(CRONICA) The Ocean + Shining + Tides From Nebula + Hacride – Shoko Live – 06/11/13

 

THE OCEAN + SHINING + TIDES FROM NEBULA + HACRIDE

Madrid Sala Shoko Live 06/11/13

Interesante gira la que encabezaba el grupo multinacional afincado en Berlín, The Ocean, y que hizo parada en la capital a comienzos del mes de noviembre en la sala Shoko Live tras una nueva e inexplicable clausura de Caracol. Interesante no sólo por disfrutar en directo de los germanos y su último y magnífico disco, “Pelagial”, sino que la velada también tenía como aliciente, y no precisamente menor, ver a los noruegos Shining por primera vez en Madrid así como ver a Tides From Nebula y Hacride presentar sus nuevos trabajos.

Precisamente fueron los franceses los encargados de abrir puntualmente la tarde con su Death Metal con tintes progresivos, para unos pocos asistentes, con un par de temas de su último disco, “Back To Where You´ve Never Been”. “Introversion” y “Overcome” fueron las elegidas para representarlo ya que apenas tuvieron media hora para actuar y el repertorio fue corto.

Con un buen sonido casi desde el inicio y un apropiado juego de luces (punto flaco de esta sala en Uli Jon Roth y por lo que pudimos ver en los conciertos ese tema ya está subsanado) el combo galo se mostró muy seguro sobre las tablas a pesar de contar desde hace poco con dos nuevos miembros, el baterista Florent Marcadet y el vocalista Luiss Roux siendo este último, con cierto parecido a Phil Anselmo, tanto físicamente como en las poses, el que se mostró más que solvente en su papel tanto en las voces limpias como en las guturales, aunque el guitarrista Adrien Grousset le apoyó vocalmente en varios momentos apropiadamente.

El resto del repertorio lo dividieron entre “Lazarus” y “Amoeba”. De este último pudimos escuchar la contundente “Perturbed” mientras que de su predecesor sonaron “Act Of God” y My Enemy”, con la que cerraron una corta pero intensa actuación dando paso al siguiente grupo. Correctos.

Con Tides From Nebula se cambió totalmente de registro y aunque a muchos de los presentes les “chirriara” su presencia en el cartel, seguramente con razón, su post rock instrumental sirvió para no saturar los oídos y cambiar de sonidos durante el tiempo que duró su actuación, unos cuarenta minutos.

Tras solucionar unos pequeños problemas que demoraron su salida a escena unos cinco minutos sobre el horario previsto, y que retrasaría todos las demás actuaciones ese tiempo, abrieron al igual que sus predecesores con dos temas de su más reciente trabajo (apenas llevaba un mes en la calle)  titulado “Eternal Movement”. Así, sin mediar palabra sonaron “Only With Presence” y “Hollow Lights”.

A pesar de no tener letra, sus canciones transmiten fuerza cuando es necesario y sensación de relajación y “paz” en otros momentos y la actitud de sus músicos, en especial la del bajista Przemec Weglowski y el guitarrista Adam Waleszynski, me pareció muy acorde con lo que transmitía la canción en cada momento. De hecho en un momento de éxtasis Adam se bajó del escenario y tocó unos momentos entre el público abriendo la veda, ya que no fue el último músico que abandonó el escenario durante la actuación para tocar en los sitios más insospechados.

De la batería de Tomasz Stolowski salían los sonidos más curiosos, y hasta se ayudó de un Pad para tocar en algunos momentos y recrear sus partes, como en la larguísima “The Fall Of Leviathan”, única representante de su segundo disco “Earthshine” mientras que los efectos sacados de sus pedaleras de guitarra y los loops fueron los protagonistas en “Tragedy Of Joseph Merrick”, tema con el que se despidieron y que, como ya intuía volvió a dejar como única palabra un “gracias” gritado por Adam mientras el resto de sus compañeros recogían rápidamente sus equipos. Hubo a gente que se le hicieron pesados pero a mí me parecieron un buen contrapunto para la velada.

Llegados a este punto, y siendo los noruegos Shining uno de los alicientes de esta gira por no haber tocado nunca por estos lares y por su peculiar mezcla de Black Metal y elementos jazzísticos que tanta curiosidad despierta, la asistencia tocó “techo” y lo cierto es que la sala se quedó algo grande pero bueno, más a gusto se vieron los conciertos.

De hecho, el quinteto liderado por Jorgen Munkeby ya despertó la curiosidad y el interés del respetable incluso antes de comenzar a tocar porque su prueba se sonido fue vista por el grueso del público que luego tendrían durante su actuación.

Como suponía y venía siendo habitual, no dispusieron de demasiado tiempo para desplegar su peculiar propuesta así que tomaron la salomónica decisión de repartir al cincuenta por ciento su repertorio entre sus dos últimas entregas, obviando el resto de su discografía por completo.

De este modo, los temas de “Blackjazz” como la inicial instrumental “Helter Skelter”, que abrió la caja de los truenos, (bueno, en realidad fue un poco la caja del caos porque su música resultó más caótica que otra cosa y, en mi opinión, este corte sonó más “embarullado” si cabe que en estudio, que ya es decir), o “Fisheye” se fueron alternando con otros de “One One One” como “My Dying Drive” o ”The One Inside”.

