(CRONICA) GIRLSCHOOL + MEAN MACHINE + PANICO RISING – Madrid – Sala We Rock – 04/04/2019

GIRLSCHOOL + MEAN MACHINE + PANICO RISING

Madrid Sala We Rock 04/04/2019

Las Girlschool, una de las bandas pioneras de Heavy Metal compuesta exclusivamente por mujeres, volvía a visitarnos para celebrar sus cuatro décadas de existencia. Parece que le han cogido gustito a España pese a que, hasta hace bien poco, eran una banda que no se prodigaba mucho por nuestro país, ni siquiera por ciudades grandes como Madrid o Barcelona. Sin embargo esto cambió hace tres años cuando pudimos verlas por partida doble en la capital ya que formaron parte tanto del Get Mad Festival capitalino de 2016 como, posteriormente, a finales de ese mismo año de la gira de Saxon.

Haciendo un poco de memoria fue en 2009 cuando, con motivo de su trigésimo aniversario, las vi por primera vez en una abarrotada Gruta 77 (cosa no muy complicada dadas sus dimensiones, todo sea dicho) donde cuajaron una más que notable actuación de la que salí muy satisfecho. Por el contrario, su actuación abriendo el concierto de Saxon para mí pasó un poco sin pena ni gloria y no me causó demasiado impacto pero, siendo una banda que me gusta bastante, no quería dejar pasar la ocasión de volver a verlas como cabezas de cartel tocando su repertorio completo. Además, sin nada nuevo que presentar y siendo una gira aniversario, esperaba que se centraran casi exclusivamente en los discos de primeros de los ochenta, como así fue.

La lástima fue que justo cuando se anunció la gira española la bajista, vocalista y fundadora Enid Williams anunciaba de nuevo su salida del grupo dejándome cierta sensación de pena por dos motivos. En primer lugar porque merecía estar en este aniversario como fundadora que fue y, en segundo lugar, porque aporta muchísimo en directo. Desconozco el motivo de este abandono (o expulsión, quién sabe) pero habiendo leído algunas entrevistas a la pelirroja hablando de las diferencias de caracteres entre ellas seguramente esto habrá tenido algo que ver. De cualquier modo no se me ocurre reemplazo más apropiado o, al menos, más lógico que volver a llamar a filas a la bajista de Rock Goddess Tracey Lamb quién ya formó parte del grupo desde finales de los ochenta hasta que Enid volvió a comienzos de siglo.

No había estado hasta ahora en la nueva ubicación de la Sala We Rock aunque sí en algún concierto en su anterior encarnación como Rock Ola. Mi opinión no era precisamente buena pero esperaba que el cambio de nombre hubiera implicado alguna mejora en las condiciones como sala de conciertos. Por desgracia me equivoqué y la sala dejó bastante que desear en algo tan importante para la música en vivo como el sonido, deficiente desde mi posición durante toda la velada.

Ocupaciones familiares me impidieron llegar a tiempo para presenciar la actuación de Panico Rising, por lo que desde aquí les pido disculpas, llegando justo cuando los teloneros de la gira, Mean Machine, hacían sus últimas comprobaciones. Sin más preámbulo arrancaron puntuales, a las 21:15 tal y como estaba previsto, con “Loud And Proud” una correcta actuación que pareció ser del agrado de la mayoría de los presentes. Reconozco que empezaron bien pero, con el paso de los temas, se me fueron haciendo cada vez más lineales y repetitivos. Sé que el problema es mío porque la banda que nombraría para definirles sería la del difunto Lemmy y esta no está entre mis bandas de cabecera, por hereje que parezca esta afirmación.

Al hilo de esto me ha causado gran sorpresa que en una entrevista digan que no tienen ninguna intención de que les cataloguen como los Motörhead españoles. Entiendo que no sea su pretensión pero resulta curiosa esta afirmación cuando son un trío, con un bajista con un bajo Rickenbacker que también ejerce de vocalista con “áspera” voz y tocan Rock´n´Roll rápido y sucio. No sé, que me perdonen la osadía pero si a alguien le doy estas pistas sin decirle el nombre del grupo creo que el 99,9% dirían que hablo de Motörhead. Para colmo se llaman como un tema del “Orgasmatron” de los británicos y rindieron su particular homenaje a “la mejor banda del mundo” (que no es otra según su opinión que los citados) con una correcta versión de su “Going to Brazil” por lo que no me parece descabellada esa la comparación. Es más, creo que es más que apropiada para definirles.

