(CRONICA) HOGJAW – Madrid – Sala La Boite – 23/05/2019

HOGJAW Madrid Sala La Boite 23/05/2019

El cuarteto de Arizona volvía a nuestros escenarios (doce fechas nada más y nada menos siendo Madrid la segunda de ellas) para presentar su último trabajo, un disco en directo llamado “Up In Flames” recién salido del horno (o del pantano más cercano), dejándome una sensación agridulce tras su actuación. Dulce porque nos ofrecieron durante casi dos horas lo que mejor saben hacer, que no es otra cosa que un Rock Sureño de mucha calidad heredero de los grandes nombres clásicos del estilo, y agrio porque el sonido de la sala en cuestión se encargó de empañar en demasía la perfecta ejecución de Jonboat y los suyos para desgracia de todos.

Tampoco tuvieron, a pesar de que personalmente me parecen un gran grupo tanto en disco como en directo, la asistencia que creo que merecen. La Boite no es una sala precisamente grande y, digámoslo así, te podías mover sin problemas por cualquier parte de la misma. No sé si el que sean tan asiduos le ha restado interés al público madrileño o lo cargada que se presenta siempre la agenda de conciertos en la capital tuvieron que ver pero me dio un poco de pena que un grupo de su calidad (y al módico precio que costaba la entrada para los tiempos que corren) tuviera tan poco poder de convocatoria. Espero que tengan más suerte en otros sitios donde los conciertos de Rock no son tan habituales.

Para colmo, y salvo honrosas excepciones en forma de entregadísimos seguidores que parecía que asistían al último concierto de su vida (y que el grupo agradeció), la nota predominante entre el respetable fue la de tímida respuesta ante su música y, sinceramente, me cuesta entenderlo. Aceptando desde luego que cada uno vive los conciertos a su manera (y yo tampoco es que sea muy dado a las palmas o los saltos a día de hoy) la música de Hogjaw me parece lo suficientemente animada como para que nadie conocedor de sus temas (o incluso sin conocerlos porque son de lo más pegadizos) permanezca parado. Ya digo, salvo excepciones, percibí demasiada frialdad en el público en líneas generales.

Sin teloneros innecesarios, que de un tiempo a esta parte a mi modo de ver más que aportar lo que hacen es justificar que los cabezas de cartel toquen cada vez menos tiempo, salieron a las diez en punto (de un modo un poco “de andar por casa” todo sea dicho) J. Kowalski, Elvis DD, Jimmy Rose y el gigantón Jonboat Jones dispuestos a dejar claro que en sus directos no hay trampa ni cartón y a refrendar lo que han capturado en este nuevo disco, “Up In Flames”, grabado en vivo y cuyo vinilo tenían disponible en su zona de merchandise.

Con ese deficiente sonido del que hablaba antes, que nos les hizo justicia para nada, la movida “Rollin´ Thunder” de su ya lejano y genial “Ironwood” fue la encargada de arrancar la velada metiéndonos de lleno en la América profunda de lagos pantanosos, whiskey y armas. Cuando ves a estos cuatro tipos sobre un escenario te das cuenta de que son auténticos de verdad. No hay poses fingidas, ni atuendos de directo (seguro que un sábado por la mañana saldrían así al porche de su casa) ni nada que resulte artificial. Son así y están orgullosos de ello. Supongo que debido a esa autenticidad personal su música también la destilla en grandes dosis. No puede ser de otro modo.

Sin respiro, que fue la tónica del concierto, “Beast Of Burden (Roll On)” nos llevó a su último disco de estudio “Way Down Yonder”, que fue el gran protagonista de un repertorio que consideré de lo más acertado para reflejar su más que notable trayectoria dando cancha a todos sus trabajos editados, en la que ya pudimos comprobar que los siempre fantásticos coros de Kwall no se iban a escuchar como hubiera sido menester. Lástima porque la voz del sólido baterista también es santo y seña del cuarteto y esta noche no pudimos apreciarla en condiciones como si ha sucedido en otras ocasiones.

Cómo el propio grupo comenta, y la verdad es que estoy de acuerdo, con “Way Down Yonder” han conseguido una identidad y sonido propios explorando nuevas sonoridades que no tan estaban presentes en sus inicios pero, obviamente, sin dejar de lado la esencia propia del grupo. Cortes como “Brown Water”, “Never Surrender” o la propia “Way Down Yonder” me parecen pruebas de ello pero, sin duda y desde la primera vez que les escuché hace más de un lustro, donde me tocan de verdad la fibra es en esos temas lentos y medios tiempos tipo “Redemption”, cantada a tres voces, o esa genialidad llamada “North Carolina Way” de la que se encargó Jimmy y que no pude disfrutar como es debido por lo mal que sonó. Menos Elvis DD todos cantaron en mayor o menor medida y siempre con acierto aunque, personalmente, volví a rendirme al vozarrón de Jones que suena impecable en directo. Grande en todos los sentidos con su pintoresca camisa y su perenne gorra.

