(CRONICA) W.A.S.P – 30 Aniversario – Sala La Riviera – 09/11/12

Un concierto muy esperado el de W.A.S.P en la sala Riviera,  que gozó con un espléndido lleno. Era muy esperado porque el acontecimiento no era ni más ni menos que la celebración del 30 aniversario del nacimiento de esta clásica banda y queríamos ver que espectáculo habían preparado para esta especial ocasión.

Pese a que entramos a las siete y media de la tarde al recinto y que finalmente los teloneros fueron cancelados, el concierto comenzó a las nueve con unos minutos de retraso. Un comienzo con luces rojas y sirenas eran la introducción a “On your knees” y “The tortunre never stops” que tocaron sin apenas tomar un suspiro. Salieron con muchas ganas y mucho arrojo lo que nos hacía pensar desde el comienzo que sería un concierto muy cañero y con un ritmo vertiginoso.  En este momento los telones laterales y del fondo con el logo de la banda dejaban a la vista unas pantallas en las que se proyectaron videoclips y videos en directo de épocas anteriores dando comienzo la versión de `The Who´ “The real me”. Blackie ataviado con una camiseta con cuchillas de radial en las mangas y las típicas botas con flecos y rodilleras y acompañado con una banda joven que sin ser unos grandes virtuosos dieron un gran espectáculo y se ciñeron a su misión siendo contundentes y animando al respetable en todo momento, pues no pararon ninguno de los integrantes de corretear por todo el escenario.

Seguían “L.O.V.E MACHINE”, y la poderosa “Wild child” que habitualmente simbolizaba el cierre del concierto.

Llegaba el primer respiro con “Sleeping in the fire” mezclada con “Forever free”. Acto seguido marchaban del escenario y se proyectaba un discurso de Martin Luther King, para atacar con “The headless children”, luego tras este tema llegó momento en que le tocaba cantar al público con “I wanna be somebody”, separando Lawless al público en dos mitades haciéndoles cantar el estribillo una y otra vez.  Hasta este momento el público cantó todo con el mismo arrojo y caña que la banda estaba desprendiendo, que no era poco.

 

De nuevo se retira el grupo del escenario y se proyecta en las pantallas imágenes de la película “The crismón idol”. Ésta fue una sección mas tranquila que partió el ritmo del concierto y que dejó bastante frío al público, aunque fuera la parte en la que Blackie aprovechara para lucirse a la voz y seguramente hubo muchos asistentes que disfrutaron de ello, pero se perdió el dinamismo y la entrega hasta ahora existente. “The Titanic overture” era el comienzo seguida de un un midley de “The invisible boy” y “i´m a one “ luego “The idol” y cerrando “The great misconceptions of me”.

 

Otro descanso mientras se proyectaba el anuncio que grabaron para la película-falso documental “This is Spinal Tap” dando paso a un solo de batería. Un solo de batería contundente pero sin más, acompañado de videos de coches a toda velocidad y con accidentes mas sonidos de coches chocando y ruido de motor. Un momento que lejos de sorprender lo que consiguió fue una escena abigarrada y barroca que no llevaba a ninguna parte y que a mas de uno le dejó desorientado y confuso.

 

El solo de batería fue el momento en el que colocaron al frente al famoso micrófono llamado Elvis, que según el mismísimo Lawless es el micro mas caro del mundo costando diez mil dólares.  Micrófono en el que desde ese momento no cesó de balancearse  cual niño en un balancín. Por fin llegó un momento en el que la gente despertó de nuevo y comenzó a parecerse al inicio del concierto con “Chainsaw Charlie (Murders in the new morgue)” y de nuevo otra balada, “Heaven´s hung in black”. El desparrame final fue en honor a “Blind in Texas”.

 Una hora y tres cuartos que a la gran mayoría nos supo a poco, con esos momentos de calma y mas teniendo en cuenta que no hubo telonero. Un gran concierto con un gran auto-homenaje a la historia de uno de los grandes grupos del `hard rock´ pero que tuvo momentos flojos y corto para un grupo con una vasta discografía.

Crónica y fotos: Daniel Cruz

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