(CRONICA) THE WATERBOYS + PAUL CARRACK – Madrid – Jardín Botánico de Alfonso XIII – 30/06/2019

THE WATERBOYS + PAUL CARRACK

Madrid Jardín Botánico de Alfonso XIII 30/06/2019

Con la llegada del verano llega también a la capital uno de mis ciclos favoritos de conciertos. La Noches del Botánico. Y no sólo porque me parezca un enclave ideal para disfrutar de la música en vivo sino porque la calidad que atesora el cartel, independientemente de gustos y estilos, me parece apabullante. Es la cuarta edición bajo este nombre y, de nuevo, han vuelto a conseguir reunir un elenco de artistas de variopintos estilos (pero todos de primer nivel) bajo el denominador común de la calidad. No debe ser tarea fácil mantener tan alto el nivel por lo que sólo puedo alegrarme de que tengamos en la capital un evento de estas características.

Mi primer contacto con la presente edición del ciclo era la actuación de Mike Scott o, lo que es lo mismo, The Waterboys. Sin embargo, lejos de presentarse con un telonero  desconocido el artista que abría la velada era nada más y nada menos que Paul Carrack. Otro de esos tipos que no necesita demasiada presentación porque, tras cincuenta años de carrera, creo que ya tiene ganado su sitio en la historia de la música. Su estilo no es precisamente afín a mis gustos personales pero no por ello voy a negarle la calidad que posee tanto instrumental como vocalmente y, por supuesto, no iba a dejar pasar la oportunidad de escuchar algunos de sus emblemáticos temas en vivo que tantas veces he escuchado en la radio.

Aún con los efectos de la ola de calor que llevábamos sufriendo desde el jueves, y que seguro que muchos de los presentes llamábamos de pequeños simplemente “verano”, se presentó el británico con la siempre exquisita puntualidad de estos conciertos con “Make Your Mind Up” cuando aún había demasiada claridad como para apreciar ningún juego de luces. Lo malo no fue ese detalle sino algo que nos descolocó a todos. No se escuchaba prácticamente nada. Y cuando digo nada, es nada.

Empezaron las primeras quejas, tímidas por cierto, del respetable pero no fue hasta la primera representante de su última obra de estudio “These Days” (cuarta en su repertorio), una correcta “Perfect Storm”, que no sonaron en condiciones. Es la primera vez que veo algo así en las Noches del Botánico y me pregunto cómo es posible que se tardara tres canciones en solucionarse el problema. ¿El técnico de sonido lo escuchaba bien? De hecho el propio Paul al percatarse dijo bromeando que deberían volver a empezar y que había que matar al técnico de sonido. Fijo que a alguno se le pasó por la cabeza…

El caso es que este incidente empañó sobremanera (como es lógico) “Tempted”, perteneciente a su etapa en Squeeze, y la siempre emotiva “Satisfy My Soul” en la que debió quedar patente por qué le apodan “el hombre con la voz de oro” pero el sonido (o su ausencia parcial) lo impidió en gran medida. Mucho soul es lo que sigue atesorando este hombre pese a sus 68 primaveras. Fue una pena pero al menos el resto del concierto transcurrió sin incidentes y pudimos comprobar tanto su arte como el de la genial banda que le acompañaba.

A este respecto lo primero que me sorprendió es que llevara a dos bateristas que, en numerosos momentos, hacían exactamente los mismos ritmos (aunque sonaban diferente porque sus kits también lo eran) y, en otros, apenas ligeras variaciones de ellos. Además uno era mucho más joven que el otro y su manera de tocar (agarre de baquetas incluido) bastante diferente. El caso es que todo cobró sentido cuando los presentó resultando que el más joven era el propio hijo de Paul, Jack Carrack. No lo hizo mal en absoluto pero personalmente me quedo con la veteranía de Dean Duke en estas lides.

Del resto de sus acompañantes, el habitual en su banda Jeremy Meek al bajo y coros, el guitarrista Andy Staves, el teclista y corista en la sombra James Locke y el saxofonista, teclista y, cómo no, también corista Steve Beighton sin duda me quedo con las aportaciones y variaciones a las composiciones originales de este último. Sus partes de saxo fueron las más aplaudidas y el solo que se marcó en la jam que alargó hasta sobrepasar los diez minutos de duración “Bet Your Life” fue memorable.

Conforme caía el sol, y empezaba a lucir algo el juego de luces, cayeron más cortes de su carrera en solitario como “Eyes Of Blue” o la citada “Bet Your Life” que se mezclaron a la perfección con otros de su etapa en Mike And The Mechanics del tipo “The Living Years” o la archiconocida “Over My Shoulder”, que fue de las más coreadas como no podía ser de otra manera, y que sirvió para cerrar su actuación.

Tampoco faltaron revisiones de temas popularizados por otros artistas como “Love Will Keep Us Alive” que escribió para The Eagles, nada más y nada menos, “Groovin´”, original de The Young Rascals que tuvo un toque delicioso de saxo, o “When You Walk In The Room” de Jackie The Shannon (popularizada por The Searchers) pero en un tono acústico e intimista alejado de la versión original que era más movida y que no hubiera casado con el tipo de concierto que Paul y su banda estaban desarrollando.

