(CRONICA) PYOGENESIS + SYNERGHIA – Madrid – Sala Silikona – 14/02/2020

PYOGENESIS + SYNERGHIA Madrid Sala Silikona 14.02.2020

Hay algunos grupos que forman parte del pasado de algunos de nosotros y que, por diversas razones, ya no esperas ver en directo a estas alturas. Incluso, siendo más extremista, puedes hasta no tener ni interés por verlos ya sea por cambios en los gustos propios o derivas musicales de la banda en cuestión. Creo que Pyogenesis cumplirían en cierto modo con ambas condiciones por lo que acogí con sorpresa, y no menos escepticismo, el anuncio de su gira por nuestro país para presentar su nuevo disco “A Silent Soul Screams Loud” y, de paso, celebrar el aniversario de su segundo disco.

Siendo sincero el principal aliciente para plantearme asistir a un concierto de los alemanes en 2020 fue precisamente la celebración del vigésimo quinto aniversario de “Twinaleblood” tocándolo integro. No es que considere este trabajo como fundamental en mi vida (de hecho ninguno de sus discos, ni siquiera los primeros Ep´s, lo son) pero si me retrotrae a una época que recuerdo con cariño en la que descubrí muchas bandas que son, o fueron, especiales para mí. De nuevo la bendita (o maldita, según se mire) nostalgia.

Pyogenesis, al menos en España, no tuvieron nunca un gran seguimiento. Ni siquiera cuando ficharon por la todopoderosa Nuclear Blast para editar el gran “Waves Of Erotasia”, y el notable “Sweet X-Rated Nothings” de 1994, lograron granjearse aquí una sólida base de seguidores. Algunos tuvieron, lógicamente, pero más bien en el underground y la indefinición y cambios posteriores en su estilo musical les hicieron ser olvidados (en el mejor de los casos) o, directamente, ser aborrecidos. Un seguidor del Doom Death de sus inicios difícilmente iba a aceptar un disco como “Unpop” y, hasta si me apuráis, ni siquiera aceptaron “Twinaleblood” por lo que este reclamo de celebrar su aniversario por aquí mucha repercusión dudaba que tuviera.

Desgraciadamente no me equivoqué y ni dos decenas de personas estábamos en la sala cuando aparecieron Flo Schwarz (único superviviente de la formación original) y sus compañeros para, de manera atípica, ser ellos los encargados de arrancar la velada para tocar, teóricamente, “Twinaleblood” entero. Y digo teóricamente porque no fue así pese a que eso era lo que se anunció en la publicidad del concierto. Ignoro el motivo pero la realidad fue que, de los catorce temas que tiene el disco, tocaron sólo la mitad y que, de los 53 minutos que dura, ellos sólo permanecieron en escena en esta primera parte 27. Curiosa celebración la suya…

Como se suele decir “la primera en la frente” porque, si el principal aliciente para casi todos los que allí estábamos (que no éramos veinteañeros precisamente) era retrotraernos a 1995 la sensación de decepción fue inevitable, al menos en mi caso, al ver en qué quedaba traducida la onomástica de “Twinaleblood”. Y, lo que era peor, “miedito” al pensar qué demonios iban a tocar en la segunda parte de su actuación tras la descarga de Synerghia.

Lo que sí es cierto es que, pese a mis prejuicios iniciales, la ejecución de “Undead” demostró que en 2020 Flo y su banda pueden interpretar dignamente una etapa que dista de lo que son a día de hoy más que sólo un cuarto de siglo. Realmente reprodujeron con fidelidad, musical y vocalmente (a pesar de que Flo no era el vocalista de ese trabajo), los escasos siete temas de los constó el homenaje a su segundo disco.

Sin embargo la actitud del grupo en este primer tramo dejó bastante que desear. Estuvieron muy sosos (imagino que contagiados por el nulo ambiente) y se limitaron a tocar la que da nombre al disco (que ya apuntaba maneras de por dónde irían los tiros en los posteriores), “Weeping Sun”, sin la armónica inicial y con los primeros pseudo guturales a cargo de Flo, y “Every Single Day”, con los coros del bajista Malte Brauer y de Benji (el reemplazo a la guitarra de Thilo que no ha podido hacer la gira) muy presentes.

Hasta ahora habían seguido el orden del disco pero la bien recibida “Those Churming Seas” rompió esa tendencia. Siguieron saltándose canciones y con la fugaz y punk rockera “Addiction Pole” llegamos a la lenta “Empty Space”, en la que Molten directamente se bajó del escenario ya que no necesitaban de sus servicios, que no les quedó mal pero lejos de la versión de estudio en lo que a emotividad se refiere.

