(LIBROS) Mick Jagger, una biografía de Philip Norman

Mick Jagger, una biografía de Philip Norman

Por Alberto García-Teresa

Es Mick Jagger. No hace falta decir más. Su nombre es la máxima representación de la banda más grande del rock; ergo casi del propio rock. Sus labios y su lengua lasciva constituyen el icono más reconocible de la música. Su figura en el escenario continúa siendo una de las presencias más magnéticas del mundo. Y Philip Norman (1943), quien ya escribiera dos libros de referencia sobre los Beatles, elabora una minuciosa biografía no autorizada sobre él. Lo hace, afortunadamente, siendo consciente de que Jagger está ligado a los Rolling. Así, el volumen aborda a los Rolling Stones en su totalidad, no se reduce a Mick, aunque este sea, obviamente, el hilo conductor (tampoco podemos obviar que reutiliza buena parte del material de la monografía que escribiera Norman en los ochenta sobre el grupo). De hecho, Norman explora también la personalidad y avatares de los otros miembros del grupo, no solo para explicar sus vínculos con Jagger, sino para comprender mejor la composición y funcionamiento del grupo. No en vano, el trabajo de Philip Norman permite comprender el estado y evolución musical de la época en la que Jagger y su pandilla empezaron a tocar: su pasión por el R&B, la idiosincrasia de los locales, los programas musicales en directo, etc.

25th May 1976: Rolling Stones lead singer Mick Jagger during a concert in 1976. (Photo by Evening Standard/Getty Images)

Así, se dedica a ir narrando las peripecias de la banda desde sus inicios. Con ese enfoque, explica la evolución de Jagger (de Mike a Mick) desde un correcto estudiante a esa sensual máquina de agitar masas en sus conciertos. En concreto, es relevante detenerse en la relación con los Beatles y en cómo se construyó la imagen de los Rolling como los anti-Beatles de cara a ocupar un espacio en el mercado. Al respecto, cabe subrayar que se incitaron y se aprovecharon elementos ya latentes en el grupo. La chulería y la oposición a lo establecido solo esperaban a ser alimentadas y reenfocadas. Hay que tener en cuenta la buena relación que mantenían ambos conjuntos, no sólo en sus inicios sino más allá de la disolución de los de Liverpool. No olvidemos que Lennon y McCartney les dejaron su “I Wanna Be Your Man”, meses antes de que los Beatles la registraron, para el segundo sencillo de los Rolling (cuando aún eran una banda de versiones con meramente una pésima grabación a sus espaldas). Ni sus continuas colaboraciones en sus discos ni ese proyecto frustrado de compartir un local y un sello discográfico propios (¡quién sabe qué habría podido salir de ahí!). Con todo, Norman fija la carrera de los Rolling continuamente como una comparación continua con la de los Beatles, en franca competición. A pesar de que muchas de las decisiones del grupo en los sesenta se tomaron con esa perspectiva, parece que Norman se excede, pues casi dibuja una gruesa historia de los Beatles mientras va relatando las andanzas de Jagger y compañía.

Se trata de una biografía rica en detalles, aunque es excesivamente prolija en ocasiones, especialmente cuando se centra en retratar las polémicas, los escándalos y la vida afectiva-sexual de Jagger. En cuanto a lo primero, por ejemplo, es desmesurada la extensión para narrar la redada de Redlands; con la (primera) detención, el juicio y el encarcelamiento por posesión de drogas. Sobre lo segundo, aunque merece la pena cómo se deja constancia del carácter aristocrático de Jagger desde su adolescencia, cae en el mero cotilleo cuando, en vez de simplemente indicar qué el cantante siempre ha prestado mucha atención a su vestuario, Norman se dedica a describir con meticulosidad la vestimenta en cada ocasión del cantante. De hecho, por mucho que proteste contra el tratamiento sensacionalista de la vida de Jagger y de sus parejas, Norman toma esa senda para hablar de ella, incluso en relaciones de poca duración. Al respecto, da la sensación de que se quiere incidir en esa dimensión del cantante quizá con cierto morbo o, quién sabe, para presentarlo como ídolo en ese terreno para el público masculino (desde una retrógrada mentalidad machista, de la que va dejando pinceladas a lo largo de todo el tomo).

Con todo, es de agradecer la minuciosidad en el relato del episodio del festival de Altamont (aquel funesto concierto en el que los Ángeles del Infierno, que se encargaban de la seguridad del evento, asesinaron a un joven negro a escasos metros del escenario). También destaca cómo se adentra en la personalidad de Brian Jones hasta su misteriosa muerte; en sus inseguridades, su talento y sus aspiraciones de ser el líder del grupo, así como el tacto para no cebarse en la drogadicción de Keith Richards. Además, es gracioso atender a las críticas que les hicieron cuando llegaron los músicos a la treintena, justo cuando irrumpía el punk, calificándolos (¡entonces, por tener veintitodos!) de “dinosaurios”… Por otro lado, resulta llamativo comprobar la pasión y la histeria de las fans desde los primeros conciertos, cuando aún eran una banda de versiones. Cualquiera que haya visto las grabaciones de aquel combo soso y sin apenas garra de los primeros sesenta comprenderá que el fenómeno iba más allá de lo musical.

De esta manera, el libro resulta una amena manera de conocer la trayectoria y poder profundizar en la banda más representativa del rock, aunque haya que ir leyendo en diagonal algunos tramos del tomo. Ya sabemos: It’s only Rock N’ Roll… But I like it.

Mick Jagger

Philip Norman

Traducción de Amado Diéguez

592 páginas

Anagrama, 2014

(Edición original: HarperCollins, 2002)

ISBN: 978-84-339-2605-0

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