Pese a no ser un telonero “al uso”, tampoco fue un doble headliner y el tiempo de actuación iba a ser más reducido que el que dispone en su propia gira. Por ello condensó la presentación de “These Days” al tema que le da título, a la ya mentada “Perfect Storm” y a “You Make Me Feel So Good” que la verdad es que sonaron muy bien y dejaron entrever que es un trabajo a la altura de otros clásicos del de Sheffield. Sus seguidores deben estar muy contentos con él porque posee un nivel más que digno para estas alturas de la película.

La imprescindible “How Long” fue anunciada como la última canción y no daba crédito a que se fuera sin tocar “Over My Shoulder”, sobre todo porque no había habido demora alguna y los tiempos se estaban cumpliendo estrictamente, o eso parecía. Afortunadamente el tema de Ace, anunciado como la primera composición que escribió el inglés, no puso el punto y final y con la acústica en ristre Paul y su grupo cerró sus 75 minutos de actuación con el mencionado tema de Mike And The Mechanics alargado con las palmas y los cánticos del público dejando un gran sabor de boca pese al problema inicial.

No es mi “rollo” pero fue, sin duda, un buen concierto que dejó claro que tanto al teclado, como al órgano, la guitarra eléctrica, la acústica o la voz Paul Carrack cumplió con creces y eso, a su edad, sólo lo puedo celebrar. Así se lo hicimos saber con una gran ovación mientras se despedían de nosotros y empezaba el frenético cambio entre bandas para preparar la salida del cabeza de cartel.

No dudo que hubiera gente que hubiera ido a ver sólo a Paul Carrack pero el ambiente que precedió a la salida de Mike Scott fue bastante diferente al que precedió a la actuación del inglés. De hecho según te alejabas de las primeras filas el volumen ambiente durante la actuación de Paul iba en aumento y los grupos de gente charlando, cenando algo y/o pasando de su actuación era algo más que evidente y palpable. Durante la tensa espera hasta que The Waterboys salieron al escenario con “Ride Side Of The Heartbreak (Wrong Side Of Love)”, el primero de los cuatro cortes de su reciente “Where The Action Is” que sonaron, se percibía una emoción del que espera algo grande. Creo que lo obtuvimos.

Que Mike Scott debe ser un tipo peculiar no me cabe tampoco duda. Suele pasar con los genios de cualquier expresión artística y él parece hacer honor a esta norma “no escrita”. De este modo antes de su concierto nos comunicaron que no podríamos hacerle fotos desde el foso, como a la mayoría de artistas de todo pelaje que por ese escenario habían pasado, tal y como estaba previsto inicialmente. Los motivos los ignoro pero lo cierto es que sacar alguna foto “decente” me resultó complicado pero bueno, es lo que hay, el artista pone sus reglas y hay que adaptarse. Al menos el sonido, tanto desde la parte delantera como desde la grada a la que nos relegaron durante sus tres primeros temas, fue el que siempre he percibido en este recinto. Pulcro y brillante.

Al ser mi “primera vez” con Scott y compañía no puedo comparar con otras actuaciones pero de entrada me sorprendió la energía que ganaron los temas del nuevo disco en directo frente a la versión de estudio. Gran culpa de ello la tuvo para mí un Mike que mantuvo una actitud sobresaliente durante la hora y tres cuartos que estuvo en las tablas. Bromista por momentos y algo sarcástico en otros, pero siempre centrado, le vi cómodo y totalmente compenetrado con los músicos que le acompañan lo que siempre ayuda a ofrecer lo mejor de uno mismo.

Parece que los continuos “bailes” de músicos que le acompañan han terminado (o eso dice) y ha encontrado en el bajista  Aongus Ralston, el teclista Brother Paul, el baterista Ralph Salmins y su compañero al violín eléctrico desde 1985, Steve Wickham, la formación estable que necesita para seguir componiendo sin ataduras ni etiquetas más canciones memorables. A excepción del bajista, al que calificó como “el rey del funk irlandés” al presentarlo, que estuvo algo más en segundo plano el resto de sus compañeros tuvieron bastante más protagonismo del que esperaba teniendo en cuenta quién es el líder absoluto. Ya sabía que Steve es un pilar fundamental del grupo pero Brother Paul se reveló como otra parte esencial de lo que son The Waterboys a día de hoy.

“Where The Action Is” sonó fresca y trepidante, pese a que a las coristas se las dejó en casa desafortunadamente, “Ladbroke Grove Symphony” pasó más desapercibida para la gran masa, y el tema dedicado al líder de The Clash, “London Mick”, sonó roquero a más no poder y sirvió para que Mike Scott reivindicara sus principales raíces musicales que, en sus propias palabras, son el Rock and Roll, el Soul y, algo más tardíamente, el Punk Rock. Volvió a hacerlo al cerrar con un “Jumpin´ Jack Flash” de los Rolling Stones que yo, personalmente, hubiera cambiado por algún tema propio de los que se quedaron en el debe del grupo pero bueno, a la gente le encantó este guiño, así que bien está.

