(CRONICA) Eluveitie + Lacuna Coil + Infected Rain – Madrid – Sala Black Box – 28/11/2019

Eluveitie + Lacuna Coil + Infected Rain

Madrid: Sala Black Box

28/11/2019

Por Alberto García-Teresa

Hay composiciones de giras que desconciertan. Lo lógico es que se emparejen bandas con estilos similares, con públicos parecidos o con una orientación, digamos, comercial más marcada (aquella mítica gira de Metallica con Guns N’ Roses de principios de los noventa, por ejemplo). Aunque, sin duda, la relación de amistad entre los grupos también cuenta. Ya sabemos que no es tan extraordinario que esos parámetros no coincidan, y siempre se producen gratas sorpresas (Pantera con Type O’ Negative hace un par de décadas), pero no deja de ser extraño la formación de carteles con conjuntos dispares (quizá la más singular fue aquella en la que My Dying Bride teloneaban a Iron Maiden), al menos para el público español que siempre suele estar más encajonado en sus propios subgéneros. Más allá de eso, seguidamente está la misma escaleta de los conciertos y, posiblemente, la falta de noción real del impacto de ciertas bandas o su relevancia en la historia del metal antes que del público que arrastran, que, en definitiva, no deja de ser lo determina la posición en un cartel.

Digo todo esto a cuenta de la gira de Eluveitie y Lacuna Coil (con Infected Rain como teloneros). Personalmente, ambas son (o han sido) bandas que me han apasionado, así que esta singular conjunción para mí era una celebradísima coincidencia.

En la práctica totalidad de la gira, han sido los suizos Eluveitie quienes cerraban cada noche con un show completo, y los italianos Lacuna Coil se quedaban con un repertorio reducido. En Italia, cómo no, los roles se invirtieron. Pero me parece singular que quede como telonera una banda con el impacto y trascendencia de Lacuna Coil. Desde mi punto de vista, son el eslabón, grosso modo, que abrió el paso para que del Doom Melódico o un Gothic Metal más suave surgieran esas bandas mal llamadas de Gothic por el mero hecho de tener en sus filas a una cantante femenina y cierta tendencia más atmósferica. La evolución del grupo, de hecho, con su puerta al metalcore o aquellos tramos con avistamientos al nu-metal, incluso, ha manifestado que Lacuna Coil es una banda con una posición de búsqueda y de cierta vanguardia dentro del Gothic, aunque siempre tengan bien anclado un pie en las estructuras coreables y repetitivas de buena parte de su repertorio. ‘Black Anima’, su último plástico, a mi entender, constituye un buen ejemplo de ello. Insiste en el sendero desbrozado con su precedente ‘Delirium’, ahonda en su veta más agresiva (Andrea Ferro, el cantante masculino que se alterna con la voz de Cristina Scabbia, abandona la voz limpia a favor del rasgado y hasta del gutural) y profundiza en la órbita del metalcore pero, sin embargo, la banda sigue regalándonos temas etéreos y un sonido compacto.

Eluveitie, a la cabeza del folkmetal y ya casi sin apenas trazas del death melódico que suponía su principal originalidad en un panorama más encosertado de lo previsible, por su parte, vienen de una severa crisis. Paradójicamente, en esta nueva etapa, bien podría decirse que no han conseguido levantar cabeza musicalmente pero parece que es cuando mayor éxito están recogiendo. Como sabemos, tres de los miembros más relevantes del grupo se marcharon en 2016: la multinstrumentista tradicional Anna Murphy, cuyas aportaciones vocales dieron una nueva dimensión al grupo, el guitarrista Ivo Henzi y el batería Merlin Sutter. Ellos formaron Cellar Darling, un grupo que se queda a medio camino de todo y que, en espera de sus siguientes pasos, puede ser que termine pasando desapercibido. Eluveitie, entonces, se quedo totalmente nucleado alrededor de Chrigel Glanzmann; cantante, multinstrumentista tradicional y principal compositor del grupo. En una banda de tantos músicos y con tantos matices y capas como es Eluveitie, esa gran escisión ha causado casi un punto y aparte en el grupo. Rápidamente, Glanzmann recompuso el grupo y salió adelante con un disco que no comprometía a nada en cuanto a la coherencia de su trayectoria, pues suponía un paréntesis: ‘Evocation II’; la segunda parte de su entrega de folk tradicional que iniciaron seis años antes. Ese disco, con todo, ya contenía guiños a canciones más comerciales y presentaba la voz de Fabienne Erni, una mujer con una extraordinaria técnica y que ha pasado casi a desplazar como foco a Glanzmann. La hora de la verdad les llegaba con su primer disco de folkmetal con la nueva formación, que salió hace unos meses. ‘Ategnatos’, envuelto en una gran expectación, supone un disco decepcionante. Se plantea continuista pero sus temas no tienen garra y las pequeñas innovaciones en estructuras y ritmos resultan fallidas. El death melódico que antes había sido central se queda en tramos puntuales y ni siquiera consiguen un gran tema comercial que apuntale el álbum hacia otros territorios. Y esta gira se ha articulado alrededor de este disco. De hecho, como antecedente, o más bien un claro spoiler, Eluveitie acaban de editar ‘Live At Masters Of Rock’, que ofrece un concierto de esta gira, con un repertorio prácticamente similar al que dieron esta noche. Y, ese disco, ciertamente, recoge con bastante exactitud lo que es Eluveitie en directo… Con todos sus fallos. Volveré sobre ello enseguida.

