(CRONICA) GEOFF TATE´S OPERATION MINDCRIME + ´TILL DEATH DO US PART – Madrid – Sala Copérnico – 12/12/2018

GEOFF TATE´S OPERATION MINDCRIME + ´TILL DEATH DO US PART

Madrid Sala Copérnico 12/12/2018

“Operation: Mindcrime” es, para mí, el mejor disco de la historia del metal. Así de claro y de rotundo lo digo. Obviamente la lista de discos que me flipan dentro del género es muy larga, y no tiene sentido enumerarla, pero desde que me recomendaron escucharlo y sonó en mi vieja cadena supe que estaba ante un disco esencial y absolutamente glorioso. Ha llovido mucho desde entonces pero su vigencia y atemporalidad lo convierten en referente y escucha obligada para cualquier seguidor de esta música. Concepto, letras, música, interludios, la genial Pamela Moore… todo lo que recoge en los cincuenta y nueve minutos que dura es reseñable y lo convierte en una obra maestra sin paliativos.

Till Death Do Us Part, No Apart _16@Copernico

Por todo lo dicho el reclamo de su vocalista original de interpretarlo íntegro con motivo del trigésimo aniversario me hizo volver a picar el anzuelo y acercarme de nuevo a un concierto de su actual banda. Y digo picar el anzuelo porque en abril cuando telonearon a Angra también fui a verles (asistí a ese concierto exclusivamente por ellos) y ya sabía lo que me iba a encontrar a grandes rasgos. Un Tate en un estado de voz aceptable, pero no excelente, y una banda con más sombras que luces que me hicieron echar de menos muchísimo a los originales.

Till Death Do Us Part, No Apart _12@Copernico

Y no sólo eché de menos como me ha pasado, en mayor o menos medida cada una de las seis veces que he visto a los americanos, al insustituible Chris DeGarmo, al que ninguno de sus reemplazos a lo largo de todos estos años ha podido hacer olvidar, sino que eché de menos hasta al soso de Eddie Jackson. En abril, pese a todo, el espíritu Nikki debió apoderarse de mí consiguiendo abstraerme de todo y lo disfruté mucho. Desgraciadamente en esta ocasión no fue el caso y eso que venían como cabezas de cartel.

Till Death Do Us Part, No Apart _09@Copernico

A continuación explicaré los motivos del por qué incluso tocando un disco tan importante para mí, y sabiendo en gran medida a lo que iba, salí decepcionado e incluso diría que cabreado del bolo. Seguramente, ese sea el principal motivo. Lo que representa ese disco para mí. Creo que esta vez sí fui plenamente consciente de que no le hicieron justicia a su leyenda y que lo ofrecido fue escaso y de menor calidad que lo que uno de los mejores vocalistas de la historia del metal debería ofrecer.

Till Death Do Us Part, No Apart_01@Copernico

Geoff Tate es un padre de familia y, como tal, cuida y se preocupa por sus hijos por lo que no me parece descabellado que apadrine a su hija Emily y le intente facilitar algo el camino en el cada vez más difícil mundillo musical al más puro estilo Steve Harris, sin ir más lejos. De este modo la banda de su retoño, ´Till Death Do Us Part, le acompañaba en la gira dándole la oportunidad de darse a conocer y de adquirir algunas tablas ya que el grupo se formó hace apenas dos años y cuenta con un único trabajo en el mercado. De paso algunos de sus componentes (guitarrista y bajista para ser exactos) también forman parte de la banda de Tate y así ahorras costes aprovechando al máximo los recursos.

Till Death Do Us Part, No Apart_04@Copernico

Mis gustos se alejan bastante de la propuesta que ´Till Death Do Us Part ofrece, y seguramente del de la mayor parte de los pocos que les vieron salir a escena puntuales, pero creo que dieron un concierto correcto dentro de su inexperiencia y lógicas limitaciones. Su música nada tiene que ver con el metal clásico y a muchos nos resultó difícil de encajar semejantes teloneros pero no se amilanaron ante el escaso público y el escaso interés que este mostró hacía su música y lo dieron todo. Hicieron “su concierto” de la mejor manera posible y eso siempre me parece la actitud correcta. En ese sentido ninguna pega porque para gustos los colores.

Till Death Do Us Part, No Apart_05@Copernico

Las miradas se las llevaba casi exclusivamente Emily, ataviada con un vestido negro luciendo sus múltiples tatuajes y un gran desparpajo, que lleva la vena teatral de su padre en la sangre (siento decir que su talento vocal queda muy lejos del de su progenitor), y que no se limitó a cantar sino que realizó una autentica performance sin parar de gesticular en cada uno de los temas. Sin embargo sería injusto no mencionar la hiperactividad, el grado de implicación y la química mostrada con Emily que el guitarrista Kieran Robertson mostró en todo momento. Se  movió por el escenario, animó (o lo intentó) a los asistentes y, además de coros, hasta tuvo cierto protagonismo vocal en algunas estrofas de “Cannonball“. Su gran actitud aportó mucho y contrastó con la falta de carisma del bajista Jack Ross.

