(CRONICA) Septicflesh + Krisiun + Diabolical + Xaon – Madrid – Sala Caracol – 14/03/2019

Septicflesh + Krisiun + Diabolical + Xaon – Madrid – Sala Caracol – 14/03/2019

Por Alberto García-Teresa

Cuando una banda cuenta con personalidad, tablas, potencia y autoexigencia, sus conciertos son una celebración de buena música, conexión y catarsis colectiva. Es lo que ocurre con los griegos Septicflesh; uno de los grupos con mayor personalidad y con una de las trayectorias más sólidas del metal extremo. La cita en Madrid, poco más de un año después de su última visita, y en el mismo lugar, no decepcionó.

El problema de las bandas con orquestaciones cuando tocan en directo ya es un clásico. ¿Por qué no poner a una persona pulsando teclas y disparando samplers a un lado del escenario para darle un toque más humano, y no tanta impresión de grupo que toca ajustándose al ritmo de una música grabada? Se han dado argumentos a favor y en contra en multitud de ocasiones, pero conciertos como el de esta noche, con tres (de las cuatro participantes) bandas con apoyos orquestales, vuelven a poner el tema sobre la mesa. Y saldremos de este minifestival sin haberlo podido resolver.

Ya en la taquilla nos llevamos la primera alegría. En un estupendo gesto, la promotora (Chromanation) nos cambiaba la entrada impresa (código QR, letras feas y folio rancio de nuestras casas) por la entrada de taco tradicional (la de colorines que todos solemos coleccionar, y que la llegada de TicketMaster y otras plataformas ha echado a perder). Tan felices con nuestra entrada “de verdad” en el bolsillo, la gente fue accediendo con cuentagotas al concierto.

Tan a cuentagotas que, cuando arrancó la actuación de Xaon, la sala apenas tenía gente. Es cierto que eran las siete de la tarde, pero siempre da apuro ver a una banda dedicada y del extranjero tocar para treinta o cuarenta personas en un recinto casi vacío… A pesar de ello, el grupo francosuizo no se amedrentó y salió a por todas. En especial, su cantante, Rob, quien sudó su sempiterna camisa blanca (la única nota de color en toda la noche) y no paró de animar, de ensalzar la fraternidad metálica y chapurrear castellano (“muy bien, no; muy magnífico” nos decía continuamente).

Tocaron, durante poco más de treinta minutos, temas de su primer largo, The Drift, y mostraron que son una banda con un sonido interesante pero todavía sin definir. Aunque el grueso es un death sinfónico muy acorde con el cartel de esa noche, también incorporan secciones más melódicas con voces limpias e incluso tramos cercanos al metalcore. El grupo era la primera vez que estaba en España, pero no sería la última, nos vociferó Rob antes de arrancar “Zarathustra”, la canción con la que terminaron una descarga empañada en tanto por un sonido algo embarullado. Entre las canciones que interpretaron, cabe destacar “On the Nature of Flights”, buen ejemplo de sus contrastes y también de sus posibilidades, interpretada con empeño.

En cualquier caso, hay que destacar su fuerte apuesta por ofrecer una imagen seria y consolidada más allá de lo musical. Por un lado, en el escenario, además del telón de fondo, mostraban dos rollups en ambas orillas con el logo del grupo. Por otro, en la mesa de venta ofrecían todo tipo de merchandising  bastante original con su logo, e incluso arriesgado para una banda con tan poca trayectoria: correas, petacas, parches de cuero… Además, como nos anunció Rob, su nuevo álbum, Solipsis, que saldrá a la venta el 12 de abril, estaba ya disponible allí. Y, para atender la mesa, desde el final de su actuación, estuvo el guitarrista Vicent para charlar y firmar… Y para gozar del resto de descargas, porque el hombre las disfrutaba al máximo desde su mesita…

Por cierto, a colación, viene bien recordar lo importante que son estas mesas de material para los grupos, para que puedan ingresar dinero sin intermediarios y, en definitiva, poder continuar sus carreras. En estos tiempos de streaming, Youtube y archivos compartidos, es fundamental que, como seguidores, no perdamos de vista ese punto para continuar apoyando a las bandas.

