(CRONICA) Saint Vitus + Orange Goblin – Sala Copernico – Madrid – 12/10/14

SAINT VITUS + ORANGE GOBLIN Madrid Sala Copérnico 12/10/14

Si durante la mañana del domingo de autos el ruido de aviones y helicópteros sobrevolando mi casa con motivo de la celebración del desfile por el día de la Hispanidad perturbaron mi descanso, por la noche serían las guitarras pesadas y las voces de ultratumba las que harían lo propio con la visita de uno de los discípulos aventajados de los Black Sabbath originales y primerizos.

Orange Goblin

Efectivamente, Saint Vitus volvían a pisar la capital con motivo del 35 aniversario de la creación de la banda, y lo hacían recordando íntegramente su obra culmen, “Born Too Late” ante una sala que, finalmente, registró una más que aceptable entrada para tratarse de un domingo desapacible que invitaba más a quedarse en casa que a asistir a un concierto de estas características.

Orange Goblin

Con el grueso de la gente entrando a cuentagotas a la Copérnico, los londinenses Orange Goblin saltaban a las tablas pasadas las 20:30 para ofrecernos un repertorio que repasó la mayor parte de su extensa carrera, que cuenta ya con ocho discos de estudio nada menos, y presentar su nuevo “Back From The Abyss”, a pesar de arrancar con un tema antiguo como “Scorpionica” de su aclamado “The Big Black”.

Orange Goblin

Con un sonido bastante aceptable y pobres luces, el vocalista Ben Ward fue el único encargado de captar la atención de los asistentes mientras caían temas de nuevo cuño como “Sabbath Hex”, “Heavy Lies The Crown”, “Into The Arms Of Morpheus” o “The Devil´s Whip” que se iban intercalando con otras de sabor más añejo del tipo “Saruman´s Wish” de su debut, “They Come Back (Harvest Of Skulsl)” o “Quincy The Pigboy” que sonó en la parte final de su concierto.

Orange Goblin

Con el bajista Martyn Millard dando una lección de cómo se toca el bajo sin parar de mover las melenas, además de apoyar en algunos momentos vocalmente a Ben, también sonaron temas del predecesor de “Back From The Abyss” en los compases finales como la celebrada “The Fog” y “Red Tide Rising”, con la que abandonaron definitivamente el escenario sin tiempo para bises, por lo que nos quedamos sin escuchar “Blue Snow” de su segundo trabajo como si hicieron, al parecer, en la ciudad condal.

Orange Goblin

No obstante, el cuarteto londinense, ofreció un digno aperitivo de una hora de duración para amenizar la espera hasta el plato principal de la velada, que sería servido sin demasiada demora a los ávidos asistentes impacientes por echarse una buena ración de Doom de sabor añejo a la boca.

Saint Vitus
Con el recuerdo de su anterior visita a la capital donde un desastroso sonido arruinó cualquier posibilidad de disfrutar de la descarga de los americanos, ayudado por una actitud más apática de lo normal y una asistencia lamentable, la incertidumbre se cernía sobre nosotros sobre qué nos depararía el concierto.
Saint Vitus

Afortunadamente, esta incertidumbre  duró lo que tardaron en dejar de probar sus instrumentos (vaya entrada más poco “glamurosa”, todo hay que decirlo) y atacar los primeros acordes de “Living Backwards” y “I Bleed Black”, ambas de “V”, ante el regocijo de la sala que estaba muy por la labor de llevar en volandas al grupo liderado por Dave Chandler y Scott “Wino” Weinrick.

Saint Vitus

Un sonido que, sin ser perfecto, si que dejó apreciar sin problema las bondades del combo californiano, tanto instrumental como vocalmente (tal vez algo baja la voz de Wino en la mezcla), y una actitud bastante más “cercana” y activa por parte de Dave y Wino, (Mark Adams permaneció ausente clavado a su metro cuadrado de escenario) fueron las claves para que la sensación con la que me marché a mi casa 70 minutos más tarde fuera radicalmente distinta a la que me llevé tras su descarga en la penosa sala Penélope.