En cualquier caso, bien fuera por Eluveitie o bien por la suma con Lacuna Coil, la realidad es que se agotaron las entradas unas semanas antes de la cita, con lo que la organización cambió de sala: de la Mon a la Black Box de Vistalegre. Desconozco la venta final de entradas, pero, obviamente, siempre es una buena noticia que el público responda ante eventos de metal.

Infected Rain comenzaron su descarga cuando aún había una larguísima cola de gente esperando en el ropero. Sobre el escenario, toda la parafernalia de Lacuna Coil estaba ya desplegada, con lo que la banda moldava tenía poco espacio para moverse. Aún así, se movieron. Y cómo se movieron. El grupo se entregó a fondo. A pesar del mal sonido (los contrastes limpios quedaban embotonados y se perdían los arreglos), la banda se volcó, sudó y buscó continuamente la complicidad del público. Desprendieron energía a raudales hasta el punto de que Vidick Ozhog, uno de los guitarristas, perdió el equilibrio en dos ocasiones empujado por el vaivén de su frenético headbanging. El centro del escenario y de la actuación recaló en Lena Scissorhands. Es una frontwoman increíble, con una potencia fabulosa y una notable versatilidad vocal que, lamentablemente, no pudimos apreciar en todo su desarrollo. De hecho, en el último de los temas se bajó del escenario, se subió a la fina valla del foso y, apoyándose en algunas personas, cantó y permaneció de pie allí erguida (finalmente temblando por el esfuerzo) hasta que concluyó la canción y el show.

Dentro de sus parámetros de metalcore, con no pocos cambios de tempo, el grupo no resulta especialmente original, pero hay que subrayar la energía y la pasión con la que tocaron. Abrieron el concierto con “Mold”, al que siguió veloz “Passerby”, del último disco. “Orphan Soul” volvió, como el primer tema, a poner encima de las tablas la vigencia de su anterior álbum, aunque tras esta canción encadenaron tres cortes de Endorphin. Terminaron su breve actuación con su clásico “Sweet, Sweet Lies”, que recupera los primeros tiempos del grupo.

Lacuna Coil vinieron en su propio tour la última vez que estuvieron en la capital. No sé cómo habrán encajado que la presentación de ese nuevo disco la hayan tenido que ofrecer como meros teloneros, sobre todo porque es una banda que nos visita con frecuencia. En cualquier caso, los italianos encaran esa gira tras el paréntesis que supuso la celebración del vigésimo aniversario de la banda (que les permitió poner sobre las tablas temas que normalmente no pasean en directo en un espectáculo con muchos elementos escénicos –‘The 119 Show’-  el cual sólo tuvo una representación en Europa pero que pronto se repetirá en Nueva York). Las constricciones de la actuación de esta noche les habían obligado a ofrecer un repertorio muy selecto, pero hay que señalar que resultó un acierto pleno. Cuatro temas del nuevo disco (dos de ellos tienen las papeletas para quedarse mucho tiempo en su setlist habitual) y los clásicos convivieron en una descarga en la espléndida línea habitual del grupo: potente, comunicativa, bien interpretada, cargada de energía y hábilmente dirigida. Lacuna Coil en directo son una enorme banda, y verlos sigue consistiendo en una garantía de un excelente concierto.

El dúo Cristina Scabbia y Andrea Ferro dominan a la perfección el escenario. El juego de sus voces y de sus figuras, que nunca descansan ni dejan de estar dentro de la interpretación de cada canción, empuja por completo al conjunto y no permite desconectar al público. La banda, de hecho, en esta ocasión, portaba un vestuario y unos maquillajes más oscuros. Personalmente, veo innecesario ese componente teatral en su música, pero ya son una marca reconocible de cada gira y un elemento definitorio de sus descargas.