Volvió a correrse el peculiar telón de boca de la Caracol y, a las ocho, se abrió para dejar que cuatro tipos encapuchados con túnicas negras empezaran a desparramar oscuridad por la sala. Diabolical comenzaban su show. La pose hierática, la descarga impía y la densidad del sonido eran atenazantes. Justo delante de mí había un chico con una camiseta de Bathuska, y la primera impresión tras la entrada de Diabolical fue recordarme lo que nos han contando, salvando las distancias, quienes asistieron al mítico concierto de los  polacos hace unos meses en la misma sala  http://www.theconcertinconcert.com/batushka-noctem-madrid-sala-caracol-23-09-2018/.  La comunicación que Xaon (mejor dicho, su cantante) había conseguido entablar con el público, así, se topó con la impactante frialdad de Diabolical, muy acorde con su propuesta musical.

Con todo, apenas un par de canciones más tarde, esa energía que parecía que estaban conteniendo los componentes del conjunto sueco para permanecer inmóviles se desbocó. Fuera capuchas (menos el batería, Pär Johansson, que mantuvo su cabeza oculta todo el tiempo). De esta manera, desplegaron un buen concierto, intenso, con las dosis de pesadez y velocidad muy medidas. Diabolical se trataba del grupo más en consonancia con Septicflesh de la noche en cuanto a sonido, por lo que resultaba una estupenda oportunidad para que la banda difundiera su arte. Su sonido pétreo y algunos juegos con el humo contribuyeron a ello. Además, la sala se fue llenando a lo largo de su actuación. Sin embargo, el sonido se atoraba en los agudos, por lo que apenas se escucharon las partes limpias cantadas por Carl Stjärnlöv (un fuerte contrate con la estupenda y cavernosa voz de Sverker Widgren) ni sus solos y punteos. En contraposición (también en cuanto al lugar que ocupaban sobre las tablas), Dan Darforth contó con un buen respaldo sonoro para mostrar su trabajo eficiente con el bajo. No obstante, a pesar de tocar casi más de media hora, quizás faltó algo más de extensión para que su atmósfera llegara a cuajar.

Armaron casi toda su descarga alrededor de su último disco, Eclipse. Al respecto, temas que hay que destacar de su repertorio fueron la hipnótica “The Fire Within” (donde esos problemas de sonido no permitieron disfrutar de sus detalles atmosféricos) o “Failure”, con su épico estribillo, junto con la poderosa “Into Oblivion” (rescatada de su etapa como quinteto); simplemente demoledora. Concluyeron con el apoteósico corte que constituye uno de los grandes aciertos de su último trabajo, “We are Diabolical”.

Había mucha expectación por ver a Krisiun. El gran número de camisetas con el logo del conjunto brasileño y de otras bandas clásicas de death así lo constataba. Esas ganas se elevaron cuando, detrás del telón corrido, en los últimos ajustes de sonido antes de arrancar su concierto, los músicos comenzaron a seguir las canciones de AC/DC que sonaban en la sala como fondo de relleno entre conciertos. Fue un detalle francamente gracioso que caldeó aún más el ambiente.

Y Moyses, Alex y Max no defraudaron. Desde el riff inicial entrecortado de “King of Killing”, con la que comenzaron, la banda dio un concierto arrollador. Eficaces y contundentes, ofrecieron una espléndida descarga de buen death con rabia thrash; una actuación centrada en la música (sin aparataje salvo el telón de fondo; muy iluminada, además, frente a la oscuridad de los otros conjuntos). Moyses continuamente arengaba y agradecía en castellano al público su apoyo (“sin vosotros no somos nada”, afirmaba casi cada dos canciones). Y esa excelente conexión con el público generó una atmósfera cercana, atenta y generosa por ambas partes. El repertorio fue equilibrado. Atronadoras sonaron “Combustion infernal”, con sus detalles técnicos, y “Scars Of The Hatred”, cuya apertura fue ovacionada, y “Blood of Lions”. Les siguió “Descending Abomination”, que permitió aminorar velocidad pero ganar en intensidad. Pero recuperaron ese ritmo endiablado en “Slaying Steel”. Cómo no, uno de los momentos climáticos fue la versión del “Ace of Spades” de Motörhead, donde se montó un buen pogo, y que concluyó con Moyses pidió aclamar a todo el recinto el nombre de Lemmy. Y, a continuación, puso a la gente a correr en un circle pit en el clásico “Black Force Domain” antes de despedirse calurosamente. Fueron cuarenta minutos que volaron. Sin duda, Krisiun son una baza segura para un excelente concierto.

