(CRONICA) Watain+Shining+Aosoth

Aqui os dejamos la cronica que ha redactado nuestro colaborador Carlos Alcaide referente a todo lo que acontencio el pasado 1 de Marzo en la Sala Caracol en el concierto de Watain+Shining+AosothConcierto Aosoth, Shining y Watain |1 Marzo 2011 – Sala Caracol (Madrid)
Empieza Marzo con un concierto muy especial que reúne a dos grandes bandas suecas, y a los franceses Aosoth, que no se quedan atrás. Unas cincuenta personas esperaban a las puertas de la Sala Caracol. Y con la acostumbrada puntualidad se abren a una noche con la música y el espectáculo garantizados. Tras unos treinta minutos de margen para que se vaya llenando la sala, con un público aún algo escaso, se abre el telón y los cuatro integrantes de Aosoth hacen su aparición.

Aosoth
Caras completamente blancas y contornos negros: un maquillaje del Black Metal más ortodoxo, botas hasta las rodillas, pero sin muchas complicaciones en el resto de la imagen. Sin preámbulos ni demasiada presentación empieza la música. Un sonido bastante decente que comenzaba con “Rebirth by Fire”, un tema de su primer álbum, del mismo nombre que la banda. Mkm (Magus Kaiser Munkir) sorprende con la potencia de su voz, dándolo todo desde el primer tema, aunque E. (Bajo) y I. Neror (Guitarra) no se quedaban atrás. Al polifacético BST (Balrog), que en estudio se encarga de todos los instrumentos, pero en directo se dedica a la batería, se le podría perdonar esa falta de técnica a las baquetas, que a veces se echaba de menos en las partes más complejas de los temas. Seguían con “Songs Without Lungs”, de su último disco, “Ashes of Angels”, y siguieron alternando canciones de ambos álbumes durante treinta minutos en los que, aparte de Mkm, que jugaba con el cable del micrófono con gran dramatismo, como si quisiera ahogar a alguien, los músicos cuidaron más el sonido y la ejecución de sus temas, las suspensiones que le dan ese efecto oscuro y siniestro, y las melodías tétricas, que el espectáculo y el movimiento dentro del show del concierto, lo que hacía que el público estuviera igualmente estático.


Aosoth

Continuaron metiendo caña con “Embrace and Enlightenment”, “Here to Serve”, “Ashes of Angels” y “Aura of Pills (part II)”. Pero en “Cries Out of Heaven” I. Neror tuvo un problema con la guitarra y tuvieron que cambiarla de forma improvisada (tocó sin correa) para ejecutar el último tema: “Inner War”, una versión de Antaeus. Ocho temas, que a pesar de tener una esencia Black Metal muy densa, no se hicieron para nada pesados. Se cierra el telón.
Y tras unos minutos de pruebas de sonido, les llega el turno a Shining, los suecos, conocidos por su Black Metal depresivo y, como sus canciones dejan ver, suicida. No confundir con los noruegos del mismo nombre, conocidos por su “Black Jazz Metal”, una propuesta también interesante pero que no es la que nos ocupa ahora.


Shining

La apariencia de Shining se presenta sin mucha espectacularidad, como de costumbre. Pero todo hay que decirlo: no la necesitan. Un sonido más que excelente salía de sus dos guitarras, bajo y batería, que Niklas «Kvarforth» Olsson acompañaba con unas decadentes letras melódicas y guturales. Repasaron sobre todo temas de sus últimos discos: “Klagopsalmer” y “Halmstad” (temas impronunciables en español, como “Besvikelsens dystra monotoni”, o “Vilseledda barnasjälars hemvist“). Sus canciones no dejan indiferente a nadie: tanto por su riqueza instrumental y compositiva, como por lo que pueden llegar a transmitir, desde los más duros y cercanos al Black Metal más ortodoxo, hasta los de estilo más propio. Un estilo que se ha ido conformando mediante la fusión de un Black Metal muy melódico y contundente con composiciones en líneas progresivas, hasta el punto de que se los conoce como “los Opeth del Black Metal”.


Shining

No tenemos que irnos muy lejos para escuchar cómo introducen guitarras limpias (sin distorsión) en sus temas, de manera muy acertada por cierto. Con Fredric «Wredhe» Gråby y Peter Huss a las guitarras, Andreas Larssen al bajo, y Rickard «Rille» Schill a las baquetas no pudo apreciarse en ningún momento un fallo en la ejecución de su música, en eso podemos darles a todos la nota máxima. Kvarforth, como frontman de Shining también se movía poco, pero en este caso se podría decir que era algo más acorde a la música que sonaba. Además, él ya tenía bastante con el espectáculo que viene dando desde hace un tiempo, que consiste en cortarse la parte superior de los antebrazos con cuchillas, con lo que le queda un reguero de sangre por los brazos que no duda en enseñar. Muchos seguro que pensaron que la sangre no era real, o no era suya, pero yo desde primera fila, y más a través de la cámara, pude apreciar tanto la sangre gotear, como un antebrazo surcado de cortes, de los anteriores conciertos seguramente. Eso sí, los cortes estaban bien curados, con cicatrices con buen aspecto. ¡Al menos sabemos que cuando baja del escenario se cuida un poco! Durante el concierto, que duró alrededor de una hora, iban alternando las canciones más cañeras con las más progresivas y calmadas, así conseguían que el público no se aburriera, ni acabara resultando un concierto excesivamente pesado. Se cierra el telón.

