(CRONICA) Dark Tranquillity + Tristania – Sala Arena – 19/11/13

DARK TRANQUILLITY + TRISTANIA Madrid Sala Arena 19/11/13

Voy a muchos conciertos a lo largo del año y, según a quién preguntes, incluso te dirían que a demasiados. Es por eso que, en muchas ocasiones, no sienta la emoción que sentía hace años cuando se acercaba el bolo de alguno de mis muchos grupos favoritos. No obstante, sigo disfrutando de la música en directo (si no, no iría, claro está) y, en contadas ocasiones y con contados grupos consigo volver a emocionarme como antaño. Las bandas que consiguen eso, para mí, son especiales y Dark Tranquillity lo volvió a conseguir en la presentación de su nuevo trabajo, “Construct”. Siguiendo este hilo conductor puedo concluir que la banda sueca es especial y, a lo largo de esta crónica, lo intentaré argumentar.

En esta ocasión venían acompañados por los noruegos, con permiso de la vocalista italiana Mariangela Dermutas, Tristania quienes, tras el fiasco en su última visita como cabezas de cartel (no porque el concierto lo fuera sino por la penosa asistencia que tuvieron) volvían a nuestras tierras con nuevo disco bajo el brazo, lo que conformaba un paquete bastante interesante que, a priori, podía atraer a un abanico variopinto de gente.

Con puntualidad, y una sala a medio llenar, aparecieron las huestes de Anders Høyvik Hidle con el tema que abre “Darkest White”, la potente “Numbers”, en la que el propio Anders y Mariangela son los protagonistas con sus voces contrapuestas recibiendo indiferencia e interés a partes iguales. Si bien es cierto que no tuvieron mucho tiempo para tocar, al ser teloneros, opino que la elección del repertorio fue bastante cuestionable. Entiendo que ha pasado mucho tiempo desde que se fuera Morten Veland y bastante desde la marcha de Vibeke Stene pero centrarse casi exclusivamente en sus dos últimos trabajos que, sin duda no son sus mejores obras ni de lejos, me pareció una mala elección.

Night On Earth”, también de “Darkest White”, fue la siguiente en sonar y no sé cómo calificarla pero como Gothic Metal (que se supone que es lo que hacen los nórdicos) desde luego que no, por mucha voz femenina que tenga. Me pareció un tema malo e insulso a más no poder mientras que “Exile”, con el desaprovechado Kjetal Nordhus encargándose de las voces limpias (qué pena la desaparición de Green Carnation…), tampoco es que subiera muchos enteros la descarga, aunque el tema es mejor que los anteriores para mí gusto.

Llegados a este punto dos cosas estaban claras, siguen apostando por llevar todos los teclados y elementos sinfónicos grabados, a pesar de que en sus filas sigue militando (o así reza en su página web) el miembro fundador Einar Moer quien,, supongo, pasa de salir de gira porque tampoco estaba en su anterior visita como headliners. La que si estaba en aquella ocasión y esta vez no la vi por ningún lado fue a la guitarrista Gyri Smørdal Losnegaard, aunque he de decir que tampoco es que se la echara demasiado de menos ya que su presencia fue testimonial hace algo más de un año.

Year Of The Rat”, y su parte “pimpinelesca” entre Kjetal y Mariangela, fue uno de los mejores momentos de su etapa más actual y sigue funcionando muy bien en directo pero, de nuevo, más temas recientes me sumieron en el tedio porque no sé por dónde coger ni a “Himmelfall”, ni a “Darkest White”, por lo que su concierto volvió a caer a los infiernos. Algo más pasable me pareció “Requiem”, un medio tiempo que sirve de lucimiento a la italiana que, sin duda, fue el centro de todas las miradas, al menos de todas las masculinas. La vocalista no lo hace mal pero su registro no casa demasiado bien con los temas más antiguos, aunque como no tocaron ninguno, problema resuelto.

