(CRONICA) STACIE COLLINS AND THE AL-MIGHTY 3 – Madrid – Sala Würlitzer – 26/02/2020

STACIE COLLINS AND THE AL-MIGHTY 3 Madrid Sala Würlitzer 26/02/2020

Stacie Collins volvió a arrasar y Madrid volvió a decepcionar. Este podría ser un buen titular para lo acontecido en la nueva visita de la americana a la capital con motivo de su gira de presentación de “Damn Girl!”, su recién editado nuevo trabajo discográfico cuya crítica podéis leer en esta misma web. Que la armonicista arrase con todo a su paso no es novedad para cualquiera que la haya visto alguna vez en directo pero, por desgracia, tampoco lo es la escasa asistencia que cosecha en una ciudad tan grande como Madrid. Iker Jiménez lo debería investigar y hacerle un programa especial al tema…

Alguien me dirá que la entrada fue mucho mejor que la que tuvo en su anterior visita, que sólo recordarlo me da hasta vergüenza, pero sigo pensando que estuvo lejos de lo que se merecen ya que apenas llegamos a las setenta personas. Ya estoy cansado de intentar entender por qué pasan este tipo de cosas por lo que zanjaré el tema diciendo que, los que estuvimos, fuimos testigos de lo que ese portento de la naturaleza llamado Stacie Collins es capaz de ofrecer. Una nueva lección de lo que la música en vivo debe ser.

Con puntualidad aparecieron los acompañantes de Stacie, los The AL-Mighty 3, que siguen siendo los mismos que la última vez que los vi. De este modo tomaron posiciones su marido Al Collins, el guitarrista Jon Sudbury y el baterista sueco Ola Göransson con los que la americana parece sentirse totalmente compenetrada tras varios años tocando juntos. Me refiero obviamente a los dos últimos puesto que Al no es sólo su marido sino el núcleo musical del grupo junto a ella.

“Damn Girl!” salió a la calle un día antes del arranque de las fechas españolas y, aunque era obviamente el motivo de la nueva gira, tenía dudas de cuántos de sus temas sonarían esta noche puesto que ya es el quinto trabajo. Después de lo visto está más que claro que la confianza por su nuevo material es total y absoluta porque casi lo tocaron al completo. Apostar tan fuerte por el nuevo material, y dado que las versiones siempre han sido santo y seña de sus directos, nos privó de muchas canciones de discos anteriores que me hubiera gustado escuchar pero, y aunque “Damn Girl!” no me ha gustado tanto como otros trabajos, en directo sus temas mejoraron en general.

“Darlin´ Why” fue la elegida para abrir su memorable descarga e iniciar la presentación de “Damn Girl!” que, como comentaba, fue más que extensa. De todos modos, para que el ritmo del concierto no se resintiera y aquellos que no lo hubieran escuchado no desconectaran (aunque creo que es imposible desconectar de su directo incluso si no conoces una sola canción…), inteligentemente fue alternado canciones nuevas con clásicos habituales en sus conciertos.

Así tocaron “Don´t Doubt Me Now”, “Baby Sister” (qué pronto sonó esta noche), la siempre ganadora “On Top Of That Mountain” del ya lejano “The Lucky Spot” o la que da nombre a este trabajo que supuso el momento emotivo de la noche ya que la compuso cuando murieron sus padres y a ellos se la dedicó mirando incluso al techo de la sala cuando la finalizaron.

La Wurli me sigue pareciendo un antro para ver conciertos pero, dado que no éramos muchos, permitió que la cercanía entre la banda y el público fuera total pese a que esta vez Stacie lo más cerca que estuvo del público fue en las ocasiones en que se subió a la tarima central ya que no bajó al foso para cantar entre los presentes como sí hizo la vez pasada. Da lo mismo, la comunión que consiguió con la audiencia volvió a ser espectacular siendo este otro de los puntos fuertes de la de Oklahoma.

Como apuntaba en la reseña de “Damn Girl!” se trata de su disco más variado hasta la fecha y los temas más notables o destacados para mí como “Down For The Count”, “You Don´t Know Me”, con Jon haciendo uso del talk box, “Got Me Goin´” o “I Can´t Take It” sonaron incluso mejor en directo mejorando mi impresión de ellos.