De esta curiosa forma cerraron este aniversario tras la que les aplaudimos tímidamente. La verdad es que me dejaron sensaciones encontradas pero, desde luego, no colmaron ni por asomo mis expectativas ya que una cosa es no tocar el disco entero (insisto que así estaba anunciado) y otra bien distinta es dejarse la mitad en el tintero. Agridulce sería la palabra con la que describiría esta primera actuación de los de Stuttgart.

Como si del descanso de la Super Bowl se tratara llegaba el turno para los sevillanos Synerghia que, en apenas cuarto de hora escaso, iniciaban su actuación con una intro (tocada por ellos) que enlazaron con “Al Límite”, primer tema que presentaron de su único disco editado el año pasado llamado “Superación” y que, si no me equivoco, presentaron en su totalidad. Por cierto, hubiera sido un detalle que les hubieran quitado para su concierto el logo de los alemanes de la pantalla led trasera….

Mi única referencia de ellos era el tema “Lucha” en versión acústica por lo que tampoco es que tuviera una idea muy clara de lo que nos esperaba más allá de saber que Terhe, su vocalista, tiene una gran voz. Realmente me quedo corto porque su actuación vocal me dejó impresionado por lo versátil y potente que fue y, además, intentó de todas las formas posibles animar el frio ambiente con el que se encontraron. Prueba del buen hacer del grupo fue que, conforme iban cayendo canciones los aplausos a su término eran cada vez mayores. Y eso que éramos menos todavía que durante la actuación previa.

No sé exactamente lo qué es, pero se auto denominan “New Rock” y, la verdad es que vi influencias de aquí y de allí pero no sabría “etiquetarlos” dentro de un estilo concreto. Creo que eso es precisamente lo que buscan, no encasillarse y tener una identidad propia y la verdad es que creo que lo consiguen. Además, he escuchado a posteriori su disco debut y he de decir que los temas ganaron en directo con respecto a la versión de estudio destacando en mi opinión “La Niebla” que, como nos dijo Terhe al presentarlo, tiene unos añitos.

En sus inicios eran quinteto pero parece ser que Visera, el fiel guitarrista que está desde los orígenes de Synerghia e incluso anteriores proyectos de la vocalista, se basta y se sobra con su pedalera para darle al grupo lo que necesita. Además, cuentan al bajo (de seis cuerdas nada menos) con Charly cuyo instrumento lo llenó todo esa noche. Muy bueno y muy presente su sonido en la mezcla en todo momento dándole mucho “groove” a su sonido y formando con el baterista recién llegado Agus, o eso entendí cuando lo presentaron, una gran base rítmica.

“Ausencia”, “Lucha”, en esta ocasión en su versión eléctrica, “Quiero”, “Tormenta” o la canción que habla de lo que para ellos significa (y para muchos de nosotros también) la música y que, obviamente, no podía llamarse de otro modo que “Música” fueron presentadas ante el público madrileño por primera vez. Una pena que fuéramos tan pocos los que las escuchamos, la verdad, porque ellos se dejaron el alma como si la sala estuviera llena. Esto siempre es de agradecer y dice mucho de su profesionalidad porque no debió ser fácil.

Sus tres cuartos de hora largos estaban llegando a su fin y, tras presentarse y volvernos a agradecer nuestra presencia, se despidieron con “Superación”, el single que también da nombre a su debut, dejándome un buen sabor de boca. Siempre es un hándicap no conocer de antemano las canciones (mea culpa) pero, aún con esto, terminaron convenciéndome y cuajando una buena actuación en unas circunstancias muy poco propicias para ello, lo cual tiene mucho mérito.

Les seguiré la pista a estos sevillanos ya que, como comentó Terhe en una de sus intervenciones, cuesta mucho sacar un grupo adelante (cualquiera lo sabe a poco que conozcas cómo está el panorama  musical en general) con temas propios (ella lo recalcó) en estos tiempos en los que estamos saturados de un sinfín de bandas tributo. No sé hasta dónde llegarán pero, si eres de los que no tienes prejuicios a la hora de escuchar música, yo les daría una oportunidad.

Muy larga se hizo la espera la espera hasta que volvieron a aparecer Pyogenesis para, una vez despachados los temas de “Twinaleblood”, afrontar la presentación de “A Silent Soul Screams Loud” y el resto de su ya bastante extensa discografía. Sin embargo no sé qué cenaron, o si fueron las corbatas y los chalecos con los que se presentaron en esta segunda parte pero, del más absoluto pasotismo que vivimos en su primera actuación, pasamos a una actitud totalmente distinta que marcó, sin duda, el devenir de este tramo del concierto.

