(CRONICA) THE WAILERS – Madrid – Sala Shoko – 31/07/2019

THE WAILERS  Madrid Sala Shoko 31/07/2019

Inmersos en pleno verano capitalino, con lo que eso significa (menos gente, menos tráfico, ganas de estar en la calle o en la terraza  de turno,…), volvían de nuevo The Wailers (no confundir con los “desautorizados” The Original Wailers) o, lo que es lo mismo, los encargados de mantener vivo el legado del difunto icono del Reggae Bob Marley para transportarnos a la cálida Jamaica y ofrecernos una fiesta reggae con olor a marihuana. En definitiva, para hacernos pasar un buen rato al ritmo de algunos de los temas más conocidos (y otros no tanto) del rastafari más famoso de la historia.

Miguel Caamaño_04@Shoko

A última hora, y a modo de calentamiento previo al concierto, se anunció que el periodista y locutor radiofónico Miguel Caamaño amenizaría la espera pinchando reggae (¿qué otra cosa iba a pinchar si no?) para ir creando ambiente. Lo cierto es que inicialmente tuvo una tarea bastante ardua porque apenas había diez personas desperdigadas por la sala cuando quedaba menos de media hora para que, supuestamente, se iniciara la actuación de los jamaicanos.

Miguel Caamaño_05@Shoko

Sin embargo, estos se hicieron de rogar unos veinte minutos más y fueron en esos minutos cuando realmente, con la sala mostrando un mejor aspecto, Miguel pudo obtener cierto feedback de una audiencia de lo más variopinta con ganas de cantar y bailar. A mí no me va este tipo de “warm up” pero bueno, en esta ocasión tenía algo más de sentido y el director de “Alma de león” se lo curró bastante para animar al personal. Otra cosa es que la gente le hiciera mucho caso.

Miguel Caamaño_01@Shoko

Como decía antes, con algo de retraso, fue el propio Caamaño micrófono en mano el encargado de presentar a The Wailers pidiendo una calurosa bienvenida para la banda de Aston “Familyman” Barrett. Lo obtuvieron pero, siendo honestos, es un poco “verdad a medias” que esta sea ya la banda del mítico bajista porque hace unos años se retiró y, evidentemente, no iba a estar sobre las tablas ni entre bambalinas.

Miguel Caamaño_02@Shoko

Aunque su ausencia era algo que sabía, y que a (casi) nadie creo que le importaba lo más mínimo, me reafirmo en mi opinión (por mucho que el actual líder e hijo del músico se empeñe en justificarse y tratar de legitimarse) que esto ya es una banda tributo en toda regla, si es que alguna vez no lo fue, y como tal me la tomo. ¿Esto es malo? Pues viendo el panorama actual de este tipo de grupos creo que para nada pero que Aston Barret Jr en la entrevista que le realicé tratase continuamente de desmarcarse de este término (sin yo sacarlo) creo que sólo me da más la razón.

The Wailers_32@Shoko

De cualquier modo ya digo que la gente iba a pasárselo bien independientemente de quién estuviera sobra las tablas y, aunque esa jam instrumental llamada “Irie” y “Forever Loving Jah” no fueron lo más celebrado de la velada sirvieron como antesala para la archiconocida “I Shot The Sheriff”, el primer hit que ejecutaron y que, como tal, fue coreado y bailado por una audiencia que, poco a poco, se fue metiendo en el concierto. Sobre todo si los temas eran conocidos.

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Llevábamos pocos minutos de concierto pero varias cosas saltaban a la vista. El sonido era brillante, y eso que había cuatro músicos, un cantante/guitarrista ocasional (estilo Marley) y dos coristas en escena, la ejecución de las canciones era muy fidedigna (este aspecto se notaba trabajado a conciencia) y Josh David Barrett ha visto muchas actuaciones de Bob Marley porque su labor como su “impersonator” fue más que notable tanto escénica como vocalmente.