Till Death Do Us Part, No Apart _11@Copernico

Con sólo un trabajo editado su actuación desgranó algunos de los cortes que componen “Detached” como “Watch Me Burn”, “We Killed Romance”, la lenta “Blue Boy”, que la vocalista presentó como la canción más especial para el grupo, o la moderna y sintética “Cannonball”. Sin embargo deben estar inspirados en la composición y también aprovecharon la ocasión para presentar cortes que debo suponer son nuevos ya que no he encontrado referencia a ellos por ningún sitio.

Till Death Do Us Part, No Apart _13@Copernico

Así sonaron “Properry”, que inició su escueto concierto, “The Winter”, “My Friends Are On Fire” o “Into The Water” que lo cerró tras apenas media hora aunque es cierto que el ritmo fue vertiginoso y sin apenas parones más que para decir quién era, presentar a su banda y al nuevo baterista Michael Fechter (chico para todo como pudimos comprobar en el cambio entre grupos). Sirvió para que la sala se fuera llenando progresivamente y mostrar lo alejada musicalmente hablando que está de la música que le dio la fama a su padre. Es una chica de su tiempo y sus influencias son otras, no cabe duda.

Till Death Do Us Part, No Apart_02@Copernico

Lo único que me falta por comentar es que si te defines como una mezcla entre Bring Me The Horizon y Depeche Mode deberías llevar un teclista, aunque “dispares samplers”, y no todas las partes de teclado grabadas. Supongo que el presupuesto se impone y Kieran tampoco puede encargarse de las partes de guitarra (por simples que sean) y los teclados simultáneamente. Ah, y que tal vez sea un pelín pretencioso compararse con la gran Kate Bush en cualquier aspecto. Al menos por ahora.

Geoff Tate_01@Copernico

Tres largos cuartos de hora tuvieron que pasar hasta que se apagaron las luces (y eso que apenas vi a nadie hacer nada en el escenario en ese tiempo a excepción del baterista de ´Till Death do Us Apart que parecía el pipa del grupo) y el griterío general acompañara la salida a escena de los músicos. Eso sí, tras la mítica “I Remember Now” en la que la enfermera visita a Nikki y el protagonista del disco empieza a recordar hacer lo que le decían.

Geoff Tate_02@Copernico

“Anarchy-X” fue el primero en sonar en directo. Bueno, sonar si pero de una manera totalmente descafeinada y con el ritmo de batería ejecutado de la peor forma que lo he visto y como “fuera de lugar”. No ver tras los parches a Joss Watts, quien se calzó en abril las duras botas del inimitable Scott Rockenfield, me hizo pensar en que este apartado (que dejó un poco que desear la otra vez) íbamos a mejorar ya que el resto de músicos eran los mismos. No pude haberme equivocado más.

Geoff Tate_04@Copernico

No sólo no mejoramos sino que Edu Cominato, al que tengo por un gran baterista y he visto en múltiples ocasiones ya que acompaña habitualmente a Jeff Scott Soto, demostró que este estilo no es el que mejor se adapta a sus virtudes precisamente porque su trabajo esta noche me pareció flojísimo. No esperaba que Tate llevara a nadie que siquiera se acercara a Rockenfield, porque su estilo a las baquetas es tan personal que esto no es posible, pero si a alguien que no simplificara hasta casi el ridículo las partes de este instrumento. Ni uno sólo matiz de los muchos que tiene el disco y si muchos fallos propios y de coordinación con sus compañeros fue lo que aportó el brasileño. O le faltaban ensayos o le pasaba algo porque no me pareció ni medio normal como tocó.

Geoff Tate_05@Copernico

No mejoró el sonido con “Revolution Calling”, ya con Tate en las tablas recibido con una gran ovación, y para colmo al vocalista de origen alemán no se le escuchaba apenas. Lo mismo sucedía con los teclados y coros de Bruno Sa, el que más me gusta de la banda que lleva actualmente, que no se escucharon correctamente en casi ningún momento (y no sólo porque la gente empezara con muchas ganas cantando los temas a grito pelado). Tampoco se escuchaban casi nada desde mi posición los coros de ninguno de los otros guitarristas y sólo nítidamente oía la batería para mi desesperación.