Todos los ojos estaban clavados en Jorgen, sobre todo cuando dejaba su guitarra para colgarse el saxofón y moverse de un lado a otro del escenario. Sin embargo el resto del grupo no le fue a la zaga y el guitarrista Even Helte decidió dar un paso más allá que el guitarrista de Tides From Nebula subiendo a la parte de arriba de la sala (donde estaba la zona VIP de músicos) y tocando desde allí un buen rato para regresar al escenario y recibir una ovación por este gesto. Asimismo, me gustó mucho su baterista Torstein Lofthus quien con un kit, bastante reducido, demostró una técnica asombrosa con tan esquizofrénica música.

El single del último disco, “I Won´t Forget”, fue de los cortes más celebrados para una audiencia dividida ente el estupor y el fervor, según lo familiarizado que estuviera con su música la persona en cuestión mientras que sorprendieron decidiendo cerrar su concierto (a pesar de tener seis discos de estudio) con la personal versión que hacen en “Blackjazz” del clásico de King Crimson21 st Century Skizoid Man” en la que estos cinco desquiciados dieron rienda suelta a sus delirios arrancando la ovación de la gente al finalizarla. Desde luego, un concierto muy distinto a lo que se puede ver normalmente sobre un escenario aunque creo que en disco se aprecian más matices que los que el caos sónico que generan en directo les permite.

Por fin el momento de ver la presentación en directo de “Peligial” había llegado y lo cierto es que las expectativas eran muy altas, tal vez demasiado. Sin embargo fue salir la banda bajo los sonidos de la instrumental que lo abre, “Epipelagic” con su correspondiente apoyo visual (que duraría todo el concierto) que incluía unas luces simulando las de cubierta de un barco, y todos los pronósticos fueron superados tema a tema.

Al haber creado específicamente las proyecciones para la gira de este disco, parecía lógico que “Pelagial” fuera tocado al completo o, al menos, si no en su totalidad, si la mayor parte de él. De hecho, si no me equivoco, e excepción de “Abyssopelagic II” y la instrumental “Hadopelagic I”, el resto de “Pelagial” fue interpretado, ¡y de qué manera!

No sólo bordaron las partes vocales con un Loic Rossetti estratosférico que iba alternando su posición desde la penumbra de la parte de atrás del escenario apoyado en la batería a la primera línea del mismo provocando a un público entregado, sino  que, además, instrumentalmente sonaron como un “tiro”, compactos, precisos, cañeros, pero también ejecutando las partes más atmosféricas como tenían que ser. Impecable en este aspecto también la banda liderada por Robin Staps .

Desde la “zambullida” inicial en su particular “océano” que supuso “Mesopelagic: Into The Uncanny” hasta el final con la pesada y agónica “Benthic: The Origin Of Our Wishes” todo fue como la seda, pasando de los momentos en los que parecía que fueras en la tranquilidad de un batiscafo a los que te atronaban como una tormenta marina. Perfecta esta mezcla conseguida durante los 45 minutos que duró la performance de “Pelagial”.

Momentos reseñables hubo unos cuantos y sería difícil elegir uno pero tal vez me quedaría con la interpretación de “Demersal: Cognitive Dissonance” donde Loic, además, contó con la colaboración de Luiss Roux a las voces en una parte  del mismo, sensacional, aunque también me encantó “Hadopelagic II: Let Them Believe” con ese inicio tan tranquilo y la gran interpretación del vocalista suizo también en las voces limpias, demostrando su gran versatilidad.

Los miembros más hiperactivos del combo fueron Jona Nido y el propio Loic. El primero comenzó comedido pero se fue soltando con el transcurso del concierto y terminó sin camiseta subiéndose continuamente en los monitores frontales y al bombo de la batería, o golpeando con la guitarra y la cabeza los altavoces colgados en su lateral, poniendo incluso en peligro su integridad física por el ímpetu que ponía cada vez que se subía. Pero para poner en peligro su integridad física, de verdad, ya estaba Loic. Es sabida su afición por el “stage diving”, es decir, tirarse al público. Lo hizo en varias ocasiones pero me quedo con la primera de ellas cuando se lanzó sin avisar dando un susto (y un buen golpe) a algunos asistentes que se vieron sorprendidos aunque, sin duda, la palma se la llevó cuando, arengado por la gente y tras subirse a la planta de arriba de la sala se tiró desde allí siendo cogido por una multitud que le aclamó como a un héroe al recuperar su posición en el escenario. Impactante sin duda.

El concierto pasó como un suspiro, y es que fue demasiado corto en mi opinión, ya que tras el corte que cierra “Peligial” se marcharon dejándome algo extrañado por la escasa duración. Lógicamente volvieron a salir para dejar dos perlas de sus discos pasados. En concreto una de “Heliocentric”, la brutal “Firmament” precedida por la instrumental “Shamayim”, y se marcharon tras una hora de concierto con “Orosirian: For The Great Blue Cold Now Reigns” de su obra maestra “Precambrian” que puso una sonrisa en la cara de todos a pesar de la duración ya que la intensidad desplegada de comienzo a fin fue tremenda y no se les puede reprochar nada, además de ser un cartel compuesto por cuatro bandas donde los tiempos suelen recortarse.

Por lo visto, tras esta gira Jona Nido y Luc Hess abandonan el grupo y ojalá el resto sean capaces de encontrar sustitutos adecuados y continuar manteniendo esa intensidad en directo (aunque la de Jona va a ser más complicado) porque merecieron mucho la pena y volví a casa cansado pero satisfecho. Muy buen concierto.

Texto y Fotos: David Ortego

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