Para cuando le llegó el turno a Watain, el público estaba impaciente después de más de media hora de espera, aunque fue perfectamente comprensible cuando se abrió el telón. El escenario había sufrido una transformación completa: la batería había sido montada un nivel más arriba, y dos grandes tridentes ardiendo a los lados. Cruces invertidas y cálices a cada lado del escenario, un cofre delante de la batería cubierto de una fila de velas. Y para completar la escena, varias pilas de huesos repartidos por el escenario. Más se entendió la tardanza nada más ver a los músicos de Watain, que daban la impresión de estar recién salidos de lo más profundo del averno, o de formar parte de una horda de orcos preparados para la batalla, sustituyendo en este caso las armas por instrumentos.


Watain

Suena la intro, luz tenue, músicos en formación de espaldas al público, y Erik Danielsson prepara el ritual, perfectamente medido, antes de coger el micrófono. Con mucho cuidado y gran teatralidad va encendiendo cada vela de encima del cofre. Y a continuación la intro instrumental da paso a las guitarras ensordecedoras de “Death’s Cold Dark”, del Black Metal que más éxito está teniendo en los últimos años, que sostiene con fuerza las raíces del género en su forma más primigenia, pero con unas composiciones con fuerza renovada y energía de sobra para dar al panorama del Black Metal. En esta gira están recorriendo Europa, y se puede decir, casi literalmente, que se están comiendo al público. Allá dónde van es difícil olvidar el espectáculo que ofrecen. En primer lugar unas luces rojas que envuelven al grupo en el ambiente más demoniaco posible, unos tridentes envueltos en llamas que con las partes más fuertes de cada canción aumentan de intensidad, y por supuesto, cada músico con una caracterización muy marcada en vestimentas y pinturas en la cara y el cuerpo.


Watain

Las ropas aquí ya no son las que deberían ser cómodas para un concierto. Watain viene enfundado en cueros envejecidos, con forma de chalecos y pantalones rotos, sin olvidar los accesorios más temibles que puedas imaginar, pulseras y tobilleras con infinidad de clavos de más de diez centímetros, botas de guerrero de una época ya olvidada, y cruces invertidas a modo de colgantes. Todo esto salpicado de sangre y roturas, que dejaban ver el cuerpo pintado de negro. La cara, también manchada de sangre, variaba de unos integrantes a otros, pero siempre contenía blanco, negro, y rojo. A estos entes demoniacos no podemos decirles que estaban quietos, porque suficiente se movían para la movilidad que debía ofrecer el atuendo. Sin embargo Erik Danielsson sí seguía de un lado para otro, con sus rituales entre canciones, escupiendo sangre, invocando al fuego, a la música, o a algún demonio con movimientos más propios de los chamanes de antaño que de un cantante de nuestro siglo. Por su parte Håkan Jonsson a la batería, Pelle Forsberg y Set Teitan a las guitarras, y Alvaro Lillo al bajo lo daban todo desde sus posiciones con el acostumbrado headbanging y haciendo gala de una técnica y una fuerza difíciles de encontrar hoy en día. Tras el primer tema continuaron enloqueciendo al público con “Malfeitor”, “Storm of the Antichrist“ y “Rabid Death’s Curse”. Y aunque siguió un concierto sin tregua (excepto un pequeño descanso tras “Total Funeral”), el público no parecía satisfecho. Remataron la noche con “Sworn to the Dark” tras casi una hora y cuarto de su Black Metal, desaparecieron del escenario y dejaron sonando un outro. La mayoría del público, 260 personas que disfrutaron de aquella noche en la Sala Caracol, esperó a que el outro instrumental terminara y se cerrara el telón para aplaudir efusivamente.

Los que fueron, seguro que repiten, y los que no fueron, seguro que se apuntan para el próximo cuando se lo cuenten. Una experiencia única que recomiendo a todo aquel que quiera acercarse al Black Metal en unos años que parece estar en auge.

Setlist AOSOTH
1.- Rebirth by Fire
2.- Songs without lungs
3.- Embrace and Enlightenment
4.- Here to Serve
5.- Ashes of Angels
6.- Aura of Pills (part II)
7.- Cries Out of Heaven
8.- Inner War (Antaeus Cover)

Setlist SHINING
1.- Besvikelsens dystra monotoni
2.- Vilseledda barnasjälars hemvist
3.- Yttligare ett steg närmare total jävla utfrysning
4.- Människa o’avskyvärda människa
5.- Ohm (Sommar med Siv) (Seigmen cover)
6.- Submit to Self-Destruction
7.- Förtvivlan, min arvedel
8.- Låt oss ta allt från varandra

Setlist WATAIN
1.- Death’s Cold Dark
2.- Malfeitor
3.- Storm of the Antichrist
4.- Rabid Death’s Curse
5.- My Fists Are Him
6.- Reaping Death
7.- The Serpent’s Chalice
8.- Wolves Curse
9.- Total Funeral
10.- On Horns Impaled
11.- Sworn to the Dark


Texto
y Fotos: Carlos Alcaide

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