Lo mismo le pasó a otros temas que considero “menores” del último disco como la relajada, pero pegadiza, “Straight To Hell” o “Hey Now” cuya explosión final con la banda y Stacie desatados les quedó de lujo poniendo el punto y seguido antes de los bises al concierto. Sin embargo, aunque fuera un gran gesto que tocara en primicia para el público madrileño “Stay With Me”, siguió sin convencerme. No es que me parezca mala pero creo que no le “pega” nada ni a ella ni al grupo pese al buen solo final de Jon.

Como comentaba en mi crónica de su concierto del año pasado Stacie lo eclipsa todo, y a todos, pero sería injusto pasar por alto la importancia de los músicos que la acompañan ya que forman una verdadera banda y no son en absoluto meros “mercenarios” contratados para los directos. Ella no lo hace así que yo tampoco.

Por ello, además de brillar instrumental y vocalmente haciendo coros, tanto Al como Jon y Ola gozaron de “su espacio” durante el concierto para tener cierto protagonismo “extra” y, de paso, dar un más que merecido respiro a la “jefa” que volvió a vaciarse en escena. Pero no sólo hizo eso a la voz, la armónica o la pandereta sino que estuvo pendiente de hasta el más mínimo detalle como demostró cuando Al le dio una púa a una niño que estaba en la primera fila y ella le incitó a darle otra a la niña que estaba al lado. Pequeños detalles que demuestran lo grande que es esta mujer.

Así, para la versión de “If You Wanna Get To Heaven” de Ozark Mountain Daredevils y la de “Break The Rules” de Status Quo el bajista se encargó de la voz principal mientras que, para homenajear a Fleetwood Mac con “Oh Well” y a Rockin´Sidney a través de la coreada “You Ain´t Nothing But Fine”, fue Jon Sudbury el que llevó la voz cantante ocupando el centro del escenario. El resultado creo que fue del agrado de todos.

Por su parte Ola se quedó solo en las tablas en la recta final de la actuación para ejecutar un escueto solo de batería que desembocó en la presentación de sus compañeros, quienes fueron subiendo de nuevo al escenario según eran nombrados, siendo Stacie la última en ser citada marcándose la misma especie de samba con la que nos obsequió el año pasado. Ya con todos preparados Ola cantó “Whole Lotta Shakin´ Goin´On” pero, lo que no pasó el año pasado, fue que en su parte final el sueco nos preguntó si queríamos ver a Stacie tocar la batería. Entre risas, pero ni corta ni perezosa, la americana se sentó tras los parches mientras Ola ocupaba su lugar y terminaba de cantar el tema. Fue poco tiempo pero este gesto desató la ovación de un público rendido completamente a los pies de la afincada en Nashville.

Aunque muchos temas se quedaron fuera, no podía faltar en el repertorio la fantástica “Lost And Found” que abría el no menos bueno “Roll The Dice” y que prosiguió con la citada “Hey Now” cerrando así la exhaustiva presentación de “Damn Girl!” y de la parte regular del concierto. De todos modos los vítores y aplausos ni siquiera les permitieron bajarse del escenario por lo que los bises se enlazaron prácticamente con el resto de temas del concierto.

Si “Lost And Found” no podía faltar lo mismo le sucede a “Hey Mister”, otros de sus temas más emblemáticos, por lo que sin demora (que ya era el día siguiente) la tocaron provocando los coros y los bailes del respetable que no tenía ninguna gana de irse a dormir, pese a ser mitad de semana. Pero todo lo bueno se acaba y la clásica declaración de intenciones “If A Long Way To The Top (If You Wanna Ronck´n´Roll” con la que suelen finalizar sus conciertos hizo lo propio con el de Madrid dejando de nuevo caras de felicidad entre los presentes.

De este modo Stacie y sus The Al-Mighty 3 “lo volvieron a hacer” demostraron un nivel y una fiabilidad en vivo que, personalmente, tienen para mí muy poquitas bandas. Seguro que preguntes a quien preguntes de los que estuvieron el pasado miércoles en la Würli te dirán que, aun estando todavía en febrero, habían visto uno de los mejores conciertos que verán a lo largo del año.

Cuando alguien es así de auténtico y vive con esa pasión cada segundo que está en el escenario, da igual el estilo, la sensación que deja en el espectador siempre es inmejorable y esto fue lo que me transmitió de nuevo la armonicista aunque el repertorio del año pasado me gustara más. Sólo me queda desear que, si la suerte y el promotor nos vuelven a brindar la oportunidad a los madrileños de vivir otro concierto de Stacie Collins nos parezcamos más a Castellón y Ciudad Real y llenemos la sala. Cualquiera de los que la hemos visto sabemos que se lo merece con creces.

Texto y Fotos: David Ortego

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