Pensé que, para el final, rescatarían algún tema de sus primeros discos pero fue decepcionante comprobar que la única elegida para “satisfacer” a los viejos seguidores del grupo fue “The Shinning Path”. ¿De verdad no había otro tema mejor para tocar? Al menos cuando vinieron como cabezas de cartel tocaron algo de “Beyond The Veil” (el tema homónimo sí que ha sido interpretado en otras ciudades pero no en la capital, lástima) pero nada, esta vez nos tuvimos que conformar con algo del mediocre “World Of Glass” (que deja por obra maestra a sus últimas entregas de todos modos) porque su última canción fue “Sacrilege”, perteneciente a “Illumination”, y dio por finalizado un concierto que me dejó muy frío por el repertorio elegido y que me mostró a un grupo que, disco a disco, se va alejando de la música que les dio cierta fama a finales de los noventa. Ellos sabrán.


En las primeras filas comenzaron los “apretujones” desde antes incluso de que uno de los padres del Death Metal melódico hiciera su aparición. Y es que la sala se había ido llenando durante la actuación de Tristania de más seguidores de los suecos ávidos por comprobar, una vez más, de lo que son capaces estos cinco titanes. Y si, digo bien, cinco titanes y no seis como cabría esperar porque, para mi sorpresa  y la de algunos más, se presentaron sin bajista ya que Daniel Antonsson ya no está en sus filas y ni siquiera ha grabado esas partes en su última obra, ocupándose de este hueco en estudio como antaño Martin Henriksson que, al igual que el genial portadista Niklas Sundin, estuvieron excelsos a las guitarras, aunque demasiado estáticos como suele ser habitual en ellos.

De cualquier manera, con o sin bajista, los de Gotemburgo arrasaron la sala Arena durante los 95 minutos que duró su recital cuajando una actuación que recordaremos sin dudar los que allí estuvimos durante bastante tiempo. Buenos temas que presentar, un repertorio con alguna sorpresa y una puesta en escena brillante con proyecciones durante todo el concierto incluidas fueron los elementos con los que DT consiguieron encandilar a una audiencia que llenó casi tres cuartos de sala.

The Science Of Noise” fue la primera carta de presentación de su notable “Construct” y parece mentira que tras diez discos y unos cuantos Ep´s sigan tan en forma compositivamente hablando como esta última entrega demuestra. A partir de aquí los cortes más o menos recientes se fueron intercalando con las canciones de nuevo cuño configurando un setlist muy equilibrado con el que cualquier fan del grupo en cualquiera de sus etapas podría sentirse contento.

White Noise/ Black Silence” nos transportaba a “Damage Done”, uno de sus mejores discos para mí y con la que rememoré aquella inolvidable “primera vez” que vi a los suecos de cabezas de cartel en ese mismo recinto presentándolo. Ni que decir tiene que la sala se volvió loca con la canción en cuestión para volver a sosegarse con la melancólica “What Only You Know”, donde los teclados de Martin Brändström tuvieron su enorme protagonismo aunque a él apenas se le viera durante la actuación “escondido” al fondo del escenario entre el humo. De cualquier manera su impronta quedó patente en cada tema que sonó.

Momento para ir haciendo balance de lo que estaba siendo el concierto en sus primeros compases obteniendo un resultado más que positivo. Buen sonido, tremenda ejecución instrumental y un Michael Staine que, en la línea a la que nos tiene mal acostumbrado, cantaba a la perfección y movía al público a su antojo mientras no paraba de transmitir energía y buen rollo.

The Fatalist” y “Zero Distance”, fueron los representantes de “We Are The Void” y el Ep “Zero Distance”, respectivamente, separadas por otro gran tema de “Construct” como es “The Silence In Between” y, aunque fueron los momentos más “bajos” del show en mi opinión, en seguida me olvidé de ellos cuando Stanne anunció que iban a aprovechar la presencia en la gira de Mariangela para interpretar un tema antiguo que seguro íbamos a reconocer. De este modo vimos aparecer de nuevo a la vocalista de Tristania para viajar en el tiempo a 1993 y recordar su enorme “Skydancer”, ahora que cumple veinte años nada más y nada menos, para jubilo de los viejos seguidores del grupo y de cualquiera que se llame seguidor del Death Metal melódico de verdad. Aunque el inicio fue algo diferente a la original, resultó agradable comprobar que las guitarras sonaron como tenían que sonar y el contrapunto de Mariangela a la voz de Mikael, en cualquiera de su vertientes (limpia o gutural) quedó más que bien y rara vez creo que podamos volver a escuchar este tema tan parecido a lo que el disco mostraba. Sólo por este momento la entrada ya estaba amortizada.

