(CRONICA) White Cowbell Oklahoma + Lady Dramakuin – Gruta 77 – 06/12/12

LADY DRAMAKUIN – WHITE COWBELL OKLAHOMA

La noche del Jueves 6 de Diciembre, prometía, no sólo por un maravilloso puente que nunca viene mal, si no por la nueva visita de los canadienses White Cowbell Oklahoma, expertos en hacer vibrar a cualquier tipo de público con un gran show de rock sureño y sobretodo con un espectáculo visual difícilmente superable.

Pese a comenzar con bastante retraso, como viene siendo habitual en Gruta 77, el espectáculo de Lady Dramakuin daba comienzo. Una actuación basada en lo burlesque, en el vaudeville y  cabaret que nos dejó a todos estupefactos. La entrañable Lady nos dio un buen ejemplo, en apenas quince minutos, de los shows de variedades que tan famosos fueron en Estados Unidos allá por el final del siglo XIX hasta más o menos los años cuarenta.

Mientras bailaba al compás de la música de una forma sensual, iba desprendiéndose de su ropa además de jugar con una botella de Jack Daniel´s, que iba repartiendo a todos aquellos que abrían su boca, además de con un pañuelo, hasta deleitarnos con su figura prácticamente al desnudo cubierta por la bandera Americana y con la pose de la Estatua de la Libertad.

Para muchos el espectáculo no pintaba nada dentro de la programación de ese día llegándoles incluso a parecer de mal gusto, sin embargo, hay que recordar que los canadienses más de una vez han recurrido a bailarinas para amenizar aún más si cabe sus shows. Pese a todo, mérito no le faltó a Lady Dramakuin, levantando más de una ovación, ya que al fin y al cabo, en eso se basa la cultura y en general los espectáculos: ofrecer algo distinto con una actitud abierta.

A veces, es curioso darse cuenta que en algunos aspectos hemos involucionado llegando a rechazar una actuación en la que una mujer se desnuda parcialmente sin tener veinte años ni un cuerpo dentro del canon de belleza vigente en nuestros días, tal y como les pasó a muchos asistentes. Le echó ganas, salió sin un ápice de miedo, disfrutando y lo más importante, consiguió encandilarnos a todos, de buena o mala manera. Algo distinto a lo que normalmente ves en un concierto, pero no por ello carente de espectacularidad ni meritorio de críticas absurdas.

Tras unos pocos minutos de preparación del pequeño escenario, los esperados White Cowbell Oklahoma saltaron a las tablas ante una sala que ya empezaba a mostrar signos de llenarse, pese a que la afluencia de gente fue a cuenta gotas.

Allí estaban con sus gorros y botas de cowboy, alguna que otra camisa bordada y sus hebillas, por fin, comenzando con “Piece of The Action” de su disco Bombardero sin dar un solo segundo de respiro y sin apenas presentación. Con un sonido a volumen alto pero sin resultar molesto, las tres guitarras se turnaban, siendo mayormente la de Chuck Sirolin la solista; el bajo se mantenía audible pese a que su ejecutor estuviera durante todo el concierto en segundo plano debido a las escasas medidas del escenario pero sin dejar de interactuar con el resto del grupo; una batería que sonó limpia y contundente sin restarle protagonismo al señor Mr.Chainsaw que con su cencerro blanco marcaba también el ritmo mientras no dejaba de sorprendernos con sus locuras ya de sobra conocidas.

Mientras todos los que estábamos presentes no podíamos apartar la mirada del escenario (ocurre como en Fórmula 1, si pestañeas te lo pierdes) dieron paso a “Cheerleader” de su disco Cencerro Blanco. Donde vimos a Chainsaw con un cencerro negro desprendiendo chipas por doquier, iniciando así la veda de efectos visuales. Y es que no hace falta tener producciones multimillonarias para saber enganchar al público, el ingenio y sobre todo la imaginación siempre irán por delante tal y como demostraron.

