación original (Hovington, Statham, Holliday y Boffey) para celebrar sus cuatro décadas de carrera aunque, en su caso, muy poco prolífica (tres discos completos tan sólo en su haber) porque no es que haya sido una trayectoria precisamente ininterrumpida. De cualquier modo era una excusa como otra cualquiera para disfrutar del grupo que firmó el mega hit “Nowhere Girl” pero que, en mi opinión, tiene bastantes más clásicos y temas notables como para ser calificada como un grupo “one hit wonder”, que dirían los ingleses.

A Ritual Play _06@Independance Club

No había estado en la nueva ubicación (y ya van unas cuantas) de la sala Independance que, actualmente, está situada en la calle Atocha. A priori tenía bastantes reparos hacía ella porque las veces que la he visitado, en su anterior localización eso sí, el sonido y las luces siempre dejaron mucho que desear. Por suerte nada que ver con lo que vivimos en esta ocasión porque tanto A Ritual Play como B-Movie tuvieron un sonido perfecto tanto en volumen como en ecualización.

A Ritual Play _10@Independance Club

Así mismo, las luces fueron mucho más decentes de lo esperado (sin alardes pero suficientes)  por lo que en manos de las bandas estuvo el resultado final de la velada que, con el único y gran “pero” de la escasa duración del concierto de los ingleses, fue satisfactorio para todos me atrevería a decir. Ignoro el precio del alquiler pero ojalá programen más conciertos de mi interés en esta sala porque me convenció, bastante más que otras que frecuento, como opción para conciertos de pequeño-mediano aforo.

A Ritual Play _09@Independance Club

A Ritual Play salieron con algo de retraso sobre el horario previsto, imagino que para ver si entraba algún rezagado más porque éramos cuatro gatos inicialmente y no muchos más después. Así, pasadas las nueve y cuarto, aparecieron Jato Gómez y Charly Casañ (baterista y teclista respectivamente) tomando posiciones. Por su parte Ricardo Texidó fue el último en salir, luciendo americana y unas gafas de sol que le acompañaron durante toda la actuación, arrancando con “Memories”, si no me equivoco, un concierto que me sorprendió y convenció a partes iguales.

A Ritual Play _05@Independance Club

Aunque Texidó es fundamentalmente conocido por ser el fundador y ex baterista de Danza Invisible, leyendo un poco sobre él queda bastante claro que es un artista inquieto que parece no querer dejar de tocar ningún palo en esto de la música ya sea en solitario o embarcado en algún proyecto. Además, como ya ha sucedido en otros proyectos, no es quien se sienta tras los parches en los directos de A Ritual Play sino que es su cabeza más visible ya que es el cantante y guitarrista del grupo. Grupo que, en esta ocasión al menos, se presentó en formato trío porque el otro artífice del proyecto, Fernando Lluva, no estuvo presente esta noche como si lo estuvo el año pasado en la desaparecida Rock-Ola (la nueva, no la mítica). Ignoro el motivo (tal vez ya no sea parte del grupo porque no aparece en su facebook…) pero también en este formato sonaron francamente bien.

A Ritual Play _02@Independance Club

Sin perder tiempo en largas presentaciones de los temas, aunque sí quiso introducir alguno de ellos especialmente como “Temple”, que versa sobre cómo sería una charla del vocalista con un terrorista, o “You Can Choose”, aludiendo a la posibilidad que tenemos de elegir casi siempre en la vida, fueron desgranando las canciones que componen su primer disco homónimo casi en su totalidad. La única ausente fue “Tender&Tight” si no me falla la memoria.

A Ritual Play _07@Independance Club

Así fueron cayendo “Thundering Heart”, “You Took A Shine”, con pandereta incluida, o la bailable “Boomerang” (que me encantó) y “Traitors, Thieves & Bastards” en las que Ricardo se colgó una guitarra que tocó en momentos puntuales de las mismas. Desde luego no se puede decir que no es un artista versátil. Además me sorprendió su voz porque, sin ser prodigiosa, si tiene la potencia y amplitud de registro suficiente para que los temas no resultaran monótonos.

Por su parte Jato y Charly cumplieron con su labor destacando los coros de este último que apoyaron sobremanera a la voz del líder. Además, el sonido de teclado es clave en una banda como la suya y en conjunto me dio la impresión de estar ante un grupo con sonido actual pero con reminiscencias e influencias claras de los ochenta. No sé, no esperaba demasiado de ellos (por puro desconocimiento, no por nada concreto) y ya digo que me sorprendieron positivamente porque sus canciones me entretuvieron pese a no conocerlas de antemano. No suele pasarme a menudo.

A Ritual Play _12@Independance Club

La guitarrera y movida “Unconditional Love” cerró su concierto dejándome muy buen sabor de boca pero, cuando ya dábamos por hecho que habían terminado, volvieron al escenario para pedir la colaboración de Carlos Burguete (según he leído “prometida” por el propio Ricardo tras su actuación en la capital el año pasado) y marcarse, “antes de que empezara a sonar la música ambiente” como bromeó el vocalista, una versión del “New Dawn Fades” de Joy Division que, ahora sí, dio por concluida su correcta y entretenida actuación.

B-Movie_01@Independance Club

Con buen ambiente, aunque no creo que se llegara a la media entrada, la espera hasta que se inició el concierto dejó como imagen a los propios miembros de B-Movie colocando y probando sus instrumentos. Afortunadamente no fue demasiado larga así que no dio tiempo a que el público se impacientara en exceso. Eso sí, y aunque no sea muy relevante, ni siquiera abandonaron las tablas tras la prueba y simplemente la bajada de la música ambiente y el saludo de Steve Hovington anunció que su descarga iba a empezar. Esto siempre me pareció un pelín cutre pero, como digo, tampoco es que este hecho vaya a cambiar mi opinión sobre su actuación muy notable pero también muy corta. Demasiado.

