(CRONICA) MYLES KENNEDY + DORIAN SORRIAUX – Madrid – Sala But – 24/07/18

 

MYLES KENNEDY + DORIAN SORRIAUX Madrid Sala But 24/07/2018

A estas alturas de la película si estás mínimamente al tanto del panorama del Rock el nombre de Myles Kennedy no debe sonarte a chino. Tampoco que es un currante y que su agenda echa humo entre sus aclamados Alter Bridge o su faceta de vocalista junto al bueno de Slash, con o sin sus Conspirators. Por supuesto, si conoces al personaje en cuestión ya sabes de su gran talento y sus capacidades vocales. Si además has podido verle en vivo con cualquiera de estos grupos también sabes de lo que es capaz sobre un escenario.

Dorian Sorriaux_06@But

Su compañero en su banda madre, Mark Tremonti, hace años inició su carrera en solitario y la tiene consolidada con cuatro discos de estudio parecía sólo cuestión de tiempo que Myles hiciera lo propio y se descolgara con un trabajo en solitario. De este modo en el presente ejercicio ha visto la luz “Year Of The Tiger”, el debut en solitario del americano centrado en la muerte de su padre en 1974, donde vuelve a dejar claro que es brillante en todo lo que se proponga incluso cuando sus composiciones toman derroteros tan alejados de los que le han dado la fama y el reconocimiento que actualmente posee. Merecidísimos ambos, por cierto.

Dorian Sorriaux_07@But

Por otro lado, si a muchos de esos mínimamente al tanto del panorama del Rock les hablas de Dorian Sorriaux seguramente no sabrían quién es. Incluso llegué a escuchar comentar a algunos de los presentes que quién era ese, que sería uno de la banda de Myles. Supongo que si a esos mismos les mentas a Blues Pills la respuesta cambiaría (o tal vez no, no lo sé) porque en nuestro país han cosechado un éxito relativo y se han labrado un nombre. Aunque claro, si en Alter Bridge Myles y Tremonti comparten protagonismo, en Blues Pills todos quedan eclipsados, Dorian incluido, por la arrolladora presencia de Elin Larsson.

Dorian Sorriaux_08@But

El francés afincado en Suecia también ha debutado en solitario este año, aunque él con un EP de cuatro canciones llamado “Hungry Ghost” en lugar de con un disco completo, donde ha dado rienda suelta a su lado más folk que, obviamente, no tiene cabida (por ahora, en un futuro quién sabe) en el estilo de Blues Pills.

Con total puntualidad, y ante un público expectante pero no muy predispuesto, desgranó al completo su melancólico EP acompañado únicamente por su guitarra (bueno, sacó varias pero ya me entendéis) revelándose como un cantante más que correcto durante la media hora que estuvo en las tablas. Y destaco su faceta de vocalista, desconocida para mí hasta el momento, ya que como guitarrista ha dejado patente su clase en los trabajos de su banda principal.

Dorian Sorriaux_04@But

Escuchando su “Hungry Ghost” días antes del concierto pensé que me iba a aburrir soberanamente porque, sinceramente, no me ha llegado demasiado su música y seguramente el corte que más me atrae del mismo sea “Need To Love”, y no me mata. Sin embargo, en vivo su evocadora música sí que consiguió transmitirme y durante el escaso rato que estuvo sobre las tablas me entretuvo. Sin duda la duración de su set influyó porque si en lugar de treinta minutos hubieran sido sesenta mi percepción tal vez sería distinta.

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Estoy seguro que Dorian es una persona muy tímida, al menos eso es lo que su apariencia transmite, y comentarios como que normalmente tocaba delante de su madre y sus amigos así como el cierto nerviosismo que manifestaba al dirigirse al público me hacen reafirmarme en esta opinión. A pesar de ello se esforzó se mostró dicharachero entre tema y tema haciendo chascarrillos mientras afinaba o cambiaba de guitarra e incluso se atrevió a chapurrear lo poco que sabía de español consiguiendo arrancar las risas del respetable. En su banda siempre ha permanecido en un segundo plano pero se desenvolvió bastante bien siendo el centro de todas las miradas, tomando incluso el frontal del escenario en varios momentos cosechando los aplausos del respetable.