Lamentablemente, los problemas de sonido persistieron, especialmente en las voces, aunque se fueron equilibrando conforme se desarrolló el concierto. Abrieron con su agresivo “Blood, Tears, Dust” y continuaron con un tema ascensor de sus repertorios, “Our Truth”, que marcó una buena inflexión y que nos ponía sobre la pista de que el setlist iba a estar muy centrado en sus clásicos. Las dos siguientes canciones tocadas nos espetaron la actualidad de la banda, con un sonido más sucio y áspero: la sensacional “Layers of Time” (mi corte favorito del último plástico) y “Reckless”.

Era el tiempo de volver a no perder los pies del sendero que ha trazado el grupo, y le tocó el turno a “Enjoy the Silence”; otro imprescindible de sus descargas. Sin embargo, esta fabulosa versión del tema de Depeche Mode, evidenció, como siempre, la necesidad de contar con un teclista, porque me sigue pareciendo muy criticable que los grupos toquen sobre líneas pregrabadas que marcan por completo el ritmo de la canción y nos dan, en ocasiones, la sensación de un karaoke metálico.

 

Para continuar su repertorio, de nuevo, apostaron por una pareja de canciones contundentes y con más estructuras de metalcore: “The House of Shame” y “Sword of Anger”. Tras ellos, la locura se desató con “Heaven’s a Lie”; la canción de referencia del grupo. Un tanto sorprendentemente para mí, prosiguieron con “Veneficium”, un temazo que, sin embargo, no esperaba que tocaran en directo. Y, ya sin sorpresas, finalmente, cerraron con una canción que sigue resultando una locura en vivo con su gancho y su mensaje: “Nothing Stands in Our Way”. Lacuna Coil, con ello, volvieron a dejar huella.

La escalada de público de Eluveitie creo que está teniendo efectos perversos sobre la originalidad y calidad de la banda. En 2012, visitaron Madrid como teloneros de Sabaton. Venían con su último gran disco bajo el brazo: ‘Helvetios’. Más adelante, en 2014, como cabezas de un cartel más homogéneo (les acompañaron Arkona y Skalmönd), presentaron con energía ante un público entregado ‘Origins’, que ya apuntaba el agotamiento de la fórmula. Pero su directo continuaba siendo intensísimo. Como he apuntado antes, tras los cambios de formación, en esta nueva etapa parece que quieren marcar distancias con los poderosos temas y álbumes del pasado. En efecto, en el repertorio de esta noche se congregaron siete temas del último disco más dos del precedente (ese ‘Evocation II’); nueve temas de la etapa actual frente a siete de la anterior. Aunque, de esas siete antiguas, la mayoría eran las canciones más accesibles o de menos piñón: “The Call of the Mountains” (la cual, como es habitual, la banda suiza sometió a votación del público si la interpretaban en inglés o en su idioma patrio… Y, también como era esperable, ganó la helvética), “A Rose for Epona”, “Thousanfold”, “Quoth the Raven” y, como último tema de la noche, la imprescindible “Inis Mona” (para muchos, la maldita canción que abrió esa veta más comercial para la banda). Solo “King” y “Helvetios” respondieron a la esencia de los Eluveitie que conocíamos hasta ahora. Ambos temas v0inieron casi a enmarcar al repertorio, pues “King” fue ejecutada en segundo lugar y una irreconocible “Helvetios” (por el pésimo sonido) cerró la primera parte de la actuación, antes de los bises.

En efecto, el sonido fue pésimo. El desajuste y el desequilibrio entre los instrumentos fueron continuos. Primeramente, eran los instrumentos tradicionales los que estaban por debajo, y, al final, fueron las guitarras las que no se oían. Una lástima, porque la riqueza instrumental de Eluveitie, a pesar de la complejidad técnica de sonorización, constituye uno de sus puntos fuertes.

Por otro lado, todos los miembros nuevos del grupo (salvo Fabienne, como ya he indicado, que fue central) estuvieron estáticos y bastantes inánimes. De hecho, el público estuvo sorprendentemente frío, salvo a la hora de corear las dos o tres canciones más accesibles. Nada del movimiento e incluso la fiesta folkie que se solía montar en los conciertos de Eluveitie.

Como dos puntos que quisiera destacar, me gustaría subrayar el emocionante arranque: casi a oscuras, las tres mujeres de la banda, encapuchadas y con túnicas, con una trompeta/cuerno, nos dieron la bienvenida. Por otro, tras el solo de batería (algo ramplón), las guitarras y el bajista apuntaron los riffs iniciales del “I’m Broken” de Pantera.

Noche agridulce, por tanto. Infected Rain nos recordó la importancia de la entrega en los conciertos, Lacuna Coil constató su buen hacer y su impresionante directo y, Eluveitie, que se trata ya de de una banda en declive.

684 Views

Sobre admin

Administrador