Geoff Tate_07@Copernico

A mí alrededor no parecía importarle esto a nadie y el sampler de la llamada anunciaba “Operation: Mindcrime” que puso la sala patas arriba pese a que nada había cambiado a nivel de sonido. Así seguimos con “Speak” donde al fin se empezó a escuchar mejor a Geoff Tate pero en conjunto la banda sonaba sin fuerza, los solos poco que ver con los del disco y Jack Ross imitando a la perfección el carisma de Eddie Jackson, es decir, ninguno.

Geoff Tate_18@Copernico

Antes he loado la actitud y entusiasmo de Kieran y lo cierto es que ambas cualidades se mantuvieron intactas durante la actuación con Operation: Mindcrime pero claro, el nivel de complejidad de los temas de unos y otros está a años luz y tal vez hubiera estado bien un poco menos de entusiasmo y un poco más de concentración para ejecutar los solos algo mejor porque dejaron mucho que desear. Además pasado el ecuador del concierto parecía más dedicado en tirar púas a diestro y siniestro que en tocar la guitarra.

Geoff Tate_08@Copernico

Por su parte vi más serio musicalmente hablando a Scott Moughton en su papel de solista aunque compartiera labores con Kieran, pero sin alardes, y el que más me convenció como comentaba antes fue Bruno Sa a la tercera guitarra, los teclados y los coros. Lástima que se le escuchara tan mal desde mi posición porque cuando se le escuchaba, dejaba buenas sensaciones.

Geoff Tate_25@Copernico

El inicio de batería de “Spreading The Disease” fue para llorar y, pasados los primeros temas, la respuesta del público decayó algo (hasta la traca final) y se venía arriba sobre todo en los estribillos quitando a los más fanáticos, que los había, que cantaban todas las estrofas. Aquí el vocalista tiró de galones y se esforzó por llegar a las notas altas pero, en líneas generales, se mantuvo tan conservador como la anterior vez que le vi. Si, fue de menos a más, y dejó destellos de calidad en forma de grandes agudos pero el tiempo pasa para todos y su voz diría que está al 70% de lo que fue.

Geoff Tate_06@Copernico

Mejor me pareció la ejecución de “The Mission” y, si bien es obvio y notorio que Tate ha perdido potencia en agudos (y los evita siempre que puede modificando las líneas vocales) en los tonos graves sigue teniendo mucha clase y es un placer escucharle. No me gustan nada las pintas que ha decidido llevar en directo desde hace ya algún tiempo con ese chaleco y sus gafas redondas tintadas pero sigue teatralizando y viviendo su historia con bastante pasión, lo que me parece digno de mención.

Geoff Tate_24@Copernico

La voz en off del Dr. X ordenando a Nikki matar a Mary y al cura ante la incredulidad de este último anunciaba sin remisión el que para mí es uno de los mejores temas del disco y de la música en general. La brutal “Suite Sister Mary”. Con la voz ya caliente el vocalista nos brindó una interpretación vocal y gestual muy digna de un tema tan exigente como ese. Además, como ya es habitual su hija abandona su aspecto de chica Emo americana para ponerse una peluca rubia y un vestido largo negro y meterse en la piel de Mary.

Geoff Tate_09@Copernico

Lamentablemente, y por mucho que sea bonito para un padre cantar en directo con su hija, Pamela Moore es mucha Pamela Moore y claro, cualquier parecido con la interpretación que hacía la vocalista original era pura coincidencia por mucho que Emily se esforzara. No obstante no fue de lo peor de la noche y ambos recibieron una gran ovación al terminar el tema mientras Tate le dedicaba una mirada de padre orgulloso a su hija.

Geoff Tate_21@Copernico

Llegados a este punto por primera vez Geoff se dirigió a nosotros para saludarnos, agradecernos la asistencia y hablarnos un poco del disco que estaban tocando y de cómo no fue muy bien recibido en su momento pero que la perseverancia de la banda y la creencia firme de que era un trabajo “especial” finalmente dio sus frutos. De hecho lo presentaron en condiciones íntegro durante la gira del “Empire” cuando dieron el pelotazo definitivo en su América natal llenando arenas. Tras esta pequeña charla miró a Edu y nos preguntó si seguían. Por supuesto la respuesta no se hizo esperar en forma de grito ensordecedor mientras atacaban la frenética y más heavy que el viento “The Needle Lies” pesé a que todavía estoy esperando escuchar la voz en off previa de Nikki diciendo “I´ve had enough and I want Out!” y la respuesta del Dr. X “You Can´t Walk Away Now”. Supongo que a Cominato se le olvidó lanzarlo…

Geoff Tate_10@Copernico

El interludio “Electric Requiem” dejó a Edu y a Bruno solos en escena con Tate hasta que apareció Scott Moughton para ejecutar la parte final de guitarra y dar paso a otro de los momentos mejor interpretados del concierto. La emotiva “Breaking The Silence”. Sé que no es de las favoritas del disco para la mayoría pero a mí me pone los pelos como escarpias y, pese a todo lo comentado, me volvió a emocionar.