Saint Vitus

El concierto tuvo dos partes claramente diferenciadas. En la primera repasaron algunos de sus cortes más emblemáticos de su longeva trayectoria como los citados de “V”,  “War Is Our Destiny” y la magnífica “White Stallions” de “Hallow´s Victim” o “The Troll”, incluido en otro disco mítico como “Mournful Cries” que levantó pasiones en la variopinta audiencia congregada.

Saint Vitus

Sin embargo, y como bien apuntó Wino, hace un par de años editaron “Lillie F-65” y tampoco quisieron recordar sólo su pasado más lejano sino que también rescataron un par de cortes de dicho trabajo como “Let Them Fall” y “Blessed Night” que, curiosamente, también recibieron una entusiasta respuesta por parte del público.

Tras esta primera batería de canciones y con la sala rendida a los pies de Chandler y sus caretos de loco escapado de psiquiátrico y compañía, había llegado el momento de cumplir con lo prometido y, por qué no decirlo, principal aliciente sin duda del concierto. Me refiero, obviamente, a la interpretación completa (aunque sean sólo 35 minutos) de “Born Too Late” que, curiosamente, fue realizada en orden inverso a cómo aparece en el disco.De este modo la primera en atronar nuestros tímpanos fue “The War Starter” recibiendo al instante la respuesta de satisfacción de todo el público conocedor de lo que se nos vendría encima en la siguiente media hora larga.

Saint Vitus

Si bien es cierto que los pilares del grupo son los carismáticos Dave y Scott, y digo carismáticos ya que apenas tienen que hacer nada porque su sola presencia inunda y llena el escenario, con sus brazos llenos de tatuajes y sus melenas canosas reforzando su estatus de leyenda ajena al paso del tiempo, no me quiero ni puedo olvidar del otro miembro original del grupo, el más que sobrio Mark Adams, cuyo bajo, sin embargo, es un elemento esencial en el sonido de Saint Vitus y del brutal Henry Vasquez, reemplazo al fallecido Armando Acosta en 2010, tras los parches. Este último fue todo un espectáculo una vez más por la manera tan salvaje de aporrear la batería, aportando vistosidad al directo. Todavía no sé cómo es posible que no destrozara su kit.

Saint Vitus

La oscura y tenebrosa (¿y cuál no lo es?) “The Lost Feeling” dio paso a la algo más “movida” “H.A.A.G.” y a “Dying Inside”, que volvió a sumirnos en la más profunda oscuridad y nos preparó para dos de los temas más celebrados, sin duda, de la velada. Evidentemente me refiero a “Clear Windowpane” y al que da título al disco, “Born Too Late”, donde Chandler se “desmelenó” frotando su guitarra contra las cabezas de algunas personas de la primera fila llegando a bajarse al foso para tocar el solo final entre la gente dando un final que todos agradecimos bajo la atenta mirada de Wino que mostraba una sonrisa maléfica de complacencia en su rostro.

Saint Vitus

Unos más que merecidos aplausos les hicieron volver a escena para tocar un único bis que, sin sorpresa de ningún tipo, recayó en “Saint Vitus” como no podía ser de otra manera, firmando 70 escasos minutos de puro y duro Doom de vieja escuela, (posiblemente la mayor pega del concierto fue la duración), tras la que dieron por finalizado definitivamente su actuación aunque salieron a firmar y hacerse fotos durante algunos minutos con aquellos que les esperaron posteriormente.

Saint Vitus

Con este concierto me saqué la espina de su anterior visita aunque, si se hubieran “estirado” un poco más con la duración del concierto, estaríamos hablando de uno de los mejores bolos del año y, de este modo, lo tengo que dejar “sólo” como un buen concierto de los muchos que me ha deparado el año que va camino de terminar.

Galeria Completa de fotos:

https://www.flickr.com/photos/theconcertinconcert/sets/72157646703612603/

Texto y Fotos: David Ortego

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Sobre Roberto Fierro

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