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Precisamente el encargado de calzarse los zapatos de Bob fue, en mi opinión, el que más dinamismo aportó al concierto con sus estudiados movimientos, bailes y arengas al respetable. Y si, las coristas bailaban y fueron pieza clave en su papel pero Ana Marie Thompson parecía más un robot que alguien que sintiera lo que canta y estuvo casi toda la actuación (sólo mejoró esta impresión al final de la actuación) en su mundo, por lo que el peso en este apartado recayó en su compañera Yeshemabeth Mc Gregor que, al menos, si se esforzaba en sonreír y tratar de transmitir el alma de las canciones.

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El resto de la banda cumplió con su papel instrumental a la perfección pero tanto el guitarrista Wendel Ferraro como el teclista Andrés López permanecieron totalmente estáticos y concentrados (este último hasta parecía ausente en muchos momentos) y sólo el veterano Owen Reid con su bajo de seis cuerdas situado al fondo junto a la batería del hijo de “Familyman” se movió y sonrió algo. No sé, era la primera vez que les veía pero quizás esperaba algo más de entusiasmo y por eso me sorprendió el estatismo de los músicos.

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El repertorio era otra de las dudas que tenía ya que el cartel promocional daba a entender que se iban a basar en su disco “Legend” fundamentalmente (vamos, que iba a ser un “grandes éxitos” que es lo que la gente quería oír, no nos engañemos) pero esto ya lo habían hecho un par de años atrás y no parecía tener mucho sentido repetirlo (o sí, ¿quién sabe?). Aston Barret Jr me comentó en la entrevista que iban a celebrar el cuarenta aniversario de “Survival” y, de hecho, en algunas fechas lo estaban tocando en su totalidad junto a otros éxitos. Ignoró el motivo pero finalmente en Madrid esto no fue así y volvieron a centrarse en “Legend” (casi lo tocaron íntegro) tocando únicamente “Wake Up And Live” y “One Drop” del disco que este año cumple cuatro décadas.

The Wailers_13@Shoko

Así, los seguidores más “casuales” disfrutaron cantando las famosísimas “Buffalo Soldier”, “No Woman, No Cry”, en la que Josh rayó a gran altura, “One Love”, que fue precedida por “Three Little Birds y fundida con ella, “Jamming” o la reivindicativa “Get Up, Stand Up” alargada en exceso y con la que abandonaron las tablas unos instantes. Por su parte, estoy seguro que los más fanáticos del jamaicano (que algunos había también en la sala) agradecieron cosas menos típicas como “The Heathen” o “War” y “No More Trouble” aunque la respuesta, lógicamente, era abrumadoramente menor.

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Pese a que repertorio tenían para haber alargado la velada algo más lo cierto es que el concierto tras 75 minutos estaba llegando a su fin. Para ello volvieron a escena Andrés, Owen y Josh, quién se arrancó a capella con “Redemption Song” para júbilo de la concurrencia hasta que se incorporaron el resto de sus compañeros y atacaron un “Could You Be Loved” que desató la euforia en la sala. Lástima como digo que con “Exodus” pusieran punto y final al concierto tras 90 minutos porque la gente ahora sí que estaba realmente animada.

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Otra cosa que tampoco entendí fue por qué se quedaron solos para saludar y agradecer la ovación del público Wendel, Owen, Aston y Andrés. ¿Por qué el resto de los integrantes, y sobre todo Josh, no recibieron ese reconocimiento? En fin, preguntas sin respuesta de una actuación que fue del agrado de la mayoría por los comentarios que pude escuchar mientras abandonaba la sala y los más fiesteros se tomaban la penúltima al ritmo que Miguel Caamaño volvía  a marcar.

The Wailers_02@Shoko

Lo disfruté por momentos y es innegable que suenan muy bien (todos son grandes instrumentistas) con esa base rítmica tan propia del estilo (aunque Owen esté muy por encima de Aston para mí gusto) pero no negaré que me hubiera gustado ver a “Familyman” al bajo, ya que a su hermano Carl es imposible, y eso ya no va a pasar. Para disfrutar de himnos de reggae en una noche de verano cumplieron de sobra, otra cosa es que pretendan ser la reencarnación de una de las bandas más famosas de la historia de la música. Eso ya depende de la exigencia que tenga cada uno.

Texto: David Ortego

Fotos: Sara Espinosa

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Entrevista a Aston Barret Jr (The Wailers)

 

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