(LIBROS) Metal extremo, de Salva Rubio

Metal extremo, de Salva Rubio

Por Alberto García-Teresa



Fotografía de retrato editorial del escritor y guionista Salva Rubio autor de Metal Extremo realizada por Demian Ortiz

Dentro de la gran galaxia del metal, los subgéneros más escorados a la oscuridad o a la brutalidad siempre han estado algo desatendidos en la prensa musical, a favor de los grupos o subgéneros más troncales y accesibles. Salvo en unas pocas publicaciones especializadas, el metal extremo sólo ocupa una posición central con algún escándalo o cuando alguna banda ha roto cánones y parcelas.

Por esa razón, la edición un libro tan concreto sobre el metal extremo como el de Salva Rubio (Madrid, 1978) supone un hito y una enorme alegría para todos los aficionados. Pero, además, se trata de un trabajo extraordinario: monumental, muy riguroso y completo. Por todo ello, constituye una obra imprescindible.

El camino se inicia con el primer tomo, Metal extremo. 30 años de oscuridad (1981-2011), publicado en 2011, que iba a ser, en principio, el único libro. Este se corresponde con una década de investigación y con lo que iba a ser su tesis doctoral en Historia del Arte. Tras esta edición, la estupenda recepción del material y el empeño del autor en seguir analizando este tipo de música le han llevado a concebir un proyecto a largo plazo, con la confección de un volumen que irá actualizando la información cada lustro. De ahí la aparición de Metal extremo vol. 2. Crónicas del abismo (2011-2016).

La narración arranca con las bandas pioneras y con las exploraciones iniciales. Con una perspectiva cronológica, Salva Rubio se va deteniendo en todas las derivaciones y germinaciones que van brotando y fructificando. Así, dedica capítulos monográficos al thrash, death, black, death sueco y melódico, industrial, grindcore y goregrind, doom, gothic, folk y metal extremo progresivo y de vanguardia. Al análisis historiográfico se une un análisis musical que se centra en la técnica, la lírica (difícil extraer generalizaciones de los temas de las canciones…) y también en la estética. El material destaca por el análisis tan pormenorizado que hace de cada género y de cada banda, que va desgranando de manera paulatina y por el profundo conocimiento que tiene, de primera mano, Salva Rubio de estos registros. Con rigor, mucha habilidad y sabiduría, ofrece retratos singulares y también una visión de conjunto, tanto de cada subgénero como de cada uno de los grupos. Esos análisis son excepcionales: ofrece comparaciones y reconoce genealogías sonoras, enjuicia teniendo todo el marco como referencia, inserta cada banda en la evolución general del estilo y rastrea de manera exhaustiva títulos de calidad a nivel mundial. De hecho, el seguimiento que hace de bandas underground meritorias del todo el planeta es valiosísimo. Además, en la práctica totalidad de las ocasiones, se hace con un enfoque de recomendación; de animación a la escucha. De esta manera, el libro constantemente nos revelará nuevos discos y nuevas bandas que se convierten en suculentas propuestas. Como material para profundizar en estos subgéneros, Metal extremo es una joya. Para los aficionados avanzados, ofrece un rastreo excepcional con el que poder adquirir una noción más completa y detallada de cada subgénero.

El volumen está escrito con agilidad, aunque podría trabarse en algunos tramos dadas la densidad y la cantidad de información que aporta de modo constante. En efecto, todos los párrafos son relevantes; no hay páginas banales o anecdóticas. El carácter documental de la obra abre continuamente referencias, y más de un lector lo leerá con un cuaderno al lado para ir tomando notas de nombres a los que poner la oreja. De hecho, el índice onomástico final ayudará a seguir la pista a bandas en concreto, o a poder releer pasajes una vez reescuchemos viejos discos u oigamos los que desconocíamos.

Por otra parte, se aprecia que Rubio se ha movido siempre en el death, ya que es el estilo en el cual profundiza más. Resulta impecable la labor que hace con él en cuanto a visibilizar y señalar discografías y trayectorias sumergidas o con escasa difusión incluso en el circuito alternativo.

Como ya he señalado, el autor, consciente del trayecto ya emprendido, tras el cierre de ese primer tomo, decide seguir documentando y analizando lo que va dando de sí el metal extremo año tras año. Y resuelve publicar sus estudios en arcos de cinco años. Con esa labor se fundamenta el segundo volumen, que supone la primera entrega de esa serie de continuaciones por lustros. Sin embargo, Metal extremo vol. 2. Crónicas del abismo (2011-2016) flojea en varios aspectos. Aunque se trata de una obra recomendable, ni de lejos llega a la altura de su antecesora. Por un lado, se recopilan varias conferencias que ha dado el autor tras la publicación del anterior libro. Muchas son reiterativas y, en otras, profundiza en algunos elementos concretos pero, en general, podríamos calificarlos casi de textos de relleno, de complemento. El grueso del volumen, con todo, supone el análisis pormenorizado de los discos y grupos de cada subgénero. Claro, Rubio no iba a repetir ni la contextualización ni la exposición de características y singularidades de cada subgénero que ya hizo tan brillantemente en el primer tomo. Por eso, directamente disecciona los lanzamientos. Sin embargo, si uno de los valores de Metal extremo. 30 años de oscuridad (1981-2011) era esa mirada de conjunto, esta vez opta por un recorrido año por año. En el fondo, se corresponde con el proceso de recogida de datos y notas que ha llevado a cabo, como si de una actualización constante se tratase. El trabajo se resiente de esa falta de reelaboración. De hecho, al volcar el registro de discos por años, numerosas veces aparecen las mismas bandas año tras año. También se resiente el análisis, que es más superficial al tener que responder a los discos en concreto y no a la banda en conjunto. De hecho, en ocasiones resulta repetitivo al volver a traer a colación a un mismo grupo presentándolo año tras año para hablar de su última grabación. Sería recomendable que, para los hipotéticos siguientes volúmenes, si Cthulhu quiere que aparezcan, Salva Rubio empaque esa información y la ofrezca desde una perspectiva en bloque, en lugar del detalle anual. Por todo ello, Metal extremo vol. 2. Crónicas del abismo (2011-2016) tiene atractivo aunque adquiere tintes de repertorio en muchos tramos más que de trabajo de análisis. La comparación con Metal extremo. 30 años de oscuridad (1981-2011) (imprescindible, insisto) también hace mella en él, por lo que ese segundo tomo no pasa de ser una obra interesante.

En cualquier caso, la labor que ha llevado a cabo Salva Rubio es fundamental. Su trabajo de documentación resulta valiosísimo para todos los aficionados. No sólo sirve de recapitulación para los discos que ya conoce el lector, sino que propone y sugiere infinidad de bandas de calidad que quizá no conociese.

De esta forma, por su rigor y amplitud, por el detenimiento y su trabajo de documentación, Metal extremo terminará siendo, si no lo es ya, sin lugar a dudas, una obra de referencia internacional.

 

Salva Rubio

Metal extremo. 30 años de oscuridad (1981-2011)

592 páginas

Editorial Milenio, 2011

ISBN: 978-84-9743-463-8

Salva Rubio

Metal extremo vol. 2. Crónicas del abismo (2011-2016)

424 páginas

Editorial Milenio, 2016

ISBN: 978-84-9743-753-0

 

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Sobre Roberto Fierro

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