Los barceloneses acaban de editar su tercer disco “Rock´n´Roll Up Your Ass” y, tal y como dijeron, Mean Machine estaban ahí esa noche para “meternos el Rock´n´Roll por el culo”. Más allá de esta “peculiar” manera de presentarse lo cierto es que aprovecharon su actuación no sólo para presentar este reciente trabajo sino que repasaron toda su trayectoria con canciones como la inicial “Loud & Proud”, de su primer EP de mismo título, o “Ridin´ The Iron” y “I Was Made For Rock´n´Roll” de su primer disco “Livin´ Outlaw”.

Ayudados por el equipo de sonido de la sala creo que sonaron aún más sucios que en estudio pero, por desgracia, también un poco más embarrullados. Para algunos de los presentes no supuso demasiado problema pero a mí esto no me terminó de convencer demasiado, la verdad.

Lo que no les voy a negar a Raúl, Marc y Juan Pedro es la energía que destilaron (que no cesó ni cuando se fue la luz durante unos segundos en medio de una canción ante el estupor de público y banda), durante los cuarenta minutos aproximadamente que estuvieron en escena ya que, sobre todo los dos primeros, parecían poseídos y sudaron la camiseta de lo lindo. Bueno, Marc no porque tocó a pecho descubierto pero, para compensar, rompió los dos platos de la batería lo que hizo que sonara bastante mal su instrumento desde ese momento.

“Nitrobitch” fue la primera de las referencias a su última entrega, de la que no abusaron en exceso (supongo que porque no lleva demasiado tiempo en la calle ya que salió el mes pasado), y de la que también ejecutaron “Hell Of A Crossfire” y la homónima ya en los compases finales. Todas ellas fueron bastante bien recibidas por un público al que su “speedico” estilo parecía estar gustando. Todas ellas se mezclaron con naturalidad con cortes de otros trabajos como las ya citadas o “H-Bomb”, “Struck By The Rythm” y “All Access Denied” de su anterior esfuerzo “Bastardized Mean City”. Ya digo que confeccionaron un repertorio muy equilibrado entre todos sus trabajos.

Aunque ya he comentado que no es mi grupo de cabecera la gente disfrutó bastante de su cover de Mötorhead “Going To Brazil” y, personalmente, les agradezco sobremanera que fueran así de originales y no recurrieran al manido “Ace Of Spades” habitual para recordar a la banda del difunto Lemmy. Punto para ellos. Con ella, “Rock´n´Roll Up Your Ass” y otro recuerdo a su primer disco en forma de “We Want Violence” remataron una actuación que, por lo que pude comprobar después, gustó más que la de sus predecesores pero que a mí no me “mató” pese a la entrega mostrada.

Si “curiosa” había sido la forma de empezar la de terminar no le fue a la zaga ya que, mientras el público les aplaudía, Marc cogió uno de sus destrozados platos y, arrodillado, dio una baqueta a alguien de las primeras filas para que lo aporreara antes de recibir una “cariñosa” patada en el pecho por parte de Raúl a quien el baterista correspondió lanzándole dicho platillo con soporte incluido. Todo de buen rollo pero esto nos dejó la boca abierta a más de uno. Está claro que no son sólo originales eligiendo versiones sino también cerrando sus conciertos.

Que la fecha de Madrid fuera la primera de la gira española de las británicas tenía algunas cosas positivas como, por ejemplo, que las chicas (que no lo son tanto) estuvieran más frescas sin acusar el cansancio de viajar y tocar cuatro días seguidos. Sin embargo, por otro lado, en la capital pagamos el pato de ciertos ajustes, improvisaciones sobre el repertorio inicial previsto y algo de falta de rodaje también que empañaron un poco su actuación. Ellas fueron profesionales pero, debido a lo comentado, hubo ciertos momentos en que más que un concierto me dio la impresión de estar asistiendo a un ensayo con público, sobre todo en la primera mitad de su show.

No exentas de algunos problemas técnicos como los sufridos con la pedalera de Jackie Chambers antes del inicio y con la batería de Denise Dufort en los compases iniciales que, afortunadamente lograron subsanar en mayor o menor medida, las Girlschool ofrecieron un concierto correcto muy centrado en recordar sus primeros discos pero cuyo sonido dejó bastante que desear y, en mi opinión, lastró el resultado final aunque la gente pareció disfrutarlo mucho en líneas generales.