Su rock & roll es frenético y su directo todavía más, por lo que las canciones se iban dando paso sin apenas intermedio, aunque Chris siempre sacaba unos mínimos segundos para introducirlas o simplemente para soltar alguna gracia. Era pues el momento de presentarnos una de las canciones que componen su nuevo álbum Buenas Nachas; “Easy Street” donde los riffs son los principales protagonistas dando un toque a los años 70.  Tema que sirvió para ir elevando el nivel hasta uno de los temas más queridos dentro de su carrera “Shot a Gambling Man”, volviendo pues a su disco debut Cencerro Blanco (disco al que volverían de nuevo con “Monster Railboard” y “Black Mountain Top”)

Si en algo son expertos es en mezclar los diferentes estilos de rock & roll, como el Punk,  Boogie, Country, o el Blue Grass, siendo su siguiente representación una clara muestra de Boggie cañero y desenfadado “Bully Back” (también de su última producción) pero rebajando el ritmo considerablemente con “Polecat”, donde las partes instrumentales son las verdaderas protagonistas. Pese a haber rebajado la velocidad, lo cierto es que todos y cada uno demostraron el dominio de sus respectivos instrumentos, elevando el nivel de asombro sobre una sala que quedó en silencio absoluto sin perder detalle de cada una de las notas que nos iban embriagando. No fue extraño que al terminar todos nos uniéramos en un ruidoso aplauso.

Chris nos introdujo el siguiente tema de su nuevo plástico, “Diabla, Diabla” dedicándonoslo (pese a lo que digan algunos medios) a mi compañera Patricia y a mi (que nos observábamos con cara interrogativa y con signos de cierta vergüenza) mientras durante casi diez minutos nos sentimos las reinas del cotarro.

Tras ella, Mr.Chainsaw cambió de vestuario lo que nos hizo pronosticar que volveríamos a verle jugar con fuego y no nos equivocamos. En “This Cracker”, mechero en la boca, comenzó a lanzar llamas apoyado por un cencerro negro. Acto que volvió a  repetir durante algunos momentos de “Monster Railboard”. En esta última, fue cuando el gran showman nos deleitó saliendo con una barra de acero en la que había dos rollos gigantescos de papel higiénico. Motosierra en mano, comenzó a lanzar el papel sobre el público. Un gran invento que sinceramente nos encantó a todos los que allí estábamos que nos mirábamos incrédulos unos a otros pero con una gran sonrisa en la cara.

Después de dejar la sala hecha unos zorros, pobrecito/a el que tuviera que limpiarlo luego, “Put The South in Your Mouth” fue la verdadera protagonista. A mitad de canción Chris decidió bajarse al público, durante un buen rato, dándose una vuelta por toda la sala, subiéndose por donde podía, para luego aparecer montado a “caballito” sobre un fan que amablemente le dejó en el escenario, mientras toda la banda nos pedía que coreáramos el nombre de la canción.

Pese a decirnos que “Speed King” sería la última canción de la noche, lo cierto es que tras unos breves minutos encerrados en el camerino, volvieron para despedirse como bien saben hacer; con “Black Mountain Top”, donde todos perdimos el control incluidos ellos, que subieron a toda mujer que quiso (alguna se hizo rogar por Mr.Chainsaw) al escenario para bailar con ellos. Todo un espectáculo teniendo en cuenta las reducidas dimensiones de las tablas en Gruta 77.

Fue una gran noche, de esas noches en las que sales del concierto rememorando con tus amigos todo lo que has visto, todo lo que has sentido con una gran sonrisa y con ganas increíbles de volverlos a ver. Grandes músicos, muy buenas composiciones, un gran ambiente y sobretodo, divertimento, desenfreno y locuras por doquier. Eso es lo que representan los canadienses, fiesta al estilo cowboy.

El Setlist fue el siguiente:

1.- Piece of The Action
2.- Cheerleader
3.- Easy Street
4.- Shot a Gambling Man
5.- Bully Back
6.- Polecat
7.- Diabla, Diabla
8.- This Cracker
9.- Monster Railboard
10.- Put The South In Your Mouth
11.- Speed King
12.- Black Mountain Top

Texto y Fotos: Selene Sagara

Galería completa de fotos:

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