B-Movie_02@Independance Club

“Polar Opposites” inició un concierto en cuya primera parte lo más moderno que sonó fue precisamente la citada ya que decidieron empezar “fuerte” dando cancha a temas aparecidos en los primerísimos años de vida del cuarteto, que para eso estaban sus miembros originales. De este modo una tempranera y fantástica “Marilyn Dreams” calentó los ánimos de forma considerable con ese sonido oscuro que la guitarra de Paul Statham le proporciona mientras que los teclados de Rick Holliday aportaban ese punto puramente ochentero marca de la casa. Me parecieron una mezcla cuasi perfecta de synth pop, new wave y post punk.

B-Movie_08@Independance Club

Con un sonido como hacía mucho que no escuchaba en directo parecía que hubiéramos viajado en una máquina del tiempo a su Mansfield natal en pleno 1981 porque el grupo se conserva en un estado de forma envidiable y tanto la voz de Steve Hovington, como su imprescindible bajo, y el resto de instrumentos sonaron perfectos para reproducir con fidelidad ese sonido tan característico como imitado de esa época. Muchos de los presentes seguro que revivieron sus tiempos mozos y se quitaron unos cuántos años de encima esa noche.

B-Movie_05@Independance Club

Así, sin demasiados preámbulos ni presentaciones, continuaron rescatando joyas del pasado como “Moles”, “Welcome To The Shrink”, “All Fall Down” o “Disturbed”, esa gema escondida en aquella mítica sesión realizada para la BBC y que recogía canciones comprendidas entre 1981 y 1984. Vamos, que los más veteranos del lugar (unos cuantos obviamente), no creo que tuvieran ningún reparo con la primera parte (y el resto creo que tampoco) y ese viaje hacía recuerdos de su juventud.

B-Movie_07@Independance Club

Como queriendo justificar cierta vigencia y actualidad B-Movie sacó un Ep de tres temas el año pasado llamado “Repetition” y parecía lógico que algo de cancha le dieran pese a que no era lo que queríamos oír. Esto a pesar de que “Stalingrad” o “Repetition” (la canción) no son en sí malos temas pero claro, no sé hasta qué punto sus viejos seguidores están interesados en escuchar nuevo material de una banda tan asociada a una época concreta y que tanto tiempo estuvo desaparecida. Sea como fuere, en el ecuador del concierto también recordaron su trabajo de 2016 “Climate Of Fear” de la mano de una notable “Another False Down” que si te dicen que la sacaron en 1983 te lo crees sin problemas. No parece que vayan a renovar o experimentar con el sonido que les ha hecho reconocibles a estas alturas. Ni falta que hace.

B-Movie_09@Independance Club

Consideraron que ya habíamos tenido suficientes temas de este siglo y volvieron a viajar al pasado para marcarse un trío difícilmente superable. Así “A Letter From Afar” puso a “mover el esqueleto” (esta expresión me viene que ni pintada) al personal que ya no paró de hacerlo hasta el final porque a esta le siguió “Remembrance Day”. Como no podía ser de otro modo la Independance se vino abajo cuando el vocalista nos preguntó si alguno estuvimos en 1981 en la Rock-Ola (la mítica, no la recientemente cerrada) y anunció “Nowhere Girl”.

B-Movie_10@Independance Club

Quedó muy claro por la reacción del público que es su tema estrella, nada que no se supiera de antemano por otro lado, pero me sorprendió lo ”arriba” que se vino Steve con ella porque se puso a bailar con su bajo y a saltar como si no hubiera mañana contagiando su entusiasmo al respetable. Algo muy fácil de conseguir con un temazo por el que no pasan los años y que es, sin duda, atemporal.

B-Movie_19@Independance Club

Sumido en el éxtasis del momento caí en la cuenta de que poco o nada puede sonar tras el tema emblema del cuarteto de Mansfield y que el concierto se me había pasado volando. Claro, llevaban una hora sobre el escenario solamente. ¿Cómo no se me iba a pasar volando? Y aunque, sorprendentemente para mí, reaparecieron para tocar “Corridors”, un tema bueno pero que palidece ante cualquiera de los tres que le había precedido, no llegaron a los setenta minutos.

B-Movie_13@Independance Club

Dice el refrán que lo bueno, si breve, dos veces bueno y su concierto objetivamente fue bueno por sonido y ejecución (aunque no sean precisamente la alegría de la huerta los ingleses) pero creo que a ninguno de los presentes nos hubiera importado que se hubieran estirado un pelín más aunque fuera con el único tema de su nuevo Ep que no sonó o cualquier otro de los que se quedaron en el tintero esa noche. Canciones para llegar a los noventa minutos tienen de sobra.

B-Movie_20@Independance Club

La verdad es que viéndolo con unos días de perspectiva, y pasado también “el subidón” de la fiesta “remember” posterior a su actuación, fue un aniversario muy escaso y terminó pareciéndome más un reclamo para asistir que una celebración por todo lo alto, y eso que cuatro décadas no se cumplen así como así. Pero oye, que nos quiten lo “bailaó”. Tal vez fuera la última vez que les podamos ver a los cuatro juntos sobre un escenario así que, sólo por eso, ya me mereció la pena acudir.

Texto y Fotos: David Ortego

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