Con la We Rock presentando un aspecto más decente de lo que me esperaba para tratarse de un jueves saltó el cuarteto al escenario para, tras una intro, comenzar a repartir clásicos desde el inicio ya que a la primeriza “Demolition Boys” le siguió, sin muchos miramientos, una dupla de temas de su segunda e icónica entrega discográfica compuesto por “C´Mon Let´s Go” y “The Hunter”. Desde luego el comienzo fue por todo lo alto pero me sorprendió que, a las primeras de cambio, se cayera “Not For Sale” del repertorio que traían y que debería haber sido interpretada en segundo lugar. Desconozco el motivo pero tras un gesto de Kim McAuliffe a sus compañeras la obviaron sin más. Y no fue la única.

Sin nada nuevo que presentar, lo más actual que nos ofrecieron fue un par de temas de su disco “Guilty As Sin” de 2015. De este modo en la primera mitad de la actuación tocaron la que le da título, que funcionó bastante bien en directo para mi sorpresa, dejando para pasado el ecuador “Take It Like A Band” en la que la vocalista/guitarrista recordó la colaboración de Lemmy. Me chocó un poco que se dejaran en el tintero la que abría ese disco, “Come The Revolution”, pero tampoco la eché en falta demasiado, para que engañarnos.

Lo que si eché en falta mucho más, como decía al inicio de esta crónica, fue a la bajista y vocalista Enid Williams. Y no sólo por sus partes vocales que, con su ausencia, ahora recaen en Kim McAuliffe, sino porque en directo creo que aportaba bastante más que lo que aportó Tracey Lamb a la que vi en un segundo plano total y algo desubicada en algunos momentos. A la bajista de Rock Goddess no es que le falten tablas precisamente pero no sé, no me terminó de encajar pese a que ya formó parte del grupo con anterioridad y se sabe de sobra las canciones. Tal vez sea fuera sólo una apreciación mía pero la sombra de la pelirroja es muy alargada.

Físicamente se mostraron, a excepción de Denise a la que vi bastante desmejorada aunque cumplió sin problemas en su puesto, en buen estado de forma conservando bastante energía. Sobre todo brilló Jackie, quien aportó el look más rockero de todas (seguida de cerca por Tracey), se movió bastante y, además, fue el perfecto complemento para Kim como lleva siendo desde hace muchos años. Ambas no pararon de hablar, hacer chascarrillos (que no siempre el público entendió) y buscarse en numerosos momentos sobre las tablas. Sin duda fueron el alma del grupo y las encargadas de animar y motivar al respetable mostrando una gran química.

“Action” fue repescada del disco de finales de los ochenta “Take A Bite”, imagino que como guiño hacia la bajista ya que fue el primer disco de Girlschool en el que participó, pero pasó bastante desapercibida sobre todo si la comparamos con los cortes que sonaron en otra remesa de clásicos compuesta por “Hit And Run”, “Future Flash”, “Kick It Down” o “Screaming Blue Murder”, la única representante del disco de mismo nombre, en la que Kim nos invitó a gritar. Con ellas ya habíamos pasado el ecuador de la descarga casi sin darnos cuenta.

“Nothing to Lose”, la citada y reivindicativa “Take It Like A Band” y el primer single del grupo publicado hace cuatro décadas, “Take It All Away”, alargada por Jackie poniendo el micrófono a varios asistentes para que cantaran el estribillo, nos llevaron hacía la recta final. Una recta final en la que, inexplicablemente en mi opinión, se olvidaron de sus temas propios y se centraron en las versiones a pesar de que también se acababa de “caer” “Watch Your Step” del repertorio.

Y si, “Race With The Devil”, “Bomber”, de ese Split de 1981 que mostraba la estrecha relación que Girschool siempre tuvo con el líder de Mötorhead y su grupo, o “Tush”, de los barbudos más famosos del Rock, en la que la rubia guitarrista cantó una estrofa y que sirvió como colofón al concierto, son versiones que aparecen en sus discos clásicos pero tocar tres en un repertorio en el que has quitado dos temas propios y que se quedó en unos escasos setenta minutos a mi me pareció excesivo e inapropiado. Vista la reacción del público debo estar equivocado.

Evidentemente la que no podía faltar de ninguna de las maneras fue la genial “Emergency” coreada por una sala que vio como, tras la susodicha “Tush”, la banda se despedía para no volver a salir mientras sonaba la música ambiente por si quedaba alguna duda de ello. No estuvieron mal pero entre el sonido, la duración y, sobre todo, la ausencia de Enid Williams no me queda otra que calificar su actuación como mejorable. Aún así, volver a escuchar algunos himnos de estas chicas pioneras de la New Wave Of British Heavy Metal siempre es un placer. Veamos el vaso medio lleno…

Texto y Fotos: David Ortego

 

 

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