Geoff Tate_20@Copernico

Sin respiro “I Don´t Believe In Love” volvió a despertar al respetable porque es uno de los temas, sin duda, más emblemáticos del disco. La ejecución de todos estuvo a la altura (solos de guitarra aparte como ya he comentado) y fue otro de los momentos que creo que la gente más disfrutó a tenor de la reacción que obtuvo. Por su parte la instrumental “Waiting For 22” dejó todo el protagonismo en manos de Scott y Kieran que tomaron la parte frontal del escenario recibiendo los aplausos del público cuando la terminaron.

Geoff Tate_11@Copernico

“My Empty Room” fue la antesala inevitable de otro de los emblemas del “Operation: Mindcrime”. “Eyes Of A Stranger”, otra maravilla de canción sin pega alguna, rubricó y dio por finalizada la interpretación del disco como tal aunque la parte final corrió a cargo, como suelen hacer últimamente en directo, repitiendo “Anarchy-X” y ese grito desgarrador de “Revolution”.

Geoff Tate_19@Copernico

De este modo abandonaron el escenario brevemente para retomarlo, mientras la sala pedía otra, y afrontar los esperados bises. Recordemos que el disco dura 59 minutos y que entre discursos y ese tipo de cosas apenas llevaban 65 minutos de actuación. Tate volvió a dirigirse a nosotros para presentar el primero de los bises comentando que era una canción usada en bodas, funerales, nacimientos de niños y, sonriendo con picardía, para hacerlos también.

Geoff Tate_14@Copernico

Efectivamente se refería a la balada más famosa de Queensrÿche, y que para mí no es la mejor ni por asomo, “Silent Lucidity”. No entiendo por qué no sacó alguno de los tres guitarristas una acústica para tocarla pero daba igual porque algo no iba bien ya que ese no era el primer bis que estaban tocando en la gira que era “Best I Can”.

Geoff Tate_17@Copernico

Y tanto que algo no iba bien cuando tras ella presenta a la banda y anuncia ni corto ni perezoso que si queríamos una más. ¿Perdón? ¿Una más? ¡¡¡Pero si tocabais cuatro bises!!! Pues nada, en Madrid nos tuvimos que conformar con dos y, para colmo, la elegida para marcharse definitivamente del escenario no fue la citada “Best I Can” o la alucinante “Empire” sino la “sólo” correcta “Jet City Woman”. No daba crédito porque, según los horarios de actuación tenían hasta las once por lo que, aunque salieron un cuarto de hora tarde, aún tenían margen de sobra para tocar el repertorio completo ya que tocaron 75 escasos minutos. La explicación tiene que ser otra pero, sea la que sea, fue un palo escuchar la mitad de los bises.

Geoff Tate_15@Copernico

A pesar de la mejorable interpretación del “Operation: Mindcrime” tal vez esos cuatro temas del “Empire” hubieran “maquillado” algo lo ofrecido globalmente pero tocando la mitad de los bises ya no es que saliera decepcionado, que también, sino que salí cabreado e indignado. No fui el único sorprendido con este hecho pero el conformismo instalado en el público de un tiempo a esta parte hizo que sólo una pequeña sección de la audiencia pidiéramos más temas. Por supuesto sin éxito como puso de manifiesto la música ambiente que empezó a sonar mientras se despedían chocando manos con la gente de las primeras filas.

Geoff Tate_23@Copernico
Era la cuarta vez que escuchaba íntegro el disco homenajeado (aunque la primera vez fue en un festival y, por falta de tiempo, se cayó “Breaking The Silence” haciendo honor a la verdad) y ha sido la que menos lo he disfrutado de largo. Espero que, salvo reunión con sus antiguos compañeros (cosa que veo más que improbable y ni por esas)  no vuelva a celebrar más aniversarios el bueno de Geoff Tate esta obra maestra y lo deje descansar en paz para siempre como ha dicho que haría al finalizar la presente gira.

Geoff Tate_13@Copernico

Los nostálgicos, las generaciones venideras y los aficionados a la música con mayúsculas siempre podremos recurrir a la versión de estudio, ver el “Mindcrime At The Moore” o, si de verdad queremos soñar despiertos y alucinar en colores, ponernos el “Operation: Livecrime” y ver en su mejor momento a una banda tocada por los dioses. Lo siento pero no picaré más su anzuelo Sr. Tate y, sinceramente, espero que no lo vuelva a lanzar.

Texto y Fotos: David Ortego

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