(CRONICA) Girls Guns & Glory – Sala La Boite Madrid – 12/12/13

GIRLS GUNS AND GLORY Madrid Sala La Boite 12/12/13

Cada vez estoy más convencido de lo cierta que es esa afirmación que algunas personas sostienen que sólo hay dos tipos de música. La buena y la mala. Y yo, a pesar de que mis preferencias musicales son claras, que gusto de disfrutar de estilos de lo más diverso, me sumo a ese carro de opinión. El concierto ofrecido el pasado jueves por el cuarteto americano Girls, Guns And Glory no hace sino reafirmar esta idea porque, si hay calidad detrás (y ellos la poseen para dar y regalar), las etiquetas no hacen más que estorbar y, en ocasiones, hacen pasar desapercibidos a grandes grupos que, seguramente, nunca llenarán estadios (considero erróneo medir la calidad de una banda, del estilo que sea, por su número de seguidores) pero que consiguen eso tan difícil de lograr que es llegar y hacer disfrutar a la gente. Creo que Ward Hayden y sus compañeros lo lograron con los que asistimos a su concierto en la céntrica sala La Boite.

 

Muy poca gente había en el interior de la sala cuando un simpático y dicharachero francés (aunque durante la actuación de GGG terminó resultando un pelín pesado con sus continuas grabaciones con el móvil tanto en el escenario como entre el público) se subió a las tablas para presentarse con un castellano macarrónico como “pollo frito” y erigirse como telonero de los americanos durante apenas un cuarto de hora.

Efectivamente, tal y como pasara en la anterior visita de GGG a Madrid el año pasado, Florent Dufour, un componente del dúo Chicken Fried fue el encargado de caldear el ambiente frente a un atril, acústica en mano, ya fuera con versiones como “Wagon Wheel” de  Old Crow Medicine con la que arrancó o temas propios como el cachondo “Sorry” donde se “disculpaba” por ser francés, provocando alguna que otra sonrisa entre los que entendieron la letra y que sirvió de colofón a su breve estancia en el escenario.

Sin embargo fue, seguramente, el medley que interpretó con fragmentos de temas archiconocidos como “Knocking On Heaven´s Door”, “Sweet Home Alabama” o “Another Brick In The Wall” con el que mayor conexión tuvo con una audiencia que estaba a otras cosas durante su mini actuación, así como con una versión acústica del “Hallelujah” de Leonard Cohen donde el público coreó el título a petición del francés.

 

Tras este pequeño aperitivo, llegaba el plato fuerte de la velada con la actuación de los chicos de GGG cuya relativa juventud no les impide destilar un aire completamente vintage en sus composiciones donde el Honky Tonk, la música americana de raíces o hasta ciertos toques rockabilly tienen cabida, sin duda.

Con un trabajo recién salido de su particular horno titulado “Good Luck” y del que vendieron más de un ejemplar tanto antes como, sobre todo, después de su concierto, no desaprovecharon la ocasión, lógicamente, de presentarlo (aunque, certeramente, sin abusar) con temas como “All The Way Up To Heaven”, “Be Your Man” o “One Of These Days” que fueron más que bien recibidos por una audiencia totalmente receptiva a su propuesta y con ganas de pasarlo bien.

En este grupo no hay protagonistas aunque la voz cantante la lleve Ward Hayden, ataviado con un sombrero de cowboy para la ocasión, ya que todos sus componentes forman parte de un engranaje perfecto que, sin estridencias, consigue mover a la perfección la máquina GGG. Paul Dilley al bajo y coros formó una pareja aplastante con la batería de Michael Calabrese, que no por minimalista dejó de aportar sutileza en ocasiones y contundencia cuando así se requería, mientras que Hayden con su acústica y su apropiada voz dotaba del toque netamente americano a las canciones. Por último, y no por ello menos importante, el gran poli instrumentista Chris Hersch quien, a la chita callando, resultó ser un guitarrista excepcional (no en vano tiene formación de conservatorio) que conseguía, sin apenas esfuerzo, emocionar con su interpretación, a veces delicada y otras llena de distorsión.

Repasaron sus discos pretéritos, centrándose fundamentalmente en los dos editados por Lonesome Day, a golpe de temas como “Not A Girl Left In The World”, “Snake Skin Belt”, “rRoot Cellar” o “Baby´s Got A Dream” de “Sweet Nothings” y “Six Sixty Seven”, “Suzie”, “Only One Thing” o “Baby You´re A Dog” de “Inverted Valentine” aunque, sinceramente, para la mayoría el repertorio era lo de menos ya que todos los temas son notables.

Por supuesto, tal y como hacen siempre, no se olvidaron de rendir su particular homenaje, en forma de versiones, a grandes figuras de la música que seguro les han servido de influencia e inspiración. Así sonaron “Folson Prison Blues” de Johnny Cash, “I Can´t Dance” de Gram Parsons, uno de los clásicos absolutos del género como “Six Days On The Road”, interpretada vocalmente de manera impecable por Hersch, y Hank Williams y Chuck Berry por partida doble.

 

El primero fue recordado con “Jambalaya” y “Move It On Over” mientras que del segundo sonaron “Sweet Little 16” y “Johnny B Goode”, poniendo a una parte de la sala a bailar como locos, con la que se despidieron momentáneamente de nosotros tomando el camino al camerino.

Aunque el ritmo del concierto había sido vertiginoso y los temas se habían ido enlazando unos tras otros, la gente a estas alturas estaba más que animada y no permitió que se marcharan tan pronto. Aplausos y gritos reclamando su vuelta a escena se repitieron hasta que surtieron efecto y nos regalaron otros tres temas más a modo de merecido bis rematando una gran actuación cuyo eco seguro que aumentará la audiencia en su próxima visita del mismo modo que había sucedido tras su paso por la Wurlitzer hacía un año.

También en el terreno humano resultaron ser unos tipos sencillos y amables como así demostraron haciéndose fotos o compartiendo charla con todo aquel que se les acercaba a felicitar o simplemente saludar. Estos pequeños gestos hacen muy grandes a los artistas y consiguieron que me fuera a casa con la curiosa sensación de haber estado en un bar de carretera de la América profunda durante casi 90 minutos. Si siguen así lo mismo no sólo ganan premios en los Music Awards de su Boston natal…

Texto y Fotos: David Ortego

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