La primera mirada al pasado corrió a cargo de “All The Things She Gave Me” de “A Pagan Place” y, aunque no la ejecutaron tal y cómo sonaba en el disco exactamente, levantó mucho los ánimos del respetable que volvieron a calmarse un poco con “If The Answer Is Yeah”, un tema que personalmente no me gusta demasiado y que, por la reacción del público, parece que no soy el único al que le pasa. Una de cal y otra de arena de un artista que está interesado desde hace tres discos en alejarse todo lo posible de su tan odiada etiqueta “Folk-Rock”. Pero claro, es que estancarse no entra en el vocabulario del escocés. Y bien que hace.

El primer momento realmente álgido del concierto vino con la primigenia “A Girl Called Johnny” de su debut que fue inmediatamente reconocida y puso a sus seguidores a corearla. En ella pudimos ver por primera, pero no por última, vez a Scott al teclado para que, tras tocar la citada “Ladbroke Grove Symphony”, volviera a colgarse la guitarra y presentara a su teclista como un músico americano con el alma en Memphis y el culo en “Nashville, Tennessee” en la que ese cruce entre Bitelchus y Doc de “Regreso al Futuro” se lució de lo lindo. Este tema de corte blusero me convenció mucho más que “If The Answer Is Yeah” y perseveraron en esos sonidos con la notable “Still A Freak” de “Modern Blues” en la que el escocés se despachó a gusto en el solo de guitarra.

Volvieron a tesituras más relajadas de la mano de “When Ye Go Away”, enlazada a “Dunford´s Fancy”, donde la voz de Mike fue puro sentimiento y su guitarra acústica de doce cuerdas, junto al violín de Steve, te transportaba a cualquier taberna de su Escocia natal. Me dio la sensación que la selección de temas y su ubicación en el repertorio buscaba dotar al concierto de contrastes así como de subidas y bajadas de intensidad como si de una montaña rusa de emociones se tratara. Creo que lo consiguieron aunque para los seguidores más “casuales” fuera un concierto con altibajos.

A partir de aquí, y con la excepción de la nueva “London Mick”, para el final The Waterboys se dejó toda la artillería pesada. Porque le guste o no a Mike Scott, la reacción que obtuvieron el trío de temas que nos regaló de “This Is The Sea” fue apabullante comparada con otros de los cortes que sonaron esa noche. Está claro que es uno de los discos más queridos por sus seguidores y que “The Pan Within”, ya sea en versión de estudio o en la que ejecutaron en el Botánico quedándose solos los dos miembros más antiguos de la formación, fue un momento digno de enmarcar y cosechó una tremenda ovación a su término.

Lo mismo podría decirse de la rotunda y fantástica “Medicine Bow”, que puso todo patas arriba y, cómo no, ese hit single por el que seguro que muchos estaban allí exclusivamente llamado “The Whole Of The Moon”, cuyo estribillo cantó hasta el apuntador no sé si para complacencia del vocalista sentado al teclado o no. Daba lo mismo, personalmente me supo a gloria poder oírla al fin en directo aunque sonará ligeramente diferente a la del disco. Con ella se marcharon unos instantes mientras todo el recinto pedía la vuelta de la banda para interpretar algún bis y alargar la fiesta.

Evidentemente aparecieron de nuevo. Sin embargo, para sorpresa de todos y aludiendo a que era una festival de jazz (¿¿??) el baterista Ralph Salmins tuvo sus minutos de protagonismo en forma de un solo de batería llamado “Memories Of Monk” tras el que descargaron la indispensable y alucinante “Fisherman´s Blues” en la que el folk volvió a planear sobre el escenario y donde Wickham dio otra nueva lección (¿Acaso paró de hacerlo durante toda la velada?) de clase y virtuosismo al violín. Otro de los momentos más gloriosos para mí de su actuación.

Cuando parecía que se iban a retirar definitivamente a Steve le cambiaron el violín por una guitarra y volvieron a reivindicar el espíritu del Rock And Roll más básico y genuino atacando como comentaba antes el “Jumpin´ Jack Flash” para regocijo de muchos de los presentes que, además de The Waterboys, seguro que eran seguidores también de la banda de Jagger y Richards. Para muchos un gran colofón aunque yo hubiera optado por un tema propio.

Esto fue lo que dio de sí el paso de The Waterboys por las Noches del Botánico y, personalmente y a pesar de algunos altibajos, creo que dieron una lección de clase y versatilidad, Da igual que sean Rock and Roll, Folk, Soul o las etiquetas que le queramos poner. Hacen buena música y, sin duda, me quedo con eso porque nunca sabemos el tiempo que nos queda para disfrutar de tipos tan personales y genuinos como Mike Scott. Aprovechemos cada oportunidad como si fuera la última.

Texto y Fotos: David Ortego

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