(CRONICA) Praying Mantis + Bajopresión – Sala Lemon 03/03/17

concierto-de-praying-mantis-en-madrid

PRAYING MANTIS + BAJOPRESIÓN Madrid Sala Lemon 03/03/2017

Tras el fantástico concierto que Praying Mantis dieron abriendo para Uli Jon Roth tenía ganas de volver a ver a los ingleses presentar su fantástico “Legacy” aunque, en esta ocasión, como cabezas de cartel. Sin embargo, la saturada agenda de conciertos o, simplemente, la falta de interés por su música hizo que en Madrid la asistencia no fuera la que una banda clásica como ellos merecería. Esto no impidió, no obstante, que los que nos acercamos a verles saliéramos con una magnífica sensación ya que lo dieron todo sin importar el número de asistentes. De nuevo los grupos que menos tienen que demostrar a estas alturas son los que dan lecciones de profesionalidad y buen hacer. Así da gusto.

Slowburn eran los encargados de abrir la velada pero, por sorpresa, los que salieron a escena fueron los miembros de Bajopresión, con Javier Canseco al frente. Después leí en el facebook del grupo que por problemas logísticos no habían podido tocar en un escueto mensaje que destilaba cierta resignación por lo que intuyo que no les hizo mucha gracia no poder actuar. Lástima y otra vez será.

De este modo el variopinto repertorio de Bajopresión arrancó con “Recuerdos del ayer” de su disco “Desafiando el Caos” en el que el veterano bajista  contó con diversos invitados para dar forma al proyecto, aunque ahora haya decidido tener una banda detrás. Y digo variopinto repertorio porque lo cierto es que durante su actuación tuvimos un poco de todo. Temas de “Desafiando el Caos” como es lógico pero también hubo recuerdo a Asfaltika, donde también milita Javier, de la mano de “Encerrado” y alguna versión que intentó, sin demasiado éxito, meter al escaso público en un concierto mas que correcto donde la banda estuvo bastante por el encima del público en actitud y entrega.

Así fue, pese al escaso (por no decir nulo) ambiente Bajopresión lo dio todo en el escenario mostrando que tienen un directo enérgico y muy competente que chocó frontalmente con la frialdad del público y una sala casi vacía. Tampoco recibió una respuesta muy entusiasta “Sin Tregua”, en la que intercalaron un fragmento de la canción de Sabina “La del Pirata Cojo” dejándonos con cara de cierto estupor a más de uno por esta elección sin duda “arriesgada”.

“Es Nuestro Momento” de Asfalto subió tímidamente los ánimos pero ni por esas la gente se vino arriba y, tras ella, fue Javi quién cogió el micrófono para dirigirnos unas palabras y presentar a sus compañeros de grupo brevemente antes de continuar con “Parásitos”, el citado tema de Asfaltika “Encerrado” y una versión “edit” de “Corre Hacía la Luz” sin Chino ni Óscar, obviamente, que me sonó un poco “rara” en la voz de Tony quien, dicho sea de paso, cumplió sobradamente con su papel vocal y de frontman.

Su tiempo se estaba agotando pero antes de marcharse del escenario nos dejaron otra pincelada de su ecléctico gusto con una personal versión de “La Senda del Tiempo” de Celtas Cortos que, dado que considero que la original es insuperable, me pareció poco acertada y perdió su grandeza al “metalizarla”. Para colmo la juntaron con un fragmento del “Heaven&Hell” de Black Sabbath en una mezcla realmente difícil de digerir para mí que no me convenció para nada.

El punto y final a su actuación corrió a cargo de “Más Allá de un Sueño” tras unos tres cuartos de hora en escena donde, como decía antes, el calor del público brilló por su ausencia ante un grupo lleno de entusiasmo pero cuyo concierto tuvo algunos momentos “raros (las versiones) que creo que deberían haber obviado. De todos modos siempre es agradable ver que un músico vive tanto una actuación como Javier Canseco lo hace aunque, esta vez, no consiguiera transmitirnos parte de ese entusiasmo.

Mientras los miembros de Bajopresión iban retirando su equipo, pudimos ver a los de Praying Mantis probar el suyo porque ya se sabe que, por muy veterano que seas, en este tipo de giras las bandas no se pueden permitir roadies. No pasa nada, tú te lo guisas y tú te lo comes. Y eso fue lo que los hermanos Troy y compañía hicieron sin parar de bromear y sonreir.

Con las altas expectativas que su concierto junto a Uli Jon Roth me dejaron lo cierto es que tenía algo de miedo de que no estuvieran al mismo nivel que aquella noche. Las dudas se disiparon en el mismo momento en el que John “Jaycee” Cuijpers empezó a cantar el trallazo que es “Fight For Your Honour” coreada por algunos incondicionales porque, si bien no éramos muchos, se notaba la pasión de los presentes por el grupo. Esto tanto cuando sonaban los temas de su fantástico último disco “Legacy” como los clásicos absolutos como “Panic In The Streets” o la añeja y memorable “Praying Mantis”, siguientes en caer para regocijo de sus más viejos seguidores.