Septicflesh venían de haber grabado en Ciudad de México, hace poco más de un mes, un concierto con orquesta sinfónica y coral (que saldrá editado como DVD bajo el título de Infernus Sinfonica MMXIX). Madrid ha sido una de las primeras fechas de la gira europea, tras un periplo americano que culminó con esa descarga (ay, quién hubiera podido asistir…), así que la banda estaba perfectamente engrasada.

Monumental, el grupo sabe ligar la grandilocuencia de sus composiciones con la atmósfera oscura y un sentido realmente malévolo de su música. Pocas bandas consiguen esa potencia, y más sin simplemente usar la orquestación como arreglos, sino incorporándola para que las guitarras dialoguen con ella, para que formen parte orgánicamente de la orientación y del rumbo de todas las canciones. No son detalles preciosistas; constituye una instrumentación que ahonda en la dimensión tenebrosa y poderosa de unos temas contundentes a los cuales sus letras sobre mitologías ensalzan. A su vez, la presencia escénica del combo es abrumadora. Sin muchos elementos (un buen equipo de humo y luces), más allá de esas fenomenales chupas tipo Giger que llevan, el empaque del grupo, su energía y su entrega son francamente fascinantes. Seth es un frontman enorme, especialmente por saber aunar la comunicación con el público, la perspectiva oscura y la majestuosidad de su música extrema. Hábilmente, sigue empleando las secciones con desarrollos orquestales, sin eléctrica, para dialogar con el público, animarle y pedirle su colaboración supliendo la coral o coreando las melodías o los golpes rítmicos. Esa combinación de dureza y cercanía le hace único. Por su parte, imparable, Psychon sigue cubriendo en la guitarra a Sotiris (quien, en cualquier caso, a pesar de su deseo de no girar con la banda fuera de Grecia, participó cantando las voces limpias en ese Infernus Sinfonica MMXIX) y se consolida como el miembro más dinámico del conjunto en directo. Y qué decir del imponente Christos, dedicado a su guitarra y a los vaivenes que Krimh clava con maestría técnica en su atronadora batería, muy bien ajustada de sonido, precisamente; atronadora pero sin cubrir otros instrumentos. En ese sentido, hay que destacar que el técnico de sonido (¿por qué nunca mencionamos sus nombres ni son presentados por las bandas para agradecerles su fundamentalísimo trabajo?) supo equilibrar las orquestaciones para resaltarlas en los tramos en los que sonaban solas o en los arranques de las canciones y bajarlas para que cobrasen relevancia los instrumentos interpretados en vivo en el resto de tramos de cada canción.

Como viene siendo habitual, Septicflesh tocaron únicamente piezas de su última etapa (tras la reunificación). Abrieron con la soberbia “Portrait of a Headless Man”, con esos riffs especialmente fríos y contundentes. Continuaron con “Pyramid God”, y sus pegadizas orquestaciones, y los fascinantes punteos limpios que anunciaron “Martyr” y sus hipnóticas progresiones. Los cortes industriales de la veloz “Prototype” antecedieron a “Enemy of Truth” y su demoledor trabajo de batería. “Communion” (un disco que sigue siendo una piedra angular para el conjunto) fue el primer tema donde el público al completo suplió a la coral con sus gargantas. Seguidamente, descargaron “The Vampire from Nazareth” y “Lovecraft’s Death” y llegó “Persepolis”, que fue la peana para que Seth ensalzara al público de nuevo pidiendo silabear en coros el nombre de la capital del Imperio Persa. Tras la explicación de la línea etimológica del Diablo, “Prometheus” puso el final a la primera parte de su actuación.

Los atenienses abandonaron entonces el escenario y regresaron para acometer uno de los temas favoritos de sus seguidores, la equilibrada “Anubis” (evidentemente sin parte con voz limpia) en la que el público coreó la melodía orquestada con un impactante y precioso resultado. El cierre a su descarga de menos de hora y media lo puso “Dark Art”, la cual no considero que sea una canción que merezca, musicalmente, esa posición en el repertorio. En cualquier caso, con el público totalmente entregado, sus líneas melódicas fueron acogidas con devoción. De esta forma se puso la conclusión a un descarga muy potente.

En definitiva, Septicflesh ofrecieron un concierto espléndido, repleto de energía,  que facilitó la vertiente más catártica de la música oscura y extrema. Y certificaron que el metal compuesto con inteligencia, complejidad y sentimiento puede continuar aportándonos bandas memorables.

Septicflesh + Krisiun + Diabolical + Xaon

Madrid

Sala Caracol

14/03/2019

Organiza: Chromanation

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