Siguiendo el repaso a su discografía he de reconocer que “Where Have You Gone?” no es de mis favoritas de su anterior “Rise To the Mountains” como si lo es la sentida “I Will Remain” cuyo estribillo coreamos junto a Jonboat sobre todo las primeras filas. La facilidad para componer temas largos que no se hacen pesados me sigue admirando sobre todo si tenemos en cuenta que suele ser un estilo donde los temas directos y más bien cortos predominan y lucen más. Buena culpa de esto lo tiene, en mi opinión, el tremendo gusto que la banda tiene por las melodías, las dobles guitarras, los solos y los desarrollos instrumentales. Pese al sonido dejaron patente la calidad de los mismos de nuevo esta noche.

De forma inteligente a los temas más largos del repertorio les seguía uno más directo como hizo la clásica y celebrada “Hells Half Home Mine” con “I Will Remain”, por poner un ejemplo, antes de que la única representante de “If It Ain´t Broken”, la notable “Am I Wrong?”, nos mostrara las cualidades vocales de Kwall pese a que se le escuchara bastante bajo y mal. No quedó ahí la cosa porque en la recta final volvió a hacerse cargo del micrófono en solitario para abordar la genial “Road Of Fools”. Sin duda un portento el simpático baterista que afronta con mucha naturalidad cantar y tocar su kit sin fallar en ninguna de esas facetas.

Por supuesto tampoco faltó la superlativa “County Line” alargada como de costumbre hasta casi el cuarto de hora pero que, como decía antes, no aburrió y con la que la gente se vino muy arriba en la parte “in crescendo” de las guitarras antes de desembocar en el solo y las guitaras dobladas. Siempre me pareció su “Free Bird” particular y su tratamiento en directo muy similar en lo que a alargarla se refiere. Siempre es uno de los momentos álgidos de sus descargas y esta vez no fue la excepción.

Como se puede comprobar si miramos las canciones recogidas en “Up In Flames” el concierto, como parecía obvio, estaba siendo un fiel reflejo de lo que ofrecieron los americanos en el club Red de Mesa en su Arizona natal pero, para redondear la faena y demostrar lo grandes que son, añadieron un par de canciones a las quince que podemos escuchar en el directo oficial. Así repescaron de “Ironwood” la emocionante “Walkin´” que, en palabras de Kwall hacía mucho que no tocaban, y que bien me alegré de que sonara esa noche.

También añadieron un corte más a los representantes de su debut por lo que, a las habituales “Gitsum” y “This Whiskey”, se sumó “El Camino”. Podían perfectamente habérselas ahorrado y creo que nadie se hubiera quejado (ni siquiera yo) pero demostraron querer ofrecer algo más que sólo las canciones que tiene el directo. Este tipo de gestos para mí marcan diferencias entre bandas y me parece de recibo reconocérselo del mismo modo que me quejo cuando los grupos tocan menos canciones en Madrid que en otras ciudades. Al César lo que es del César.

Si hay un tema que representa los valores y creencias de una parte de la sociedad americana, sobre todo en los estados del Sur, esa es “Gitsum”. Derecho a las armas, barbacoas los viernes por la noche y demás realidades que aquí en Europa nos son bastante ajenas sirven de inspiración al tema con el que abandonaron unos instantes el escenario (no fue ni un minuto en realidad) para escenificar la consabida petición de bises por parte del respetable. Suerte que “This Whiskey”, bebida presente en muchas de sus canciones y casi seguro en sus vasos esa noche, iba a sonar si o si porque si de nuestra reacción hubiera dependido no habrían vuelto a salir. Y con razón.

Con esta gran canción se marcharon definitivamente dejándome con la sensación de la que hablaba al principio de que, en otras circunstancias, estaríamos hablando de un fantástico concierto en el que la banda, y creo que fue así, estuvo por encima del público. Y no es que no lo fuera pero con ese sonido me resulta difícil calificarlo de “conciertazo”, aunque esto no sea culpa del grupo porque, como siempre que les he visto, ofreció su mejor versión.

Como han sido bastante prolíficos, al menos hasta ahora, esperaremos con ansía su próxima obra que, visto lo visto, seguro que vuelve a mantener ese excelso nivel al que nos tienen tan mal acostumbrados. Si te gusta el Rock sureño o la música americana y nos los conoces, no sé a qué esperas porque para mí son una de las mejores bandas “nuevas” del estilo tanto en estudio como sobre las tablas. Absolutamente recomendables.

Texto y Fotos : David Ortego

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