(LIBROS) Evaristo: Qué dura es la vida del artista

Evaristo: Qué dura es la vida del artista

Por Alberto García-Teresa

Quien haya escuchado a Evaristo en alguna entrevista conoce bien las coordenadas de este libro, más allá de sus letras o de su actitud en el escenario: desparpajo, descaro, rabia, desafío, ironía, provocación y rebeldía. Puro punk. Es su estilo y, por fortuna, no lo ha cambiado para volcar sus recuerdos de la existencia de La Polla Records (de 1979 a 2003). Qué dura es la vida del artista recoge un conjunto amplio de anécdotas de ese período del cantante en el mítico grupo; la banda más representativa e influyente del punk y el punkrock en castellano. Su discografía casi podría alimentar un cancionero popular de un par de generaciones.

El autor lo deja bien claro desde el principio: “Esta no es la historia de un grupo, ni siquiera es la historia personal de un individuo dentro de un grupo. Solo son recuerdos manoseados por el paso del tiempo. No están todos, ni están en orden”. Y espeta de entrada: “Mejor lo cuento yo que cualquier hijodeputa. ¿Algún problema? Pues eso”.

Así, el libro se distribuye en un centenar de capítulos que agrupan historias varias. No hay un hilo conductor cronológico, salvo grandes o núcleos. Así, no existe un afán por dejar un recorrido histórico riguroso, datado (de hecho, no consta ni una fecha en todo el volumen) y bien fijado, sino que vamos acompañando las correrías de Evaristo y conociendo al grupo al hilo de las anécdotas. De este modo, se trata de un libro bastante desordenado, pero eso es coherente con el espíritu de la obra.

Se trata de un libro divertidísimo. Nos habla de unos tiempos locos, llenos de alcohol y otras drogas, desenfreno, peleas, mamoneo, descaro y mucho morro. Básicamente, se centra en historias alrededor de los conciertos por lo que, en efecto, se trata de un libro muy de carretera. Muchas anécdotas surgen del recuerdo de pueblos y lugares o de personas en concreto, que son los que sirven para activar la memoria del autor. Así, multitud de tipos muy singulares periplan por estas páginas. El autodidactismo, las ganas de liarla, el inconformismo y la falta de complejos ante la ausencia de medios marcan buena parte de sus historias. También una buena sección que parece venir de un ajuste de cuentas con varias personas: Evaristo señala, aclara y pone en su sitio. Siempre con su “elegancia” habitual.

Al final, el libro puede resultar un poco repetitivo, pero, sin embargo, presenta decenas de historias desternillantes, que no tienen desperdicio. Además, Evaristo (como era de esperar dada su capacidad para la concisión y la acidez en sus letras) de manera constante va soltando perlitas, pullas y chistes que continuamente agitan el relato.

En ese sentido, precisamente, el libro acierta de pleno. El estilo recoge la oralidad del autor y es lo que le confiere personalidad y brío a las historias. Con esto, en verdad, se consigue que estemos “escuchando” al Evaristo relatando sus andanzas. Así, el volumen está lleno de giros, modismos y jerga. Todo eso confiere a la obra, claro, frescura y agilidad.

De esta manera, Qué dura es la vida del artista se trata de un libro estupendo, ojo, siendo conscientes de quién lo escribe. Que nadie espere otra cosa que al Evaristo en su salsa. Pero no necesariamente interesará solamente a los seguidos de La Polla Records; es una lectura muy divertida para cualquier persona que no sea fácilmente escandalizable.

Qué dura es la vida del artista. Un anecdotario de La Polla Records

Evaristo Páramos

292 páginas

Desacorde, 2018

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