Dorian Sorriaux_02@But

Tras mostrar su agradecimiento tanto a nosotros como a Myles y todo su equipo humano por el trato que estaba recibiendo en el mini tour se despidió con una alegre “Shine So Bright” emplazándonos al puesto de “merchan” para adquirir su EP o simplemente charlar y hacerse fotos con quien se lo pidiera. Resultó obvio que gran parte de la audiencia fue desconectando progresivamente de su concierto pero también consiguió meter a los más receptivos a su propuesta en él. Sorprendentemente fui de los segundos aunque supongo que ser fan de Blues Pills y de su trabajo con ellos me ayudó a darle esa oportunidad que, sin duda, merece al afrontar esta nueva aventura.

Myles Kennedy_13@But

Con la sala poblándose paulatinamente hasta llegar a algo menos de tres cuartos de su aforo (estábamos holgados, eso sí) la espera de media hora entre el concierto de Dorian y el del protagonista de la velada se me hizo eterna pero claro, como se suele decir, lo bueno se hace esperar. Pocas veces una frase hecha fue tan cierta

Myles Kennedy_12@But

De nuevo con una puntualidad británica, muestra en mi opinión de un gran respeto hacía la audiencia, los primeros compases de “Devil On The Wall” (enlatados para mi sorpresa como también lo fue que llevara un atril con las letras siendo lo único “negativo” que puedo decir del concierto) hicieron estallar de emoción a una sala donde las camisetas de Alter Bridge abundaban volcada desde el inicio con el vocalista. Él nos correspondió con un concierto que calificaría de memorable. Y es que hubo muchos momentos que lo elevaron en mi opinión a esta categoría que, los que me conocen, saben que no otorgo con facilidad.

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Acompañado por Tim Tournier al bajo y su viejo amigo, también compañero en The Mayfield Four, Zia Uddia a las baquetas en todos los cortes de “Year Of The  Tiger” que sonaron esa noche (y que no fueron pocos como era justo y necesario, que para eso estaba allí) siguieron desgranándolo con la dramática “The Great Beyond” y la más folkie “Ghost Of Shangri La” que, sin ser de mis favoritas del disco, les quedó de lujo. Aunque claro, que alguien de los presentes me diga cuál les quedó mal…

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El primer gran momento de la velada, por decirlo así ya que el nivel fue estratosférico durante la misma, fue “Haunted By Design” coreada y aplaudida por la sala a petición del americano donde la alucinante voz de Myles la elevó a otro nivel en directo, mejorando la versión de estudio de largo.

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El formato “trío” daba empaque a las canciones pero, como era de esperar, habría momentos donde el protagonismo total y absoluto recaería en el vocalista y su guitarra acústica, bueno, y un bombo que accionaba con el pie y con el que tuvo algunos problemas porque se le movía. “Starlight”, del disco de Slash llamado como él, fue el primero de ellos y si ya nos había dejado a todos locos con su poderío vocal aquí tuvimos que rendirnos ante el que, sin duda, es uno de los mejores vocalistas de la actualidad. Pero, por si todavía le quedaba a alguien alguna duda (del todo imposible, pero bueno…) el lavado de cara que dio a “Addicted To Pain” de Alter Bridge la disipó. Simplemente brutal.

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Una de las cosas que más me gustaron del concierto fue la actitud de Myles. Siempre que le he visto, ya fuera con Alter Bridge o Slash, me ha parecido un tipo realmente carismático y con los pies en la tierra pese a su cada vez mayor popularidad. Esta sensación se eleva a la máxima potencia en las distancias cortas donde su cercanía, talento y humildad realmente impresionan. Con una sonrisa perenne bromeó en muchos momentos, nos hizo partícipes de las canciones pero sin abusar del “karaoke” y hasta nos regaló en primicia la interpretación de “Nothing But A Name” que sonaba esa noche por primera vez. Daba igual, les quedó tan bien como cualquiera de las que llevan tocando noche tras noche. Estos “pequeños” detalles para mí dicen mucho de un artista y marcan la diferencia.