El sonido fue francamente bueno y tampoco fueron excesivamente malas las luces (de hecho fueron bastante mejores que en otras ocasiones en la misma sala) por lo que nada parecía que fuese a empañar lo que tras sólo tres temas ya olía a conciertazo del mismo modo que sucedió meses atrás. Y así fue.

“Legacy” es un discazo como la copa de un pino y “Believable” (pese a los teclados grabados) no hizo sino corroborar este hecho pese a que su sonido, alejado del de la New Wave que practicaban en su primer disco, se acerque al Hard Rock Melódico, eso si, de primera calidad. Igual que de primera calidad fueron los coros con los que los compañeros de John volvieron a arropar al vocalista. En una época en la que muchos grupos (demasiados) optan por llevarlos grabados intentando “colárnosla” como que son en directo resulta significativo, y digno de mención y elogio, que ellos los reproduzcan en vivo.

El medio tiempo “Highway” fue la representante de “Sanctuary” cuyo adictivo estribillo coreamos toda la sala antes de que la balada “Lovers To The Grave”, con el lucimiento y tremendo feeling que mostró Tino Troy a las seis cuerdas, y “Time Slipping Away” nos retrotrajeran a los primeros ochenta y noventa respectivamente. Daba lo mismo la década porque, pese a que su disco más famoso de largo sea el “Time Tells No Lies” el resto de su discografía es más que recomendable.

El público lo estábamos pasando de lo lindo contagiados por el buen rollo y las sonrisas perpetuas que todos los miembros del grupo mostraban. Está claro que cuando una banda disfruta en el escenario, como era el caso, su felicidad suele contagiarse por lo que la complicidad entre ellos bajó al foso y se transformó en una gran comunión con el respetable que vibró con cada corte interpretado.

“Borderline” cerró el capítulo dedicado a “Predator In Disguise”, no siendo de las que mejor funcionó esa noche, “Dream On” (de nuevo con una intro de teclado grabada) mantuvo los ánimos relajados pero me puso los pelos como escarpías una vez más la sublime interpretación de Jaycee junto a los coros del resto del grupo. Uno de los momentos más emotivos de la descarga. Brutal la ejecución de esta inspiradísima balada por parte de todos aunque el vocalista se llevara la palma.

Ya en terrenos más animados seguimos con su particular avance temporal con “The Power Of Ten” y su tema homónimo, que fue de las que menor repercusión entre la gente tuvo, “The Runner”, que hizo hincapié en la presentación de su última obra y la fantástica y animada “Rise Up Again” donde volvimos a ser cómplices del vocalista coreando el estribillo del tema a petición del mismo dejando constancia, otra vez, que la comunión que habían conseguido era total.

“Turn The Tables” nos puso a botar mientras que “Children Of The Earth” desató la locura en una sala que ya hacía tiempo estaba rendida a la calidad de los ingleses. Todo un ejercicio de clase y maestría de NWOBHM el que representa este tema que, como no podía ser de otro modo, fue otro de los momentos álgidos de una descarga que no tuvo altibajos destacables ya que la banda supo jugar con los diferentes tiempos de las canciones para que todo rodara sin problema alguno, a excepción del acontecido con el amplificador de Tino que, aunque impredecible, nos asustó levemente a más de uno hasta que afortunadamente se solventó.

Abandonaron brevemente las tablas para regresar dando protagonismo a Hans in´t Zandt quien, soberbio y rotundo durante toda la velada, tuvo su momento de lucimiento metiendo un solo de batería alargando el último tema que rubricó tan excelente concierto. “Captured City” puso el punto y final dejándonos satisfechos pero, al menos a mí, con ganas de mucho más porque el bolo se pasó como un suspiro y algún tema se quedó en el tintero y debió sonar.

Praying Mantis volvieron a dejar el pabellón alto, muy alto, tal vez demasiado como para que la sombra de esta nueva visita a la capital (y seguro que fue la misma cantinela en el resto de fechas) no afecte a la percepción de conciertos venideros del estilo. No llenaran grandes salas, ni pequeñas para su desgracia, pero de nuevo dejaron claro que la veteranía es un grado y el por qué algunos seguimos apoyando a “viejas glorias” que siguen batiéndose el cobre en tiempos tan difíciles para la música en directo. Chapeau por ellos y por los que, sin desmerecer a otras propuestas que había ese día, eligieron la clase, elegancia y saber hacer de estos viejos pero incombustibles maestros.

Ndr: Debido a un problema con el disco externo donde almaceno las fotos, no he podido mandar ninguna para acompañar la crónica. En cuanto sea posible las adjuntaré.

Texto: David Ortego        

89 Views

Sobre Roberto Fierro

Administrador