Para empezar, una vez que estaban en el escenario, ante la tímida respuesta por nuestra parte que su presencia obtuvo, Flo nos dijo que iban a volverse a bajar y que les teníamos que aplaudir cuando aparecieran. Razón no le faltaba y este gesto, lejos de molestarnos, nos pareció bastante simpático y marcó, curiosamente, un punto de inflexión en la interacción entre público y banda e hizo que la sensación de su concierto fuera bastante más positiva que la que habían dejado antes.

“I Can´t Breathe” abrió el concierto y la lata del último disco que, para mi sorpresa, tuvo menos representación de la esperada para ser su gira. Ignoro si fue porque apenas llevaba tres semanas en la calle o porque querían darle cancha a la mayor parte de su discografía más reciente (supongo que nadie esperaba nada de “Ignis Creatio” y “Waves Of Erotasia”, ¿no?) pero el caso es que sólo sonaron tres temas del mismo y, “The Capital”, lo hizo lógicamente en su versión “single editada” y no en la del disco que dura más de catorce minutos.

Del resto de trabajos se centraron en los sencillos que sacaron en su momento, y no en todos. Así, en el primer tramo sonaron “Every Man For Himself And God Against All” y la cañera “Blaze, My Northern Flame” de “A Kingdom To Dissapear”, donde Flo compaginó guturales y voces limpias, alternadas con “Steam Paves Its Way (The Machine)” y una alargada y bastante tediosa “Flesh And Hair” de “A Century In The Curse Of Time”, su disco de 2015.

Como comentaba antes, el cambio de actitud fue notorio y la energía de Flo y del bajista Malte poco a poco se fueron contagiando entre el respetable ya que el guitarrista Benji seguía a lo suyo sin interactuar prácticamente nada aunque, eso sí, sonreía más y se le veía menos tenso. De hecho el líder de Pyogenesis fue en buena medida el artífice de que el público se fuera volcando con ellos pues nos increpaba, tomaba en cuanto no se encargaba de la guitarra la parte delantera del escenario, se bajó al foso para tocar y cantar junto junto a los escasos asistentes e, incluso, hasta invitó a uno de ellos a subirse al escenario.

A pesar de que no me parecen grandes temas los que estaban tocando, la gente no estaba respondiendo mal por lo que, ni que decir tiene cuál fue la respuesta al anunciar que iban a tocar una canción de 1994. “Fade Away” es uno de esos temas que te transportan a los noventa y a una época en la que, personalmente, descubrí (y sobre todo me descubrieron) muchas de los grupos que fueron banda sonora de mi vida aquellos años. La disfruté mucho, para qué mentir, pese a que de aquella época sólo estuviera Flo a día de hoy. Está claro que no se puede luchar contra los recuerdos.

Volviendo al material más reciente sonó la citada versión “mutilada” de “The Capital” que dio paso a una descafeinada “This Won´t Last Forever”, por mucho que el vocalista la cantara como si le fuera la vida en ello, antes de que echaran de nuevo la vista atrás para rescatar “It´s On Me” para regocijo de todos. Aquí un desatado Flo se vino arriba e invitó a subir al escenario a uno de los presentes que, tras agarrarse al cantante, terminó ayudado por otro chaval a levantarlo a hombros llegando casi a tocar el techo con la cabeza mientras se partía de risa, literalmente. De hecho le premió con un ticket para que se tomara algo porque, como le dijo, “se lo había ganado”.

Con tanto ajetreo se les “olvidó” que ahora tenían que tocar “Love Nation Sugarhead” (doy gracias a Dio por ello porque es horrorosa) así que pasaron directamente a “I Will Ever Feel The Same”, poniendo así fin a la presentación de su último disco. Y digo esto porque, aunque tras ella se retiraron unos instantes antes de los bises, al volver a escena debieron empezarlos con “Modern Prometheus” según su setlist, otra nueva composición, pero no fue así. También se “olvidaron” de ella para mi sorpresa.

De este modo arrancaron los bises al ritmo de “I Have Seen My Soul” cuyo estribillo fue coreado por la sala mientras que, para despedirse definitivamente, retrocedieron hasta principios de este siglo tocando la punk rockera “Don´t You Say Maybe” del disco “She Makes Me Wish I Had A Gun” alargada en exceso para que cantásemos los “wooow, wooow” que tiene. Jamás pensé que un tema así fuera con el que Pyogenesis cerrara sus conciertos pero así fue, ellos sabrán por qué.

No me arrepiento de haber ido porque me hizo ilusión escuchar algunos temas que hace años sonaron hasta la saciedad en mi cadena de música pero, aunque mejorado en la segunda mitad, el concierto de los alemanes no quedará en mi memoria como algo memorable. Tampoco lo esperaba, posiblemente porque “desconecté” de su música hace tiempo, así que me quedo con los buenos recuerdos que evocó reencontrarme con ellos tantos años después. Maldita nostalgia…

Texto y Fotos: David Ortego

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