Pero la colaboración de la italiana no quedó ahí sino que aprovecharon para interpretar uno de mis temas favoritos de “Projector”, la brutal “UnDo Control” en la que el rubio vocalista demostró otra vez que no tiene igual como vocalista del estilo pasando con total facilidad de un registro a otro. Un placer absoluto escuchar este tema en condiciones porque, aunque ya la había escuchado en La Riviera en la gira de presentación de “Haven”, en aquella ocasión no hubo vocalista femenina.

En la parte central del concierto la temperatura subió algunos grados con, precisamente, temas de los discos que marcaron un punto de inflexión en su carrera a nivel estilístico  (o más bien cierta evolución en su sonido) pero que, a día de hoy, son clásicos del combo sueco. Así, pusieron Arena patas arriba a ritmo de “Monochromatic Stains”, la coreada “The Wonders At Your Feet”, la joya “To A Bitter Halt” o el medio tiempo “Indifferent Suns” donde el teclado nos volvió a marcar el ritmo a seguir.

En un gesto que les honra, y del que deberían tomar nota casi todos los grupos, el quinteto demostró que no pasa nada por cambiar temas en sus repertorios, de hecho hasta se agradece. Y es que gustan de cambiar canciones durante la gira, con lo bueno y malo que eso tiene. Reconozco que me hubiera encantado volver a escuchar otra vez “Punish My Heaven” o “Lethe” pero en Madrid no tuvieron cabida. Sin embargo, para recordar aquella obra maestra llamada “The Gallery” nos correspondió en suerte “Silence, And The Firmament Withdrew”. En lo que a mí respecta, fue mejor.

Tras “Terminus (Where Death Is Almost Alive)”, vuelta a la rabiosa actualidad con la dupla “State Of Trust” y “Endtime Hearts” para acometer la recta final del concierto con las abrumadoras “ThereIn”, con un Stanne que se mostraba intratable a pesar de llevar casi 90 minutos sin parar de moverse de un lado a otro del escenario y 17 canciones a sus espaldas. Nada, increíble como cantó las partes limpias ayudado por una sala complemente entregada a su causa para regocijo del rubio vocalista.

Aunque sin duda fueron “Final Resistance”, donde terminé de romperme las cervicales, y “Misery´s Crown” dos de las canciones que más clamor popular tuvieron y con las que, extasiados, llegamos a la hora y media de concierto. Un concierto intenso, vibrante, variado y con la puesta en escena medida al milímetro para que todo saliera a pedir de boca, como así fue.

La cara de felicidad del grupo, reflejada en la sonrisa de oreja a oreja de Mikael, y los continuos gritos de una audiencia enloquecida que no quería marcharse a casa consiguieron volver a hacerles salir para rematar la faena con la lenta y oscura “Uniformity”, otro tema de “Construct” en un bis bastante creíble con el que llegaron a las veinte canciones interpretadas. Ahí es nada. Personalmente no habría cerrado con ella y esperé por si “Lethe” sonaba pero fue en vano. De todos modos, ni la ausencia de bajista ni cerrar con un tema nuevo empañó un concierto del que nadie pudo salir defraudado sino todo lo contrario.

Después de tantos años de carrera está claro que en España se van a quedar relegados a aforos medios y que a estas alturas no vas a dar “el pelotazo” como sus compatriotas In Flames pero, si hubiera justicia musical, Dark Tranquillity estarían llenando la Riviera por trabajo, por coherencia a un estilo, por su “evolución” bien entendida sin traicionar sus orígenes, por cambiar repertorios sin caer en el inmovilismo, en definitiva, por calidad y saber hacer a lo largo de más de veinte años. El concierto de Madrid, y seguro que el del resto de fechas de este tour, no hace más que constatar lo que comentaba al principio. Dark Tranquillity son una banda especial.

Texto y Fotos: David Ortego

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