Myles Kennedy_06@But

Se atrevió junto a sus compañeros a llevar el “The Trooper” de Iron Maiden al formato semi acústico, con la sala gritando a pleno pulmón los “ooooh ooooh” correspondientes,  saliendo victorioso de tan complicado lance. Así mismo compartió protagonismo con su amigo Zia, contando historias de su larga amistad que se remonta a la adolescencia,  sobre los líos en los que se metían por aquellos años y bromeando con que había estado en la cárcel desmentido entre las risas de todos antes de tocar junto a él (salió del kit de batería para tocar los bongos) “White Flag” de “The Mayfield Four”, grupo que ambos formaron hace más de veinte años.

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“Turning Stones”, la íntima “Blind Faith”, que versa sobre esa “fe ciega” en Dios que tenía su padre y que le hizo rechazar la visita a cualquier médico cuando enfermó llevándole a la tumba como ha comentado el propio Myles en alguna entrevista, o una tremenda “Songbird”, que me puso los pelos de punta por el sentimiento con la que fue interpretada, fueron otras que tuvieron cabida en el repertorio del concierto. Ya digo, resulta difícil destacar momentos puntuales cuando el concierto en sí rayó a un nivel tan alto.

Myles Kennedy_02@But

Intentando hacer ese ejercicio también podría destacar “Watching Over Me” de Alter Bridge, coreada por la sala ante la sonrisa complacida del vocalista, aunque bien es cierto que este tema es más propicio al formato de esa noche. Eso sí, no le resto un ápice de mérito al feeling que transmitió. De nuevo pelos como escarpias y fijo que no fui el único al que le pasó.

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Su faceta de excelso vocalista eclipsa prácticamente a cualquier otra cualidad pero también demostró esa noche que como guitarrista no es “manco” precisamente aunque claro, estar junto a Tremonti o Slash condena a las sombras sus virtudes a las seis cuerdas. Atreverse con el “Travelling Riverside Blues” de Robert Johnson demuestra su confianza en su faceta como guitarrista y, de nuevo, salió airoso y victorioso del envite. Música americana de la mejor cepa con el slide como protagonista.

Myles Kennedy_03@But

“World On Fire” supuso la última referencia a su trabajo junto a Slash, en este caso con sus Conspirators, antes de afrontar el tema que da título a su disco. “Year Of The Tiger” sonó perfecta (alargada en su tramo final para que Myles nos diera las gracias de una curiosa forma) y fue otro de los momentos que, personalmente, más me gustaron de la descarga que, desgraciadamente, estaba llegando a su fin.

Myles Kennedy_04@But

Tras retirarse unos momentos volvió a aparecer el de Washington, ya sin su camisa de cuadros, para recibir una cerrada ovación y marcarse el último recuerdo a Alter Bridge de la velada pidiendo al público que le acompañara cantando, cosa que huelga decir que sucedió. Así “All Ends Well” supuso otro de esos momentos de comunión entre público y artista que tanto abundaron esa noche mientras que, ya con sus “partners in crime” de nuevo en escena, rubricando el concierto con “Love Can Only Heal”.

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Fueron cien minutos que sirvieron para darme cuenta de que, aunque siempre me ha parecido un gran cantante, esto es sólo la punta del iceberg (aunque sea una punta muy grande) porque Myles Kennedy es mucho más que eso y creo que no he llegado a valorarlo en la medida que se merece. Por si alguien lo está pensando no soy un “die hard fan” de Alter Bridge (y tampoco la música de su disco en solitario es mi música de cabecera pese a que cuanto más lo escucho más me gusta), como seguramente lo fueran algunos de los que había en la sala But viéndole pero desde el 24 de julio de 2018 soy un “die hard fan” de Myles Kennedy.

Texto y Fotos: David Ortego

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